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Hay noticias que simple y sencillamente rebasan los límites de lo creíble y que, suponemos, ni el más aguzado de los narradores podría haberlas perpetrado en su cabeza. Como lo que sucedió la madrugada de hoy en la carretera México-Tulancingo, cuando una elefanta de cinco toneladas escapó de un circo cercano, cruzó la carretera y fue embestida por un camión de pasajeros.
El chofer murió, pero antes de hacerlo logró evitar que el vehículo volcara y salvó a su tripulación, como deben hacer todos los capitanes de sus naves. Tomás López Durán nunca sospechó que un día atropellaría a un elefante. Desgraciadamente, fue lo último que hizo en vida.
Da igual lo que los hombres opinen de la guerra, la guerra sigue. Es como preguntar lo que opinan de la piedra. La guerra siempre ha estado ahí. Antes de que el hombre existiera, la guerra ya le esperaba. El oficio supremo a la espera de su supremo artífice. Así era entonces y así será siempre. Así y de ninguna otra forma.
Esta película, estrenada en 1984, ha aterrorizado a diversas generaciones de cinéfilos, gracias a que en la televisión la siguen pasando. Realizada por Carlos Enrique Taboada, uno de los pocos directores mexicanos que enfocó parte de su carrera al género del horror (de su autoría también son las escalofriantes El libro de piedra, Hasta el viento tiene miedo y Más negro que la noche), Veneno para las hadas cuenta la historia de Verónica, una niña huérfana que se cree bruja y la manera en que manipula a Flavia, su amiga mimada. Una notable exploración sobre la crueldad infantil y las fantasías desbordadas que acaban mal. El video que acompaña este post contiene el homenaje que el grupo Austin TV rinde a este filme de culto.