Fue, sin duda, la estrella más excéntrica y polémica del siglo XX. Material inagotable de fantasías y realidades tan descabelladas como escalofriantes. Sobre él escuchamos todo tipo de historias: que dormía en un sarcófago con oxígeno, que le gustaban los niños, que se había operado el rostro para parecerse a Diana Ross, que había comprado el esqueleto de John Merrick, el ”Hombre Elefante”; que la cara se le estaba cayendo a pedazos, que su destino estaba en manos de una secta islámica, que tenía mil deudas, que su rancho Neverland se vendía por partes… Es el personaje que se casó con la hija de Elvis, que compró el catálogo completo de las canciones de los Beatles, que casi tira a su hijo por la ventana de un hotel mientras saludaba a sus fans… El ídolo que creó el disco más vendido de la historia. Lo único cierto es que, ahora que ha muerto a los 50 años de edad de un paro cardiaco, su leyenda no hará más que crecer. El mesías freak, el negro-blanco, el andrógino de los escándalos sexuales. El hombre que caminó sobre la Luna y hechizó al mundo entero mientras sus zapatos se delizaban al revés. Un raro auténtico.
Señor Dios Salmón. Andrés Calamaro en el Auditorio Telmex, de Guadalajara, el 20 de junio de 2009: fantástico, emocionante, divertido, genial. Andrés Calamaro es, simplemente, un Dios. Y eso se agradece publicando su set list. Aquí está, para hacer honor a los dos conciertos del año pasado, en el Teatro Diana de Guadalajara.
La parte de adelante
Carnaval de Brasil
Mi gin tonic
Donde manda marinero
Medio Verónica
Todavía una canción
Elvis está vivo
Para seguir
Todo lo demás Ese ritmo blues
El día de la mujer mundial
Los aviones
Jugar con fuego
Los mareados
Copa rota
Hacer el tonto
Estadio Azteca
El Salmón
Los chicos
Tuyo siempre
A los ojos
Días distintos
Encore
Me estás atrapando otra vez
Crímenes perfectos
Me arde
Alta suciedad
Paloma
Canal 69
Volver/Flaca
Acá, el set list del primer concierto de Andrés Calamaro en Guadalajara, en 2008, en el Teatro Diana.
Acá, el set list del segundo concierto de Andrés Calamaro en Guadalajara, en 2008, en el Teatro Diana.
Los decomisaron en Puerto Progreso, Yucatán. Dentro tenían una tonelada de cocaína. El ingenio de los narcotraficantes no conoce límites. Una conversación radiofónica al respecto puede escucharse dando clic sobre la imagen.
Apareció en medio del océano Atlántico, con todo y la comida que iba a ser repartida a los pasajeros del vuelo 447 de Air France, siniestrado hace 15 días cuando partía de Río de Janeiro a París. Aún hay muchas incógnitas sobre lo que le pasó a este avión que está siendo encontrado a pedazos. Todo parece indicar que se partió en el aire. Mientras se esclarece el misterio, esta imagen resulta particularmente sobrecogedora: por su crudeza, por lo que muestra de la tragedia, pero también por su extraña carga poética. Una cocina flotando en las aguas insondables. Unos platillos que siguen esperando a sus comensales. La última cena que nunca llegó.
Estaba en una entrevista para la televisión. Se apareció la mosca, comenzó a molestar. Y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no tuvo más opción: la oteó, la siguió, la sedujo y ¡zacarrápatelas! La mató de un manotazo.
Ya todos sabemos que el actor David Carradine fue encontrado muerto en un cuarto de hotel en Bangkok, donde filmaba su última película. La novedad es que las autoridades tailandesas han reportado que es poco probable la teoría del suicidio. El protagonista de Kill Bill apareció dentro del armario de la habitación, con un cordón de nailon atado alrededor del cuelo y los genitales, por lo que todo apunta a una práctica masturbatoria conocida como hipoxifilia, en la que la falta de oxígeno dispara la excitación de quien la practica. No hay señales de violencia en el cuerpo de Carradine, y tampoco las cámaras de vigilancia muestran la entrada o salida de algún extraño en el cuarto, lo que reafirma los argumentos de la policía. La misma hipótesis se manejó en la muerte del cantante australiano Michael Hutchence, ex líder de INXS. Parece ser que ambos traspasaron la última frontera, en búsqueda del orgasmo supremo.
Es la rola del momento y, sin duda, una de las del año. Las estaciones de radio la programan a pesar de sus más de 8 minutos de duración. Suena a Joy Division, a The Cure, a Portishead… a The Horrors. Y a la vez es algo nuevo, algo que ya pocos se atreven a hacer. El mar dentro del mar, la marcha hacia las profundidades, pies descalzos sobre rocas peligrosas. Es, sobre todo, música hechizante. De esa que llama. Como el sonido de las olas al fondo del acantilado.