La Quadrophenia de Dave Gibbons
Hace un par de años, la revista Time eligió las mejores cien novelas publicadas entre 1923 y 2006. Sólo una de ellas era gráfica: Watchmen, un cómic escrito por Alan Moore y dibujado por Dave Gibbons. Publicado en 1986 —el mismo año que otra obra cumbre de la historieta: El regreso del señor de la noche, de Frank Miller—, el volumen se ha convertido en una sombra para el artista británico nacido en 1949.
En una analogía roquera, Dave Gibbons ha dicho que Watchmen “es el disco que siempre tienes que tocar”. Más allá de su relación de trabajo con Moore, el dibujante británico es autor de una obra propia que recrea sus recuerdos de juventud en el decenio de los sesenta: The Originals. En la novela gráfica, paradójicamente, el autor apuesta por una visión futurista de su pasado.
The Originals (Planeta DeAgostini, 2005) recrea el conflicto entre mods y rockers que el grupo The Who y el director Franc Roddam inmortalizaron en la película Quadrophenia (1979). El mod es un apasionado de las pastillas, de la moda y las motonetas Vespa. Los rockers, en cambio, viajan en choppers y utilizan chamarras negras de piel y botas altas. Las peleas son constantes y Jimmy, el protagonista, se debate entre las cuatro personalidades de los Who.
La visión de Gibbons se sitúa en un futuro (¿lejano, cercano?) en el que los vehículos (motonetas o choppers) no usan llantas y flotan a toda velocidad sobre el asfalto. Los mods, aquí, son sustituidos por los originals y los rockers se llaman guarros. La dinámica es la misma.
El argumento se centra en Lel y Bok, quienes darían la vida con tal de convertirse en originals. Los mods del futuro usan enormes gabanes y cascos metálicos como cazuelas. Chicos y chicas visten trajes llamativos en los que privan los diseños ajedrazados o en franjas. Dave Gibbons, por supuesto, optó por un riguroso blanco y negro que suple el recuerdo de The Who con el presente de bandas como Franz Ferdinand y The Hives.
Las similitudes de la novela gráfica de Gibbons con Quadrophenia son evidentes. Sin embargo, el creador británico logra una historia consistente y bien dibujada que tiene una de sus cimas cuando los protagonistas —en un viaje barbitúrico de cebras— se fragmentan y contrastan. El artista seguirá cargando con el peso de Watchmen, pero The Originals le abre un lugar en la lista de los mejores cómics de todos los tiempos.





