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Don Alejo, el personaje del año en México

December 21st, 2010 — 11:16am

La noticia de su acto suicida fue ampliamente difundida, incluso en este blog, que suele eludir los asuntos relacionados con el narco. Y para no repetirnos, le pedimos a nuestro admirado J.M. Servín que nos regalara unas líneas de por qué Don Alejo, el hombre que murió defendiendo solo su rancho en Tamaulipas, es precisamente la persona más importante del 2010 en nuestro convulso país:

“Don Alejo no es una marca de tequila, es el ya legendario nombre de un héroe del México de hoy. Es junto con Isabel Miranda de Wallace y Marisela Escobedo, el compatriota más destacado de este año y algunos anteriores. Con un pundonor, valentía y amor propio inusitados, defendió con su vida lo que por ley deberían otorgarnos nuestras pusilánimes autoridades y cínicos gobernantes. El universo violento y cruel de Cormac McCarthy y Sam Peckinpah no podría ser más actual en el país del meridiano de sangre”.

Otras personalidades relevantes del año que termina: Isabel Wallace, activista anti-secuestro; Marisol Valles García, quien a los 20 años de edad es la Directora de Seguridad Pública en Guadalupe Distrito Bravos, en Ciudad Juárez; y Horacio Villalobos, conductor de Farándula 40, el programa más azufroso de la televisión en México.

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A Serbian Film: la ley del morbo

November 6th, 2010 — 5:20am

Es el filme más polémico del año. Exhibido originalmente en el Festival de Sitges, en España, ahora ha sido censurado por un juez que prohibió su proyección en la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, en el País Vasco. Hablamos de A Serbian Film, dirigida por Srdjan Spasojevic, cineasta nacido en Belgrado en 1976.

Pero incluso su “no proyección” en San Sebastián le valió a A Serbian Film el Premio Especial del Público, por “convertirse, sin ser proyectada, en símbolo de libertad de expresión”.

Para el director, su película es una “metáfora” de Serbia, y en ella hay asesinatos y mutilaciones, sexo y violencia brutal, incluida la violación de un recién nacido.

Lo que no saben quienes la han censurado es que le están haciendo la mejor propaganda posible.

Los críticos han departido pocos elogios para la película desde el lado creativo, pero eso no ha impedido que la leyenda de A Serbian Film crezca como la espuma hasta convertirse en un filme de culto instantáneo, a la altura de otras cintas sexplotation que en su momento causaron revuelo, como Snuff, Guinea Pig o, más recientemente, Irreversible.

La ley del morbo dice que si censuras un filme, entonces todos los van a querer ver.

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“Ejecutan a ladrón taxistas de la Ciudad”

August 17th, 2009 — 1:55pm

reforma-taxistas

Para abonar en la desazón de nuestro post anterior, sobre la muerte de un policía atropellado por un infractor vial, recuperamos esta nota del sitio de Reforma. Una señal profetizada en la literatura del maestro Rubem Fonseca. Salve. La nota se publicó este lunes.

Ejecutan a ladrón taxistas de la Ciudad

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Fonseca, un Mercedes Benz y el policía vial

August 17th, 2009 — 9:35am

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Domingo, 13:30 horas.

1. Un conductor se niega a acatar la orden de un policía de vialidad. Acelera y golpea la motocicleta del uniformado con su Mercedes Benz C-280, a 80 kilómetros por hora, sobre una vía rápida de Guadalajara.

2. El agente, Édgar Alejandro Olvera Aguilera, pierde el control de la motocicleta y se estrella contra un árbol del camellón de la avenida Lázaro Cárdenas. Muere al instante.

3. Un ciudadano, Mauricio Navarro, observa los hechos y decide intervenir: persigue al conductor del Mercedes, le cierra el paso y lo obliga a detenerse.

4. El conductor del Mercedes, identificado como un hombre de 60 años originario de la ciudad de México, desciende del vehículo y la emprende a golpes contra Navarro, con ayuda de sus hijos, quienes circulaban en otro automóvil.

5. La policía llega al lugar, detiene el zafarrancho y se lleva detenido al conductor del Mercedes.

Las declaraciones del agresor explican el nivel de violencia en la ciudad:

“Los oficiales de tránsito ya nos tienen discriminados porque somos capitalinos”.

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Por supuesto: eso justifica cualquier cosa, como defender la identidad contra la autoridad pública. Cualquier referencia con la literatura de Rubem Fonseca no es mera coincidencia.

