Rescatamos la excelente crónica de Vicente Hernández Elías, del periódico Milenio Diario, sobre los hechos de violencia registrados el sábado en la glorieta Insurgentes, que se integran a la ola de intolerancia que recorre el país entre adolescentes emo y anti emo, como la sucedida en Querétaro el 7 de marzo.
Optamos por la crónica de Hernández Elías porque trae las dos versiones del conflicto: los que están en contra del movimiento emo: —Son putos, se visten como mujeres, y los emo: —No vamos a permitir que cualquier reaggetonero nos diga que somos putos.
Por broncas tan ridículas como esta, la policía aprovecha para impedir la concentración de jóvenes en la ciudad. Signos de los tiempos.
“Ningún reaggetonero nos dirá putos”
Vicente Hernández Elías, Milenio Diario
Fueron convocados para golpear a los emos, que se reúnen en la glorieta del Metro Insurgentes. Algunos llegaron puntuales a la cita, tres de la tarde. Los jóvenes vestidos con pantalones de tubo, peinados con el fleco cubriendo la mitad de su rostro y visibles cicatrices en brazos y muñecas, observaban con temor a todo aquel que se les acercaba.
Alrededor de 50 policías mantenían “vigiladas” las ocho entradas a la glorieta, sin embargo, varios punketos comenzaron a reunirse en “operación hormiga” por la salida a la calle de Génova, desde donde comenzaron a gritar “emos putos, emos putos, emos putos”, con el dedo medio de la mano derecha levantado.
A pesar de que la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal solicitó al secretario Joel Ortega que tomara medidas precautorias para evitar cualquier enfrentamiento, los uniformados fueron tomados por sorpresa, lo que provocó el primer enfrentamiento.
Llovieron botellas de refresco, agua y piedras sobre los punketos quienes se agazaparon debajo de la parada del Metrobús, hasta que algunos miembros de Fundación de Ayuda a la Diversidad Sexual trataron de calmar a los emos, momento que aprovecharon los punketos para salir por piernas del lugar.
Sin embargo, algunos fueron alcanzados por los emos, que tomaron la justicia en sus manos y demostraron con puñetazos, patadas e insultos que se pueden defender.
“No vamos a permitir que cualquier reaggetonero nos diga que somos putos, que nos discrimine o nos esté insultando”, advirtió un emo. “Órale culeros, para que aprendan a no meterse con nosotros”, les gritó una jovencita del mismo grupo apoyada por sus amigas.
Los dos enfrentamientos se dieron frente al subsecretario de Seguridad Pública, Luis Rosales, quien optó por colocarse un chaleco antibalas y reforzar su seguridad personal, al tiempo que solicitaba apoyo. “La policía está tan nerviosa como nosotros”, reconoció uno de los organizadores.
En cuestión de minutos llegaron a la glorieta de Insurgentes decenas de patrullas, camiones de granaderos, pick ups, equipos especiales y ambulancias, sin embargo, los rijosos ya habían sido desalojados del lugar.
En la gresca fue detenido Carlos Eduardo “N” de 15 años, quien fue remitido al juez calificador de la delegación Cuauhtémoc, acusado de “alterar el orden público”, al incitar a sus compañeros a insultar a los emos.
Por la noche, la SSP local informó que la situación jurídica del menor podría cambiar debido a que le fue encontrado un bate y una punta metálica.
Emo por chesco

La convocatoria para golpear a los emos ofrecía como recompensa un refresco. “Mata un emo y te damos un chesco”, condenó uno de los organizadores.
“Se pudo haber evitado (el enfrentamiento) si se hubiera sellado la glorieta desde antes”, consideró.
Patricia Orozco, visitadora auxiliar de quejas y orientación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (hubo cuatro en total), reconoció que no se tomaron las suficientes medidas de seguridad para evitar incidentes.
—Parece que la policía no los pudo controlar.
—No, parece ser que no, pienso que el dispositivo de seguridad está un poco… en realidad, no saben ni qué esperar (los policías).
—¿Ustedes como Comisión qué están haciendo?
—Tenemos un operativo especial preparado desde ayer, inclusive la Comisión mandó medidas precautorias a la Secretaría de Seguridad Pública.
Algunas jovencitas evitaban ser fotografiadas o tomadas por las cámaras de televisión.
“Mi mamá piensa que estoy en Mundo E”; “yo vivo aquí en la colonia Juárez”; “mis amigos no saben que soy emo”, fueron algunos pretextos para no ser entrevistados.
Varios jóvenes de la Revel (porra de los Pumas) apoyaban la agresión.
—¿Cómo ven que quieren golpear a los emos?
—Pus yo digo que está bien, los quieren madrear porque no llevan una cultura misma, o sea, les roban las culturas a los punks, a todos.
“Son putos, se visten como mujeres”, apuntó otro de ellos.
“Aparte, la policía por qué se mete, deberían de dejarlos, pus total, si van a ser así, pus que lo sigan chido ¿no? Y pus que se la rifen por eso” añadió uno más.
Sin embargo, la mayoría de los emos estaba dispuesta a defender su ideología. “Pues que vean que no nos vamos a dejar”.
¿Por qué emo?

Erik de 16 años, vive en Ecatepec.
—¿Por qué emos?
—Pues no sé, es la forma de vestir que nos gusta, la forma de pensar también.
—¿Cómo es esto?
—Pues no sé, a veces tendemos a llevar nuestras emociones más arriba o hacerlas más dramáticas.
—¿Y esto para qué?
—Pues no sé, ya es cuestión de cada quien, es como si quisieras ser más feliz un día, ser más triste otro.
—¿Cómo haces las cosas más dramáticas?
—Es cuando te sientes desesperado, sin saber qué hacer y pues empiezas a recurrir a otras cosas.
—¿Cómo qué?
—Pues cortarte la piel, no sé, se trata de verte diferente a los demás.
—¿En qué parte de tu cuerpo te cortas?
—En las muñecas, el pecho, las piernas.
—¿Con qué te cortas?
—Navajas de rasurar.
—¿Por qué te haces ese tipo de cortes? (en zigzag, cruz, palabras y corazones).
—Porque me comenzaron a aburrir las cortadas normales y pus le di formas y figuras.
—¿Y esto lo haces cuando te sientes deprimido?
—Sí, o enojado.
—¿Qué te hace enojar?
—Pues no sé, a veces que no me escuchen, que no traten de comprenderme.
—¿Cuándo estás deprimido?
—Pus la mayoría del tiempo, es que no sé, igual ya no hay mucho motivo.
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