El contagio predecible
Conversación de MSN:
—Todo es posible en la Dimensión Desconocida, acabo de ver el video (“La doctrina del shock”).
—Me gustaría una opinión más comprometida de tu parte…
—Me gustó mucho la parte de los electroshocks…
—…
—Te dije desde un inicio que, a mi manera de ver, existen una suma de factores que alimentan temores infantiles. En esta ciudad, ¿crees que una epidemia como la que supuestamente nos ataca, sea más peligrosa que los millones de toneladas de heces fecales y demás virus que flotan en el ambiente? ¿Qué vas a hacer? En las farmacias no hay medicamentos, ni tapabocas, ni nada de lo que supuestamente está garantizado por las autoridades para prevenir. Lo dije en serio, tú vives en el primer mundo comparado con la gente que habita en lo profundo de Iztapalapa o Ecatepec, esa gente sí que tiene de qué preocuparse. El contagio es completamente impredecible y por más medidas preventivas que tomes, no cambiarás la ruleta de la vida. El gobierno, obviamente, saca partido de todo esto haciéndose sentir necesario, aunque sepamos que son una bola de imbéciles. En las últimas horas he recibido toda clase de teorías, hipótesis y recomendaciones contra la epidemia. Cualquiera es buena, cualquiera es descartable.
—Un amigo me acaba de decir: ahora la gente está más preocupada de que la mate un virus que por tener un trabajo y un futuro de mierda….
—Los mexicanos somos muy cobardes para enfrentar nuestra realidad, por eso es que situaciones como la presente favorecen nuestra indolencia hacia asuntos más importantes.
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