Lady Gaga no es hermafrodita, para pesar de los morbosos que ansiosos querían postear la nota en sus blogs. Los rumores han hecho avalancha desde mayo, según narra la ABCNews, y por estos días han hecho avalancha en Twitter, blogs y foros de internet, que no dejan de repetir que la cantante de “Poker face” tiene genitales femeninos y masculinos.
Pero cuando el chisme se hace eco en diarios como El Universal, de la ciudad de México, y El Informador, de Guadalajara, no hay más que sentirse apenados y dudar de lo que próximamente estos reputados medios de información puedan ofrecernos.
El Universal se basó en este video para llevar la nota a su portada en línea:
La declaración que citaron ambos medios es exquisita:
“No es algo de lo que me tenga que avergonzar, simplemente es algo que no voy contando a todo el mundo por ahí. Sí tengo ambos genitales, los masculinos y los femeninos, pero yo me considero hembra. Se trata de un pequeño pene que en realidad no interfiere en mi vida cotidiana para nada. Si no he hablado de ellos hasta ahora, es porque no es un asunto importante para mí”.
La pregunta es: ¿de dónde la sacaron? Posiblemente de Bossip.com, que fue el primero en publicar esta declaración:
“It’s not something that I’m ashamed of, just isn’t something that I go around telling everyone. Yes. I have both male and female genitalia, but I consider myself a female. It’s just a little bit of a penis and really doesn’t interfere much with my life. The reason I haven’t talked about it is that it’s not a big deal to me. Like come on. It’s not like we all go around talking about our vags. I think this is a great opportunity to make other multiple gendered people feel more comfortable with their bodies. I’m sexy, I’m hot. I have both a poon and a peener. Big fucking deal”.
Hay dos motivos para sentirse tristes: perder la oportunidad de publicar un chisme de verdadera candela, con la cantante pop más popular del momento como protagonista, o por los editores de El Universal y El Informador y sepa Dios cuántos otros medios de comunicación “serios”.
¿Cuánto revuelo pueden generar quince palabras enviadas a 140 amigos por Twitter? Saca calculadora y pluma, que lo que sigue es una historia de asesinatos políticos, abuso de autoridad, represión, arrestos, solidaridad y compañerismo en internet. Y, para desgracia del gobierno guatemalteco, una publicidad negativa y en crecimiento imposible de borrar.
@jeanfer, el apelativo de Jean Ramsés Anleu Fernández en la red social Twitter, publicó el 12 de mayo un comentario sobre el escándalo de corrupción y asesinatos alrededor de Banrural. Los 140 seguidores de @jeanfer leyeron estas quince palabras: “Primera acción real ‘sacar el pisto de Banrural’ quebrar al banco de los corruptos. #escandalogt”. Algo así como: retiremos nuestro dinero de Banrural, hagamos mella en ese banco.
@jeanfer fue arrestado por supuesta violación de la Ley del Delito del Pánico Financiero guatemalteca: “Estaba dando una información de desprestigio”, justificó el fiscal Genaro Pacheco. Minutos después de conocida la represión, los 140 seguidores de @jeanfer en Twitter comenzaron a multiplicarse, hasta llegar, ayer por la tarde, a 1,227. Una búsqueda en Google deja 7,650 resultados sobre @jeanfer; por lo menos se publicaron 71 notas en medios tradicionales en castellano; el agregador Menéame.net registra 1,200, con los respectivos comentarios de los usuarios. Todo entre el martes 12 y el viernes 15 de mayo, con 1,640 dólares recaudados en unas pocas horas para pagar la fianza y liberar al twittero.
Resultado: el caso @jeanfer y el video de Rosenberg, replicados con una viralidad que para el gobierno de Colom debe ser más peligrosa que cualquier influenza.
¿Y de qué viven las bandas que regalan sus discos? Por lo pronto de los conciertos y la mercadotecnia, como lo dejó claro el grupo de Thom Yorke la semana pasada en el Foro Sol de la ciudad de México, donde reunieron a 110 mil fanáticos en dos fechas. Yo pagué 780 pesos. Y no estuve adelante, donde los boletos superaron los 1,300 pesos.