No falta mucho para que “O cobrador” se aparezca en nuestras fiestas.

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Las fotos las tomamos de El Informador, El Occidental y Público, el mismo orden como las publicamos aquí.

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El espectáculo de la violencia

April 23rd, 2009 — 8:03pm

hieleras-con-cabezas-humanas

Para seguirle con el post de los decapitados, en el que hablamos del nuevo libro de Sergio González Rodríguez (El hombre sin cabeza, Anagrama, 2009), recuperamos un fragmento de la entrevista que le hizo Iván Hernández (La Sala de Interrogatorios) al periodista y escritor:

Se ha creado el mito de que si en México pasa algo y no se le encuentra explicación, es culpa del narco. ¿Crees que el estado utiliza ese mito para ejercer su propia violencia?
—Hay que entender que la noción Narco y la noción Estado no están separadas. En México el Narco se puede ver como una mafia al estilo siciliano con clanes y redes familiares que se ha extendido vertical y horizontalmente. Esta mafia cobija una serie de industrias delincuenciales como el contrabando de armas, el tráfico de indocumentados, la extorsión, el secuestro o el robo a gran escala cuyos ejecutores han recibido entrenamiento paramilitar y cuentan con sofisticados medios de comunicación que logran lavar al año entre 120 y 125 mil millones de dólares. Esto es imposible sin la complicidad, el amparo y el patrocinio de las más altas autoridades. Recordemos que muchos de los altos cargos de los cárteles eran comandantes policiacos. Es allí cuando el combate al narcotráfico se convierte en una simulación convertida en decomisos, detenciones que nunca tocan a los más altos. En 1997 se giraron órdenes de aprehensión contra todos los grandes narcos de Sinaloa. Han pasado doce años y ninguno de estos sujetos ha sido detenido. En el año 2000 se fugó el Chapo Guzmán, el más importante de los capos mexicanos y el hecho de que no haya sido capturado solo se entiende si hay complicidad de las autoridades. Quitémonos entonces la idea de que el narco es algo misterioso que está flotando en el aire. Son males específicos con nombres y apellidos específicos quienes cometen los crímenes. De ahí que el narcotraficante escuchando narcocorridos sinaloenses y vestidos estrafalariamente sea una caricatura.

Acá el link a la entrevista completa (link)

La foto la tomamos de El Informador, que la utilizó en una nota sobre el hallazgo de cinco cabezas humanas en sendas hieleras, en la cabecera municipal de Ixtlahuacán del Río, Jalisco.

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¿Para qué escribir sobre el horror?

April 23rd, 2009 — 7:42pm

hielera-con-cabeza-humanaEl último libro de Sergio González Rodríguez, El hombre sin cabeza (Anagrama, 2009) es —tomando palabras de su amigo Roberto Bolaño— una forma de meter la cabeza en lo oscuro y abrir los ojos ante el horror. Sergio González Rodríguez, después de escribir el mejor retrato que se ha hecho sobre el cagadero que es el homicidio sistemático de mujeres en Ciudad Juárez (Huesos en el desierto, Anagrama 2002), lo vuelve a hacer.

El hombre sin cabeza representa una forma de mirar el horror sin edulcorarlo. No más novelitas sobre el narco. No más corridos épicos. No más Camelias la Tejana ni Reinas del Sur. No más policías honestos luchando contra la corrupción, ni detectives enamoradizos, ni Sam Spade, ni Belazcoarán Shayne.

El narco no tiene nada de cool.

En El hombre sin cabeza, González Rodríguez platica con un decapitador. Una sombra, dice él. La sombra le cuenta la rutina de su oficio. Visita Acapulco y reconstruye a través de sus propios recuerdos la transformación del puerto en uno de los escenarios de la violencia más extrema. Ensaya sobre el significado de la decapitación en la Biblia, en la historia de México, en las guerrillas islámicas contra la invasión a Irak. Reconstruye los videos aparecidos en YouTube: cuerpos apilados, sin cabeza; cabezas sin cuerpo, con los ojos cerrados; hombres que respiran pero que ya están muertos desde antes de que una espada les rebane el cuello.

