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Hacer una película con distintos escenarios se presta para los paneos, esas tomas con guiños al espectador y reminiscencias intertextuales. Recuperamos un homenaje poco difundido, extraído de La Ley del Deseo, la película que Pedro Almodóvar filmó en 1987 para narrar la historia de un amor irrefutable y fatal, entre un director de cine y un fanático.
Almodóvar, a mitad de la cinta, hace un guiño a la obra de Edward Hopper, para ubicar a los personajes justo antes de que todo se empiece a romper. Una excelencia cinematográfica digna de un campeón de las intertextualidades y las referencias.
Aquí, la obra de Hoppers, Nighthawks:
Y compartimos una de las grandes reinterpretaciones de la obra de Hopper, con la firma de Gottfried Helnwein, titulada: “Boulevard of Broken Dreams”, con James Dean, Humphrey Bogart, Marilyn Monroe y Elvis Presley como bartender.
“Es fácil condenar con una risa”, escribió Sófocles. Y es que existe la otra cara de la moneda, la de las risas que, lejos de causar regocijo y ser contagiosas, en realidad provocan desasosiego o de plano terror. Todo depende de quién y por qué ríe. Ya sea que provengan de un ser humano, un muñeco o un animal, se trata de risas escalofriantes que seguimos escuchando cuando apagamos la luz, y que nos impiden conciliar el sueño, pues son un recordatorio de que lo extraño se encuentra siempre más cerca de lo que nos gusta imaginar.
Una de las risas más desconcertantes es la de las hienas. Además de que son animales de por sí desagradables –oportunistas que se alimentan de la carroña dejada por los grandes predadores–, hay una cuestión que las vuelve aún más inquietantes: ¿por qué demonios un animal hace algo que en teoría sólo corresponde a las personas? Quien haya tenido oportunidad de escucharlas, sabe que en efecto hacen un sonido muy parecido a la risa; una muy desaforada y burlona. Los biólogos afirman que lo utilizan para comunicarse, y que cada hiena produce un ruido distintivo. Lo cierto es que debe ser terrible encontrárselas en la sabana africana, y oírlas reír mientras te rodean…
Los dibujos animados son pródigos en estos ejemplos. Uno notable es el de Maléfica, en el clásico de Walt Disney La bella durmiente. Esta hechicera de cuernos afilados y enorme mirada amarilla se aparece en el castillo de la princesa recién nacida, para hacer un fatal augurio: “Crecerá dotada de gracia y belleza. Podrá ser amada por cuantos la conozcan. Pero al cumplir los dieciséis años, antes de que el Sol se ponga, se pinchará el dedo con el huso de una rueca y morirá”. Dicha sentencia es rematada por una risa, tan tétrica como triunfante, que colmó de pesadillas los sueños de diversas generaciones de niños.
Otro personaje cuyas risas sembraron pánico y paranoia fue Pennywise, creado por Stephen King en su emblemática novela It e interpretado magistralmente por Tim Curry en la versión cinematográfica. Se trata de un ente caído del espacio exterior que adquiere la forma de payaso para acechar a los niños en los desagües de un pueblito llamado Derry. Antes de devorarlos con sus afilados dientes, tienta a sus víctimas con un aparentemente inofensivo puñado de globos. “Quieres uno”, les dice. “Flotan. Aquí abajo todos flotan”, agrega, en una macabra alusión a los pequeños muertos en el drenaje profundo. Y ríe, por supuesto, como ningún otro payaso lo ha hecho –ni lo hará– jamás.
Finalmente, el paradigma de las risas que no hacen reír, es sin duda el Guasón. El archienemigo de Batman ha tenido intérpretes a la altura de su delirio, como César Romero en la versión televisiva de los sesenta, y Jack Nicholson en la película de Tim Burton. ¿Cuál de todos es el mejor? Difícil decisión, pues estamos ante un villano entrañable. Probablemente sea el que aparece en El caballero de la noche, donde el guión de los hermanos Nolan y la brillante actuación del desaparecido Heath Ledger logran un Guasón oscuro, complejo y, sobre todo, humano.