Trent Reznor, de NIN, aprendió de la experiencia. El año pasado publicó el instrumental Ghost y los usuarios le saturaron la conexión. Ahora abrió un canal de BitTorrent, un protocolo que permite a los usuarios conectarse directamente al servidor para compartir y descargar información. Asunto arreglado.
“Nosotros usamos torrents y sabemos que la mayoría de nuestros seguidores están familiarizados con la tendencia de compartir archivos”, le dijo Rob Sheridan, director de arte de Nine Inch Nails, al portal TorrentFreak.
Los torrents son lo más satanizado de internet. La industria ha emprendido batallas legales contra estos servicios, a los que acusa de “robarle” el mercado. Algo así como el “Been caught stealing!” que cantan los Jane’s Addiction. ¿Pero qué tal aquello que declaró Reznor el año pasado, cuando se encontró a la venta uno de sus discos por la módica cantidad de 35 dólares? “Los sellos discográficos están haciendo todo lo posible para cabrear a la gente y estafarles”, declaró molesto. ¿Quién roba a quién?
Coincidencias de la vida: en estos días concluyó el juicio contra el sitio de torrents The Pirate Bay. Algunos de los responsables del sitio podrían pasar tres años en prisión o pagar una fianza de 180 mil dólares. El veredicto lo conoceremos el 17 de abril. Mientras tanto, bájense el disquito de Trent Reznor. ¡Está buenísimo!
Coca Cola aprovechó la transmisión del SuperBowl, el domingo pasado, para exhibir su nuevo comercial de la chispa de la vida: un clip de un minuto con avatares como los protagonistas. Así vemos caminando por las calles, esperando el autobús o jugando en el parque a exóticos personajes inspirados en Second Life, monstruos de World of Warcraft o cualquier otra plataforma tecnológica que permita a sus usuarios construirse una personalidad virtual [link al video en YouTube].
La pieza está buenísima: la gente-transformer juega con sus PSP, chatea en sus portátiles o se mensajea con sus teléfonos móviles; nadie se voltea a ver, como evidencia de que la gente-transformer está conectadísima… sólo a través de las telecomunicaciones. Al final (nadie debe acusarme de cebar el chiste), él y ella se encuentran en un cafetín y comparten las maravillas de algo bien real: una cocacola.
El comercial mantiene el tono buena onda de Coca Cola: colores vivos, cordialidad, sonrisas y una excelente melodía. La consigna es que “las conexiones más significativas entre las personas se realizan cara a cara” y no entre avatares, esas personalidades que nosotros nos ideamos para andar por la red.
Más allá de la metáfora de la incomunicación entre las personas en un mundo hiperconectado, el comercial retrata un fenómeno surgido hace años: nos encaminamos hacia una sociedad que se moverá con avatares, nos guste o no. La forma como nos describamos en la máquina será nuestra llave de acceso a otros mundos. Por hora es sólo un acto de entretenimiento, pero hay señales que lo vuelven factible. Ya sucede en lo que presentamos como “perfil” en Facebook o la forma como calificamos los resultados de búsquedas en Google o nuestro registro de juego en World of Warcraft.
Léase como un chiste macabro: la policía de Kanagawa, la prefectura más poblada después de Tokio, en Japón, utiliza un retrato de la Wii-Mii para localizar a un sospechoso de atropellar a alguien y huir. La imagen del sujeto, construida con la consola de Nintendo, se encuentra adherida a cientos de postes de la ciudad.
Yo me acordé de una vieja canción de los noventa, de las japonesas Cibo Matto, avecindadas en Nueva York: “I know my chicken. You have to know your chicken”. Y me quedé pensando si conozco a mi avatar.
El hombre lanzó al mar una botella con un mensaje en su interior. Iba destinada “a cualquier diario de Guadalajara, México”. Me sorprendí al recibirla en Público: era un sobre enviado desde Puerto Rico, con una postal de Las Vegas firmada por Óscar del Valle, un coleccionista de billetes, sellos y postales.
Se trata de la primera carta por correo postal que llega a la Redacción en 2008. Si eso ya suena raro, pensar que llegó a su destino sin datos del destinatario es todavía más extraño. Ganamos muchísimo con la masificación de internet y la mensajería electrónica, pero perdimos el toque romántico del correo postal.
