Este chango quiere decirnos algo
No es sólo el afán de molestar. Ni las ganas de hurgar en la vida privada. Es un mensaje cifrado, una clave a una vida distinta. Como aquel perro que salta de la ventanilla de un auto en movimiento.
Gracias Coyote
No es sólo el afán de molestar. Ni las ganas de hurgar en la vida privada. Es un mensaje cifrado, una clave a una vida distinta. Como aquel perro que salta de la ventanilla de un auto en movimiento.
Gracias Coyote
El Big Brother nació con George Orwell, en su excelente y multicitada novela 1984, donde crea un Estado totalitario donde todos se vigilan a todos. Una extraña mezcla de control y policía política, concebida en 1948 y publicada un año después, que parece inspirar la vigilancia barrial de Cuba, la Ley Patriota de Estados Unidos, el sistema de vigilancia por medio de cámaras en Gran Bretaña.
Winston Smith trabaja en el Ministerio de la Verdad reescribiendo y alterando la Historia y cree haber descubierto la forma de la manipulación del Gran Hermano y decide enfrentársele, ligándose con un supuesto grupo radical llamado La Hermandad.
Estas son algunas portadas de un clásico de la literatura del siglo XX:
Primera edición británica
Versión 2008
Hace varios días, en Pelotón69 rescataron una fantástica galería de un partido amistoso entre el representantivo de Alemania y el de Austria. La pura emoción y alegría, con los miembros de estos equipos. El partido terminó 10 a 5 a favor de Austria.
Dejamos tres imágenes. En Pelotón69 hay más.
Propellerman es el héroe sexual. Su vida está concentrada en la satisfacción femenina. Así lo ha sido siempre. Generoso, como todos los hombres aman a las mujeres (Fonseca dixit), Propellerman ha difundido su secreto y lo ha puesto a disposición de las masas: la ultrastamina, contenida en las grageas de MegaBang.
Este hombre de acento siberiano se hace llamar el superhéroe de los deseos femeninos, porque lo es. Y en sus videos deja bien claro porque las MegaBang son lo mejor que pudo haberle pasado a la sexualidad mundial.
Ha salido en distintas portadas de revistas, como la Time y la Rolling Stone (versión estadunidense). No se sabe su origen, pero se sabe que se ocultó en el Amazonas para “escapar de la civilización” y encontrarse a sí mismo. Ahí conoció a la gente de la tribu Yawanawá, con la que vivió seis años. Fue en ese periodo donde abrevó de los conocimientos medicinales de los Yawanawá: “En uno de los rituales de la tribu, un brebaje especial me dio la habilidad de hacer girar mi mejor parte como una hélice. Y finalmente me encontré a mí mismo”.
Propellerman tiene club de fans, página en MySpace, blog y muchos videos de su activísima vida. Seguro que no desea pasar inadvertido en el mundillo de las campañas virales. Si el Doctor Simi no se hiciera a sí mismo la publicidad, sin duda la extraordinaria carrera de Propellerman sería buen ejemplo para él.
Comentario » | personajes, productos, publicidad, vida sexual
Ya que hablamos en este blog de la reciente y fallida cinta de Shyamalan, nos sentimos obligados a recomendar la que es, sin duda, la mejor y más representativa película del género de los llamados “thrillers ecológicos”: The Last Wave (1977), del australiano Peter Weir. En ella, un abogado (Richard Chamberlain) encargado de defender a un grupo de aborígenes que cometieron un crimen tribal, se ve inmiscuido en una pesadilla que involucra extraños ritos, sueños premonitorios y profecías apocalípticas. Bajo el influjo cada vez más poderoso de los aborígenes, el protagonista deja de distinguir los sueños de la vigilia (uno de ellos le advierte que “un sueño es la sombra de algo real”), hasta que poco a poco va comprendiendo su papel central en el cataclismo por venir: una última y gigantesca ola que borrará todo para que un nuevo ciclo pueda comenzar.