La escena en la que se explica por qué tiene un tajo que le atraviesa la boca en forma de sonrisa infernal, es tan cruel como reveladora. Su padre –cuenta el propio Guasón– era un borracho agresivo, que una noche se volvió más violento de lo habitual; la madre intentó defenderse con un cuchillo, pero éste se lo quitó. El niño –quien un día será el criminal más temido de Ciudad Gótica–, observaba la escena, petrificado. El padre se acercó con el arma, y le preguntó: “¿Por qué tan serio?” Luego le metió el cuchillo en la boca, y agregó: “Pongamos una sonrisa en ese rostro”.
La risa del Guasón es doblemente emblemática: risa siniestra y cicatriz, representa al mismo tiempo la amenaza y la herida, la huella que toda violencia deja, ya sea física o mental. Una carcajada de la que nadie puede escapar, y ahí radica su poder. Porque, a fin de cuentas, representa al loco que todos llevamos dentro.
Apolo 18 es una de las sorpresas recientes del cine de terror. Filmada con el estilo de falso documental inaugurado hace unos años por La bruja de Blair, es un filme escalofriante que, con muy pocos recursos de producción, consigue meter al espectador en una atmósfera sofocante y paranoide.
Todos sabemos que las misiones lunares terminaron antes de tiempo con el Apolo 17, pues volar a nuestro satélite se había vuelto muy costoso, además de intrascendente. La premisa de este filme juega con la idea de una última misión secreta, sus hallazgos y el destino horripilante de los astronautas.
El cineasta español Gonzalo López-Gallego consigue un resultado contundente, pues apuesta más por el terror psicológico y la sutilezas, que por los efectos especiales y las obviedades.
En su libro Lunáticos, el escritor Andrew Smith cuenta que un empleado de la NASA describió la sensación de estar en la Luna como “la soledad más profunda que jamás hubiese experimentado el ser humano desde Adán”.
Pero Apolo 18 propone otra cosa: que la Luna no está tan sola como parece.
Damas y caballeros, con ustedes la primera secuencia de un proyecto ideado y desarrollado por los miembros de este blog, que bien podría titularse “Porno Subjetivo” o “Porno Abstracto”. Se trata de algo sencillo, pero de resultados -creemos- inquietantes: tomar fotografías a secuencias de cine XXX directamente a la pantalla, mediante acercamientos que en algunas ocasiones no dejan muy claro lo que está ocurriendo.
La tesis es la siguiente: si de por sí el cine para adultos no se caracteriza por contar con tramas y argumentos concretos, el hecho de aislar sus fotogramas y despersonalizarlos de este modo, crea un efecto más de pintura surrealista o paisaje onírico que de material para aliviar las calenturas.
Para esta serie inaugural elegimos un filme vintage, con la siempre elegante Seka, titulado “Just Buzz Me”. El hecho de que se trate de una película vieja agrega una peculiar textura al experimento, como si de pronto estuviéramos entre fantasmas que no han olvidado su lado carnal.
Supuestamente, alguien hackeó el celular de Scarlett Johansson, la musa de Sensacional D (y de millones de calenturientos alrededor del orbe), y subió estas fotografías a la red.
Al parecer, la actriz se las tomó en su casa, una mañana que se desperezaba en la cama y frente al espejo del baño.
Aún no se sabe sin auténticas, pero no podíamos dejarlas pasar.
¿Qué opinan los lectores? ¿Son reales o falsas? No es la primera vez que se trucan imágenes de famosos, ni tampoco la primera vez que se filtran instantáneas auténticas.
Independientemente del morbo, a nosotros nos queda el vacío melancólico de un misterio revelado…
Recientemente, dos actrices de Hollywood que fueron -y siguen siendo- sex symbol, acapararon los titulares.
Por un lado, la estadounidense Jane Fonda, de 73 años, publicó un libro en el que da consejos de cómo tener sexo en la tercera edad, y en el que confiesa que toma testosterona para mejorar sus relaciones íntimas. Con motivo de la promoción de dicho libro, afirmó que:
“Lamentablemente existe un tabú cultural. Se piensa que cuando se pasa cierta edad no se tiene sexo. Ocurre lo contrario. Si no has tenido sexo durante un tiempo y comienzas un romance, ten por seguro que tu vagina necesitará cierta atención”.
