El asesino que no lo fue
La historia es por demás conocida: en agosto de 1942, Goyo Cárdenas estranguló a cuatro mujeres con una cuerda y las enterró en el jardín de su casa de la colonia Tacuba, en la Ciudad de México. Estuvo en el manicomio La Castañeda y después en la cárcel de Lecumberri, de donde salió 30 años después, completamente regenerado y convertido en abogado, profesión que ejerció hasta su muerte en 1999. Fue el pirmer asesino serial famoso en México, y el más atípico.
Sin embargo, un libro recién publicado por el sello Debate analiza el caso, y arroja nueva luz sobre este complejo personaje, que forma parte de los mitos de la sociedad mexicana del siglo XX. En Memorias de un loco anormal, el antropólogo Andrés Ríos Molina no sólo hace una minuciosa reconstrucción de los hechos, sino también una reflexión sobre el contexto social de aquella época, en la que se habían dejado atrás la violencia de la Revolución y el fanatismo religioso de la Cristiada, y en la que se soñaba con “los beneficios que traerían la nacionalización del petróleo y la reforma agraria”.
Basándose en los archivos de la nota roja, en informes policiacos y en los diagnósticos psiquiátricos que se le hicieron al asesino en numerosas ocasiones, Ríos Molina llega a una novedosa teoría: posiblemente Goyo Cárdenas no cometió los crímenes que le hicieron famoso, pero se inculpó para trascender su destino miserable.
Mientras ahonda en el caso de Goyo Cárdenas, el autor plasma interesantes reflexiones sobre la construcción cultural del asesino serial, y del papel que la sociedad tiene en el modus operandi de estos criminales:
“El criminal en cuestión, como sujeto social y ente reflexivo, una vez que opta por el asesinato asume su rol de criminal de acuerdo con los parámetros sociales que definen la conducta cruel e irracional. [...] la misma sociedad a la que pertenece le dice cómo debe comportarse el monstruo que lleva dentro”.
“La relacion entre el asesino serial y su sociedad es isomórfica: él canaliza los miedos colectivos y los individuos ven en él la demostracion fehaciente de que sus miedos no son infundados”.
Un libro importante, bien escrito y documentado, que se lee de una sentada. Recurriendo al pasado, Ríos Molina tiene mucho qué decirnos del país que hemos heredado y de la realidad en la que vivimos. Al final, Memorias de un loco anormal arroja una siniestra paradoja: todos podemos ser asesinos, aunque no hayamos matado a nadie.
Pies de foto:
- Goyo Cárdenas reconoce uno de los cuerpos que fueron desenterrados en su domicilio de la calle de Mar del Norte.
- Portada del libro Memorias de un loco anormal, del antropólogo Andrés Ríos Molina
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Categoría: asesinos seriales | Tags: asesinato, asesinos en serie, Goyo Cárdenas, Lecumberri, Memorias de un loco anormal Comentario »
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