Del Valle no. Él vive en otro siglo, uno donde las comunicaciones interpersonales eran lentas y supeditadas a la fortuna y la buena fe. El cartero Francisco Rodríguez Torres me contó la historia: la carta llegó a Guadalajara al Correo de calzada del Águila y Washington; de ahí la mandaron a las oficinas de Venustiano Carranza e Independencia. Se la dieron a un cartero que pensó en “razonarla”, regresarla a Puerto Rico por información incompleta. Francisco dijo le que no, que él pasaba a diario por Público y se ofreció a llevarla.
Le platiqué a algunos amigos la anécdota de alguien que escribe al mundo para ver quién le responde. Me retribuyeron con sus experiencias personales. Uno me contó de cuando era adolescente y escuchaba la onda corta para cazar direcciones de filatelistas en América Latina interesados en intercambiar. Aún conserva algunos timbres.
Otro me contó del listado que distribuía la Deutsche Welle para hacer amigos postales en castellano. Pen pals, les llamaban los gringos: amigos de pluma. Él se carteaba con una argentina, en los tiempos de la Guerra de las Malvinas.
Eso es parte de lo que perdimos: lo romántico de los medios de comunicación del siglo pasado. Nos avasallaron el correo electrónico y las redes sociales, más rápidas, efectivas y de gratificaciones instantáneas… Una maravilla, por cierto.
Del Valle, supongo por su letra que hablamos de un adulto mayor, es un noño del siglo pasado, un clavadazo hambriento de incrementar su colección aunque eso le implique esperar a que regresen sus botellas del mar.
Tiempos violentos vivimos en México. Narco, violencia, corrupción, escándalos políticos. Los periódicos nos hemos vuelto un bistec sangriento, sin una gota de agua con que pasar el trago amargo de los días. Granadazos en Morelia, descuartizados en un tambo con ácido, farmacéuticas boletinadas por la DEA… y pocas páginas para hablar de lo que nos gusta, de lo que leemos y oímos. Somos un país de narcos y la prensa está dispuesta a maximizar la psicosis: no salga a la calle, lo van a secuestrar.
Toque de Queda era una opción informativa fuera de la órbita cotidiana. Con un nombre que parece próximo a llevarse a cabo en nuestras ciudades, la productora alternativa de Televisa recomendaba un festival de música o un nuevo cómic de la editorial Marvel; le informaba de adelantos tecnológicos, de películas de clase B y de videojuegos. Realizaba blogs, podcasts y videopodcasts con voces famosas de la ciudad de México.
Cuando su periódico favorito le avisaba de nuevos ejecutados o del enésimo escándalo político —parece que la prensa sólo sirve para eso—, Toque de Queda hacía que la afirmación “somos un país de narcos” fuera una generalización perversa, como todas.
Toque de Queda fue la segunda productora masiva de medios alternativos en México, después de Dixo.com. Se trataba de un ejercicio de web 2.0, con un público ansioso de participar en ese ejercicio de comunicación por internet. Muchos medios tradicionales estarían ansiosos de contar con la interacción de la que presumía Toque de Queda, donde colaboraban muchas estrellas del mundillo pop chilango.
Con tanta corrupción y violencia, combinadas con la insolencia y el cinismo de las autoridades, se necesitan periodistas que hablen de otras cosas, de las cosas que seguimos haciendo quienes no estamos involucrados en la podredumbre del país. Tiempos violentos vivimos en México. Por eso hago un largo adiós a Toque de Queda.
Esta semana perdimos a una de esas estrellas espontáneas y popularizadas en internet: el Canaca, un comerciante del Mercado de Abastos captado por las cámaras de Televisa Guadalajara, ebrio y quien se presentaba como “hijo del papá, hijo del jefe”. El Canaca se hizo famoso por la descripción de su detención: “Me amarraron como pueeeerrrco”, renegaba frente a la cámara invasora.
