—Todo es posible en la Dimensión Desconocida, acabo de ver el video (“La doctrina del shock”).
—Me gustaría una opinión más comprometida de tu parte…
—Me gustó mucho la parte de los electroshocks…
—…
—Te dije desde un inicio que, a mi manera de ver, existen una suma de factores que alimentan temores infantiles. En esta ciudad, ¿crees que una epidemia como la que supuestamente nos ataca, sea más peligrosa que los millones de toneladas de heces fecales y demás virus que flotan en el ambiente? ¿Qué vas a hacer? En las farmacias no hay medicamentos, ni tapabocas, ni nada de lo que supuestamente está garantizado por las autoridades para prevenir. Lo dije en serio, tú vives en el primer mundo comparado con la gente que habita en lo profundo de Iztapalapa o Ecatepec, esa gente sí que tiene de qué preocuparse. El contagio es completamente impredecible y por más medidas preventivas que tomes, no cambiarás la ruleta de la vida. El gobierno, obviamente, saca partido de todo esto haciéndose sentir necesario, aunque sepamos que son una bola de imbéciles. En las últimas horas he recibido toda clase de teorías, hipótesis y recomendaciones contra la epidemia. Cualquiera es buena, cualquiera es descartable.
—Un amigo me acaba de decir: ahora la gente está más preocupada de que la mate un virus que por tener un trabajo y un futuro de mierda….
—Los mexicanos somos muy cobardes para enfrentar nuestra realidad, por eso es que situaciones como la presente favorecen nuestra indolencia hacia asuntos más importantes.
Dita Von Teese, musa de cabecera de este Sensacional D, es la nueva imagen de Wonderbra. Un acertado matrimonio entre uno de los pares de senos más gloriosos del mundo del espectáculo y el sostén más propiciatorio del planeta. ¿Qué mejor para olvidarse por un momento de virus porcinos que la contemplación de esta escultura viviente?
Nos encontramos esta galería del fotógrafo italiano Paolo Roversi, que data de 1998. Puras top models en cueros. Posteamos una selección, para el regusto sabroso de los lectores del Sensacional D.
En estos días extraños, conviene echarle un ojo a este mini documental de Alfonso Cuarón y Naomi Klein. Detrás de toda guerra (o enfermedad), detrás de todas sus verdades (o mentiras), siempre hay algo que se nos escapa…
Toda crisis tiene su lado positivo. Ahora que la paranoia se ha desatado por la influenza porcina en la Ciudad de México, resulta inquietante observar a ciertas mujeres con su tapabocas. Sobre todo, porque parecen enfermeras, fetiche que en este Sensacional D valoramos y aplaudimos con entusiasmo.
En un centro de trabajo normal, por ejemplo, la aparición de la cotidiana compañera de oficina con la mascarilla cubriéndole parcialmente el rostro, resulta sexy y estimulante. Una vez que pase la alerta sanitaria, recomendamos ampliamente trasladar esta fantasía a la cama. Y es que, ¿quién no desea una enfermera particular al pie del lecho?
Cambiamos la foto por una original de Claudia Aréchiga, tomada el domingo frente al Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. (¡gracias, Claudia!)