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Ya todo mundo sabe del pulpo vidente Paul, que en un acuario alemán ha atinado a todos los resultados de la selección germana, incluida la derrota contra Serbia. La noticia es que ahora vaticinó el triunfo de los teutones sobre la selección de Maradona, partido de cuartos de final que se disputará el sábado en Sudáfrica.
Al pulpo simplemente le ponen dos bandejas con comida, cada una con una bandera de un equipo, y la que elija para comer representa su veredicto.
Se crea o no en los augurios de este singular molusco-oráculo, lo cierto es que la mente humana es ilimitada en cuanto a maneras de adivinar el futuro se refiere. Existe la adivinación en las hojas del té o los asientos del café, la cartomancia, quiromancia, bibliomancia y la más insólita y escatológica: copromancia (que consiste en predecir el futuro en las heces de un escusado). Ahora habrá que agregar la pulpomancia.
El caso es de enero de 2006. Lo sabemos. Pero hace días, navegando por ahí, nos encontramos dos excelentes fotos de Pajarito, el toro que voló desde el ruedo a la primera fila de la Plaza México, con resultado de siete personas heridas. Y decidimos postearlas. Cuando sucedió, este blog aún no había nacido.
Fue el domingo 29 de enero de 2006. Esa tarde, Pajarito desafió a la gravedad y a sus 530 kilos de peso para llegar a donde la afición se engolosinaba con Pablo Hermoso de Mendoza, Manolo Arruza y Xavier Ocampo.
Fue una buena tarde para los amantes de esta trágica actividad: Hermoso de Mendoza cortó orejas y rabo y Arruza se hizo de una oreja; Ocampo se fue sin trofeos. Qué novedad.
Fue una buena tarde para los detractores: siete heridos, la mayoría dados de alta en los días próximos a la corrida.
Para este Sensacional D, fue un hecho memorable, que hoy quisimos recordar y compartir.
Este bolso se llama “Excessory Baggage” y es creación de Meryl Smith. Fue diseñado para el Salón del Objeto de The Honey Space, en abril de 2008. Fue expuesto en la ventana de la galería, para que los paseantes de la West Side Highway en Nueva York observaran esa expresión de dolor y servicio.
Los materiales fueron: metal, papel maché, piel, pintura color oro y un zipper. El parecido con la realidad es pura coincidencia.
Oogway al maestro Shifu, atribulado por la titánica tarea de enseñar a Po, un panda gordo y bobo, las artes del kung fu hasta convertirlo en el Guerrero Dragón.
Oogway: Quit, don’t quit? Noodles, don’t noodles? You are too concerned about what was and what will be. There is a saying: yesterday is history, tomorrow is a mystery, but today is a gift. That is why it is called the ‘present’
Crush, en la Corriente Australiana del Este (EAC), a Marlin, el padre de Nemo, preocupado por las pequeñas tortugas.
Crush: Oh, it’s awesome, Jellyman. The little dudes are just eggs, we leave ‘em on a beach to hatch, and then, coo-coo-cachoo, they find their way back to the big ol’ blue.
[...] Marlin: How do you know if they’re ready? Crush: Well, you never really know, but when they know, you know, y’know?
No es sólo el afán de molestar. Ni las ganas de hurgar en la vida privada. Es un mensaje cifrado, una clave a una vida distinta. Como aquel perro que salta de la ventanilla de un auto en movimiento.
El toro llegó, apacible, a la Terminal Sur del Tren Ligero de Guadalajara. Quizá no traía ficha de ingreso y por eso llamó la atención. El toro, de 500 kilos, fue rápidamente inmovilizado por personal de Protección Civil, poco después de las 16:20 horas de este jueves, hora de su avistamiento.
Las fotos están buenísimas. El pobre animal, aturdido, no viajó al sitio que deseaba. Algo común en el sistema de transporte urbano de Guadalajara.
El mensaje final: “Las armas son pendejas en manos de peligrosos” también apareció en una manta colocada en un puente de Guadalajara, el de la Normal, este fin de semana.
El tipo se molestó con el Schnauzer y con el mundo. La historia va así: el tipo fue a una fiesta infantil con su hijo. Su hijo comenzó a jugar con el perro. El perro lo arañó en la cara y el tipo, furioso, fue a casa por su pistolita .380. Regresó a la fiesta armado de valor y le metió algunos balazos al chingado perro. Después increpó a los asistentes: “A ver, ¿quién sigue?”.
Siguiente acto: el dueño del perro va y lo denuncia con la Policía.
El tipo se llama Javier Guízar Macías y es el presidente en Jalisco del Partido Revolucionario Institucional (PRI, ¿derecha, izquierda, centro, en el hoyo… alguien sabe?). Se supone que es un representante popular, de esos eternos aspirantes a un puesto en el gobierno y la administración pública.
Sucedió el domingo pasado. Una muestra genial de intolerancia, crispación y exhibición de las malas artes de la política. En México hay gobernadores católicos que mandan a la mierda a sus gobernados (se llama Emilio González Márquez y también es de Jalisco, del derechista y Partido Acción Nacional). Pura finura.
Cinematográfica: que ayer en el PRI hubo una tarde de perrosSi invita a Guízar a su fiesta, deje a su perro en lugar seguro
Letrero leído en el cancel de una casa: “Cuidado con el Guízar”
Jorge López Portillo (Basave), ¿ defenderá al Guízar como un perro?
Que a Guízar le echaron los perros
Que el Guízar es bravo… y lo cucan
A otro Guízar con ese perro
Se quedó como el Guízar de las dos tortas
Guízar que ladra… también dispara
La foto es de una manifestación ocurrida el jueves en las instalaciones del PRI Jalisco, a donde acudieron dueños de perros y defensores de los animales a protestar contra el llamado “perricidio”. Es de Tonatiuh Figueroa.
Más fotos de la serie Polaroid réquiem, para agradecer los buenos momentos que nos regalaron las películas instantáneas.
La imagen fue captada con One 600. Muestra a un tigre apacible, en plena digestión tras una fructífera jornada de cacería en Villas de San Juan, un territorio violento, lleno de infantes, adolescentes con guitarras y amantes de la música de banda.
A la mañana siguiente, el tigre ya no estaba ahí: alguien lo colocó en los tendederos de la azotea, para que le diera el sol.