¿Para qué escribir sobre el horror? González Rodríguez responde en la página 154:

“Como ha escrito George Didi-Huberman en su polémica contra las posturas de ocultamiento de las imágenes de exterminio en Auschwitz, debemos aprender a dominar el dispositivo de las imágenes para saber qué hacer con nuestro saber y con muestra memoria. Aprender a manejar el escudo: la imagen-escudo. Y reitera que debemos, como lo hizo Gilles Deleuze ante el dicterio de callar de T.W. Adorno, asumir este pensamiento de Franz Kafka: la vergüenza de ser un hombre, ¿acaso existe mejor razón para escribir?”

La imagen la jalamos del sitio esmas.com y está firmada por la agencia Efe. La foto se presentó en una nota sobre el hallazgo de cinco cabezas, cada una dentro de una hielera, en la cabecera municipal de Ixtlahuacán del Río, Jalisco.

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Intolerancia anti emo en Insurgentes

March 16th, 2008 — 4:21pm

Rescatamos la excelente crónica de Vicente Hernández Elías, del periódico Milenio Diario, sobre los hechos de violencia registrados el sábado en la glorieta Insurgentes, que se integran a la ola de intolerancia que recorre el país entre adolescentes emo y anti emo, como la sucedida en Querétaro el 7 de marzo.

Optamos por la crónica de Hernández Elías porque trae las dos versiones del conflicto: los que están en contra del movimiento emo: —Son putos, se visten como mujeres, y los emo: —No vamos a permitir que cualquier reaggetonero nos diga que somos putos.

Por broncas tan ridículas como esta, la policía aprovecha para impedir la concentración de jóvenes en la ciudad. Signos de los tiempos.

“Ningún reaggetonero nos dirá putos”

Vicente Hernández Elías, Milenio Diario

Fueron convocados para golpear a los emos, que se reúnen en la glorieta del Metro Insurgentes. Algunos llegaron puntuales a la cita, tres de la tarde. Los jóvenes vestidos con pantalones de tubo, peinados con el fleco cubriendo la mitad de su rostro y visibles cicatrices en brazos y muñecas, observaban con temor a todo aquel que se les acercaba.

Alrededor de 50 policías mantenían “vigiladas” las ocho entradas a la glorieta, sin embargo, varios punketos comenzaron a reunirse en “operación hormiga” por la salida a la calle de Génova, desde donde comenzaron a gritar “emos putos, emos putos, emos putos”, con el dedo medio de la mano derecha levantado.

A pesar de que la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal solicitó al secretario Joel Ortega que tomara medidas precautorias para evitar cualquier enfrentamiento, los uniformados fueron tomados por sorpresa, lo que provocó el primer enfrentamiento.

Llovieron botellas de refresco, agua y piedras sobre los punketos quienes se agazaparon debajo de la parada del Metrobús, hasta que algunos miembros de Fundación de Ayuda a la Diversidad Sexual trataron de calmar a los emos, momento que aprovecharon los punketos para salir por piernas del lugar.

Sin embargo, algunos fueron alcanzados por los emos, que tomaron la justicia en sus manos y demostraron con puñetazos, patadas e insultos que se pueden defender.

“No vamos a permitir que cualquier reaggetonero nos diga que somos putos, que nos discrimine o nos esté insultando”, advirtió un emo. “Órale culeros, para que aprendan a no meterse con nosotros”, les gritó una jovencita del mismo grupo apoyada por sus amigas.

Los dos enfrentamientos se dieron frente al subsecretario de Seguridad Pública, Luis Rosales, quien optó por colocarse un chaleco antibalas y reforzar su seguridad personal, al tiempo que solicitaba apoyo. “La policía está tan nerviosa como nosotros”, reconoció uno de los organizadores.

En cuestión de minutos llegaron a la glorieta de Insurgentes decenas de patrullas, camiones de granaderos, pick ups, equipos especiales y ambulancias, sin embargo, los rijosos ya habían sido desalojados del lugar.

En la gresca fue detenido Carlos Eduardo “N” de 15 años, quien fue remitido al juez calificador de la delegación Cuauhtémoc, acusado de “alterar el orden público”, al incitar a sus compañeros a insultar a los emos.

Por la noche, la SSP local informó que la situación jurídica del menor podría cambiar debido a que le fue encontrado un bate y una punta metálica.

Emo por chesco

La convocatoria para golpear a los emos ofrecía como recompensa un refresco. “Mata un emo y te damos un chesco”, condenó uno de los organizadores.

“Se pudo haber evitado (el enfrentamiento) si se hubiera sellado la glorieta desde antes”, consideró.