Pero la que rebasó toda expectativa fue la inglesa Hellen Mirren, quien a sus 66 años de edad fue elegida como El mejor cuerpo del Año en una encuesta realizada por LA Fitness, una importante cadena de gimnasios de California, derrotando a mujeres mucho más jóvenes -y mucho menos interesantes- como Jennifer Lopez.
Viendo la siguiente fotografía, tomada recientemente, no podemos más que estar de acuerdo, además de que el magnetismo y personalidad de Mirren en la gran pantalla contribuyen a su imagen de sexagenaria sexy.
Esta película del 2010 se ha convertido rápidamente en una de las favoritas del Sensacional D. Su mezcla de cómic y videojuego con musical de rock e historia de amor, es francamente adictiva.
Hay nerds y femme fatales, ensayos y tocadas en vivo, obsesiones y persecuciones amorosas, cinismo y desencanto, pero sobre todo batallas, muchas batallas: entre Scott Pilgrim y todos los ex novios siniestros de su chica, pero también entre las bandas amateur que compiten por firmar con un sello discográfico.
El soundtrack merece mención aparte. Las mezcla de grupos como Black Lips, Blood Red Shoes y Plumtree junto a clásicos como los Rolling Stones, T Rex y Frank Black, es fresca y poderosa. Además, las rolas originales compuestas por Beck e interpretadas por Sex Bob-Omb, la banda encabezada por Michael Cera en el filme, conjuntan lo mejor de los noventa y la pasada década.
Y sólo porque la hemos visto varias veces últimamente, y porque nos pone de muy buen humor, les dejamos el tráiler de la película, y una escena en la que el personaje de Envy Adams (una cándida y ardiente Brie Larson) interpreta el tema “Black Sheep” de Metric.
Era cuestión de tiempo para que alguien lo hiciera. Y fueron los chinos: en medio del revival del cine 3D en Hollywood, una película porno tridimensional ha causado tal revuelo que incluso ha recaudado más taquilla que Avatar en aquel país asiático.
La cinta se llama “Sex and Zen”, y está ubicada en la época de la Dinastía Ming. Él éxito de este primer filme para adultos 3D ha sido tal, que ya se anunció la secuela.
Su productor y guionista, Stephen Shiu, resumió en una certera frase las posibilidades de esta modalidad para el cine XXX:
“Será como si el espectador estuviera mirando desde la cabecera de la cama”.
El tráiler habla por sí solo…
Mujeres voluptuosas, escenarios y efectos de bajo presupuesto, y malas actuaciones. En suma, todos los elementos del porno tradicional, pero con el ingrediente extra del kitsch asiático.
Algo así como “The house of flying daggers” meets “Red shoe diaries”.
Para los que habían olvidado respuesta tan trascendental, cortesía de Pedro Almodóvar, a pregunta crucial, aparecida en Qué he hecho yo para merecer esto!! de 1984: ¿Con qué folla un hombre? Con la polla.
Les dejamos este clip con la fabulosa actuación de Diego Chávarri interpretando al cliente stripper de la Cristal (Verónica Forqué) con la Gloria (Carmen Maura) como voyeur de emergencia. Y más abajo, la transcripción, para que disfruten. Y aprendan.
—A primera vista puedo parecerles demasiado delgado, pero son apariencias. Los brazos, por ejemplo, son más musculosos de lo que parecen. Pero un hombre no folla con los brazos… El torso puede parecerles un poco escuálido. Pero un hombre no folla con el torso. Las piernas… Las piernas no son las de un deportista. Pero un hombre no folla con las piernas. ¿Con qué folla un hombre?
—¡Con la polla?
—¿Exacto! Allí es a donde yo quería llegar. ¡Porque tengo un pollón! Cada vez que mi glande irrumpe en la vagina de una mujer la destroza.
—Qué barbaridad…
—Por eso tengo que ir con prostitutas, que tienen el coño más dado de sí por el uso. A las mujeres corrientes les da miedo ir conmigo. Debería de gustarles pero les da miedo. Bueno, la leche: no sabeís lo que es. ¡Qué blancura! ¡Qué espesor! ¡Qué presión! Un geiser, parece. Y es buenísimo para el cutis…