Lógico y desafortunado minuto 46

Quiero evitarlo pero hoy no puedo. Una decena de amigos y mi madre, quien me apoda “Cerebro”, usualmente se despiden de mí recomendándome: no pienses tanto.

No pienso tanto, ¿qué es pensar?. Se destapan las preguntas como hacen los militares: interrumpen el sueño de los cadetes.

No es que ahora venga y diga mi opinión sobre el dualismo pensar/sentir.

Quiero hablarles de mis quehaceres, que la amiga con el ex, que el otro ex con la muchachita, que el papá y el nuevo hermanito, escasean las drogas abunda la advertencia futurista, el forzoso empuje al goce del presente.

Tengo un incómodo y desafortunado minuto 53 ahora.

En la mañana creí que iba a morir mientras me bañaba: “uno nunca sabe cuando le toca” y yo creí que segundo a segundo me tocaría.

En la bicicleta creí que me tocaría.

Frente al cajero creí que me tocaría.

Creí que me tocaría en este país y en esta hora.

Pero nada. Nacieron las hijas de mis amigos mientras la casa que dejaron se derrumba.

No pienso tanto y tampoco siento mucho. Hago lo que, seducida por la relación, identidad y actividad sin lógica, aún me vigila.

Publicado en: desordenador

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