Patricia Orozco, visitadora auxiliar de quejas y orientación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (hubo cuatro en total), reconoció que no se tomaron las suficientes medidas de seguridad para evitar incidentes.

—Parece que la policía no los pudo controlar.

—No, parece ser que no, pienso que el dispositivo de seguridad está un poco… en realidad, no saben ni qué esperar (los policías).

—¿Ustedes como Comisión qué están haciendo?

—Tenemos un operativo especial preparado desde ayer, inclusive la Comisión mandó medidas precautorias a la Secretaría de Seguridad Pública.

Algunas jovencitas evitaban ser fotografiadas o tomadas por las cámaras de televisión.

“Mi mamá piensa que estoy en Mundo E”; “yo vivo aquí en la colonia Juárez”; “mis amigos no saben que soy emo”, fueron algunos pretextos para no ser entrevistados.

Varios jóvenes de la Revel (porra de los Pumas) apoyaban la agresión.

—¿Cómo ven que quieren golpear a los emos?

—Pus yo digo que está bien, los quieren madrear porque no llevan una cultura misma, o sea, les roban las culturas a los punks, a todos.

“Son putos, se visten como mujeres”, apuntó otro de ellos.

“Aparte, la policía por qué se mete, deberían de dejarlos, pus total, si van a ser así, pus que lo sigan chido ¿no? Y pus que se la rifen por eso” añadió uno más.

Sin embargo, la mayoría de los emos estaba dispuesta a defender su ideología. “Pues que vean que no nos vamos a dejar”.

¿Por qué emo?

Erik de 16 años, vive en Ecatepec.

—¿Por qué emos?

—Pues no sé, es la forma de vestir que nos gusta, la forma de pensar también.

—¿Cómo es esto?

—Pues no sé, a veces tendemos a llevar nuestras emociones más arriba o hacerlas más dramáticas.

—¿Y esto para qué?

—Pues no sé, ya es cuestión de cada quien, es como si quisieras ser más feliz un día, ser más triste otro.

—¿Cómo haces las cosas más dramáticas?

—Es cuando te sientes desesperado, sin saber qué hacer y pues empiezas a recurrir a otras cosas.

—¿Cómo qué?

—Pues cortarte la piel, no sé, se trata de verte diferente a los demás.

—¿En qué parte de tu cuerpo te cortas?

—En las muñecas, el pecho, las piernas.

—¿Con qué te cortas?

—Navajas de rasurar.

—¿Por qué te haces ese tipo de cortes? (en zigzag, cruz, palabras y corazones).

—Porque me comenzaron a aburrir las cortadas normales y pus le di formas y figuras.

—¿Y esto lo haces cuando te sientes deprimido?

—Sí, o enojado.

—¿Qué te hace enojar?

—Pues no sé, a veces que no me escuchen, que no traten de comprenderme.

—¿Cuándo estás deprimido?

—Pus la mayoría del tiempo, es que no sé, igual ya no hay mucho motivo.

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Intolerancia anti emo en Querétaro

March 15th, 2008 — 9:26pm

“¿Han visto un emo gordo?”, nos preguntó en diciembre el sobrino de 16 años, radicado en Mazatlán. La pregunta se basaba en los prejuicios lógicos de un adolescente, sin la perversa intención de liquidar a los muchachitos de negro con un fleco en la cara.

Hace unas semanas, por la avenida Jesús García, muy cerca de La Normal, en Guadalajara, localizamos una pinta “anti emo”: un esténcil relacionado con este movimiento juvenil tachado con una equis.

El 7 de marzo, en Querétaro, se produjo la consecuencia natural de estas señales: la intolerancia transformada en violencia. La golpiza parece una emboscada, motivada por las propias costumbres de los emos, de reunirse en una plaza queretana. Los anti emo aprovecharon la cita para congregar a decenas, quizá cientos de personas, para “recuperar” el territorio. Ridículo.

Este video anti emo, a nuestro pesar, es la mejor documentación audiovisual de los hechos del 7 de marzo. Revela con extremada franqueza las estupideces que puede hacer una masa intolerante contra unos adolescentes con todo el derecho de ser como son.

En Tokio es una tradición la toma de calles por parte de las comunidades culturales, de las pequeñas tribus urbanas, que se reúnen cada sábado para cotorrear: cosplayers, punkitos, darkis, emos… ¿No sucede lo mismo en el Chopo o en el Tianguis Cultural de Guadalajara?

Ojalá los anti emo no quieran instalarnos a todos en su Edad Media.

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