El arte fantasmagórico de Mark Dean Veca
Empecinados en diseminar colores a lo largo y ancho de todas las grandes ciudades del orbe, los artistas callejeros van por la vida provocando la reacción de sus contemporáneos y obsequiando trazos y formas que, en los casos más logrados, inducen al asombro por medio de múltiples referencias a la cultura popular. Algo similar puede decirse de ilustradores y dibujantes de historietas, algunos de los cuales llevan la perspectiva más allá de cualquier límite y ofrecen a los espectadores, entre viñeta y viñeta, la posibilidad de perderse en universos recónditos regidos por su majestad la línea. De vez en vez llega a este mundo gris algún creador que, brocha o aerosol en mano, entiende que en las bellas artes no todo es mármol y terciopelo y que los cómics y los muros de las metrópolis son una fuente inagotable de recursos estéticos. El estadounidense Mark Dean Veca es uno de ellos. Y da la casualidad de que, por estos días, su obra está de visita en Guadalajara.
Nacido en Louisiana en 1963, Mark Dean Veca creció en California y actualmente vive en Nueva York. Es uno de los artistas que visitaron Guadalajara como parte de la Feria Internacional del Libro, que este año tuvo a la ciudad de Los Ángeles como invitada de honor. Su enorme mural, ubicado en dos salas del Instituto Cultural Cabañas con el título La venganza de la Fantasmagoría, es un derroche de formas sobre un fondo de naranjas y rojos tejidos a partir de un diseño textil del siglo XVIII. Es, además, una secuela de la exposición que el año pasado presentó en la galería Ben Maltz del Colegio Otis de Arte y Diseño, Phantasmagoria, donde Buda, Abe Lincoln, Ganesh y Jesucristo conviven con El pensador, de Rodin, Popeye y la estatuilla de los premios Óscar, entre muchos otros seres descarnados que, rodeados de vísceras, intestinos y globos oculares, son custodiados por una sonriente calavera.
Admirador de la obra de José Clemente Orozco, con cuyos murales comparte escenario su propia Fantasmagoría, Mark Dean Veca habla del pintor jalisciense como “un maestro de la escala y las proporciones”, pero también como “un grande de las emociones y las ideas”. Sin embargo, y aunque señala que “es un gran honor y una gran presión” trabajar a unos metros de El hombre de fuego, reconoce que la estética orozquiana está lejos de su estilo. Y es cierto: las influencias del creador estadounidense se hallan en otro lado: en el carácter multicultural y colorido de los graffitis angelinos y en las líneas de los dibujantes que, en los sesenta y setenta del siglo pasado, poblaron historietas underground californianas como Slow Death Funnies, Zap! y Fabulous Furry Freak Brothers. Frente a la obra de Veca, siempre recargada de ojos y contornos negros como la noche, no se puede dejar de pensar en Jim Phillips, el artista skater que, entre muchas otras maravillas, ilustró decenas de patinetas para la marca Santa Cruz y creó la azulada Screaming hand (o, en castilla, La mano gritona).
El objetivo del mural creado para las dos salas de exhibiciones temporales del Cabañas, donde permanecerá hasta el 10 de enero de 2010, fue “crear un ambiente que inspire la sorpresa” y dotar a la obra de “un contenido sensual”. Y lo logra ciento por ciento: con la versatilidad del graffiti y la firmeza de la ilustración, Mark Dean Veca se sitúa justo al lado de artistas como Jean-Michel Basquiat o Keith Haring, quienes, desde las trincheras del arte pop, recuperaron el lenguaje de la calle para el abstruso mundo de la alta cultura. “Mi trabajo es parte de mí. Es mi visión del mundo”, explicó el artista en noviembre pasado, cuando llegó a Guadalajara para comenzar con los trabajos de La venganza de la Fantasmagoría. Así, el color en la obra de este creador absorbe los significados que rondan por el imaginario colectivo y -ante todo un dibujante- sus líneas se adentran lo mismo en los puños de Popeye que en la sonrisa de un enano, azul y canábico, sumergido en los abismos de su propia conciencia. O en el David de Miguel Ángel. O en los brazos esfumados de la Venus. O en Dexter, el personaje animado de Genndy Tartakovsky. O en un monstruo de carne. O en un verde cerebro gigante.
* Artículo publicado en la revista KY. Diciembre de 2009








