
En su libro El otro lado del sexo, la escritora francesa Valérie Tasso relata la historia de las Tigresas Blancas, una secta legendaria y secreta de mujeres asiáticas que han convertido a la fellatio en una fuente de la eterna juventud. Practicando esta modalidad durante una serie de etapas que les lleva nueve años, estas mujeres regeneran su juventud cual vampiras del sexo. ¿Y cómo es que lo logran? Leyendas aparte, Tasso detalla los beneficios de tan noble arte:
La saliva generada durante la felación contiene proteínas, calcio, potasio, cloro y sodio. Entra en la sangre a través del estómago y limpia el organismo.
El líquido seminal (fluido libre de espermatozoides que el hombre genera antes de eyacular) ayuda a la recuperación de la juventud.
El semen (unión del líquido seminal con el esperma) contiene muchas proteínas, vitamina C, calcio, hierro y fósforo. Aplicado al cutis disminuye arrugas, elimina imperfecciones de la piel y devuelve su tersura. De hecho, las Tigresas Blancas tienen una receta de belleza que consiste en untarse una mezcla de semen y saliva alrededor de los genitales y el ano para regenerar las células de la fina piel de esta zona del cuerpo.
Pero, sobre todo, las Tigresas Blancas aprovechan la energía sexual —la más poderosa que existe según la filosofía del tao— para conseguir la inmortalidad espiritual. Y la manera más eficaz y rápida de absorber la energía sexual masculina, es precisamente mediante la felación.
Y ya que hemos compartido tan ilustrativa y edificante información, procedemos a complementarla con un recuento de fellatios históricas…

Isis y Osiris, la primera felación documentada de la historia: Osiris fue despedazado por su hermano Seth. Isis recuperó los pedazos y los rehízo. Acto seguido, chupó el pene, hecho de arcilla, para volverlo a la vida.

Linda Lovelace en “Garganta profunda”: la primera película taquillera en la historia del cine porno que, además de mostrar las habilidades cirqueras de la protagonista, demostró que los filmes XXX podían ser un entretenimiento de masas.

Chloe Sevigny y Vincent Gallo en “The Brown Bunny”: dos famosos actores del cine independiente estadounidense protagonizando una fellatio que impacta precisamente por tratarse de eso, de dos actores ajenos a la industria XXX. La auténtica pornografía se había refugiado fuera del cine porno.

Monica Lewinski y Bill Clinton: nueve fellatios practicadas dentro de la Casa Blanca estuvieron a punto de tumbar al entonces presidente estadounidense. El escándalo incluyó un detallado testimonio de la ex becaria (inolvidable el detalle del puro), y un vestido azul confiscado por contener las huellas del éxtasis clintiano.
¿Con cuál se quedan?

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