Si no era suficiente con El Show de la Barandilla, chatarra de la televisión para pulverizar la dignidad de las personas, el canal de videos YouTube se volvió un repugnante archivo del patetismo de la vida cotidiana. El Canaca fue una celebridad alimentada por los amantes de la basura, que hasta versiones alternativas con música y efectos subieron al sitio.
Competía con otras escenas enfermas que transmiten en la televisión, como la “borracha de Monterrey”, cortesía de Multimedios (la compañía propietaria de este periódico), o el muchacho majadero de “¡Ni merga!”. Pura calidad informativa.
No quiero sonar amargado: soy fan de YouTube como fuente documental, de entretenimiento y de información. Aborrezco, en cambio, la destrucción de la imagen pública de las personas.
Al Canaca le tocó la mala suerte de toparse con una mujer que conducía borracha sobre una banqueta del Periférico. La mujer tuvo la buena fortuna de contar con 189,062 pesos… lo que valía la vida del Canaca según el Código Penal de Jalisco y el juez que ordenó la fianza.
Hasta Joaquín López Dóriga habló de la muerte del Canaca, con una desinformación excepcional: “uno de los personajes más famosos en la historia del internet mundial”, expresión que sólo demuestra la ignorancia web de su productor. Ojalá alguien publicara un video del respetadísimo periodista en estado inconveniente. Y una pregunta: ¿en Televisa darán seguimiento a la mujer que atropelló al Canaca? Hasta ahora sólo Mural lo ha hecho.
Lo peor que le pudo pasar al Canaca fue toparse con El Show de la Barandilla y la indefensión ciudadana: estar borracho no es un delito. Arrojar granadas, traficar drogas, violar las leyes —así sea desde el Congreso— sí son delitos.
El Canaca nunca promovió una demanda por el uso de su imagen sin autorización. Quizá ni sabía que podía hacerlo: muchos medios sólo difunden la basura.
Nota: no puse links deliberadamente. No quería postear los videos ni recomendarlos.
La pregunta era de índole fantástica: “¿Quieres agrandar tus penes?”. Como sólo tengo uno, le di poca importancia al correo electrónico que me envió Erick Daugherty. No conozco al remitente, ni quisiera hacerlo; con imaginarme que el tal Daugherty aspira a pulpo sexual pierdo toda esperanza en la cordura.
Otros me han escrito para ofrecerme Viagra, Cialix, Xanax; un supuesto video porno de Hillary Clinton; los versos de Paris Hilton; el supuesto accidente mortal de Ricky Martin. ¿Quién quiere ver a Hillary Clinton haciendo cosas que sólo competen a las carnes de una señora de 60 años? ¿Quién quiere escuchar a la Paris, cuando verla es lo único que vale la pena? Si por las noticias se sabe que Ricky Martin no está muerto, ¿qué contiene el videíto en oferta? Misterios.
Sobre los medicamentos, espero no necesitarlos nunca: circulo por el barrio del Santuario y es escalofriante la mafia que se reúne en esa zona de Guadalajara para ofrecer medicinas. ¿Serán iguales los mafiosos que las comercializan por correo electrónico? Supongo que son peores.
La hierba que ofrece Erick Daugherty promete por lo menos tres pulgadas extras —no especifica en cuál pene—, ayuda a controlar la eyaculación precoz y, por supuesto, está “aprobado y recomendado” por doctores. Como todos los productos mágicos ansiosos de transformar nuestras vidas. Y nuestros cuerpos.
No me molesta el spam porque he aprendido a manejarlo: pongo controles en mis cuentas de correo electrónico, no doy clic en correos cuyo remitente no me es confiable y jamás doy veracidad a las cosas que ofrecen. ¿Hillary, desnuda? De ser cierto, sería un anzuelo excepcional para debatir, nuevamente, sobre la vida íntima y la esfera pública de las personas. Y yo no he visto eso en las noticias.
El spam es uno de los males de internet. Todo sería perfecto sin la existencia de virus informáticos, de charlatanes y hackers de pacotilla buscando boicotear la computadora de gente que ni conocen. Pero el hubiera no existe. Manteniendo un mínimo de responsabilidad y seguridad, no es difícil lidiar con el correo no deseado. Basta con no ponerle atención, porque es un hecho que seguirá existiendo por más códigos de seguridad que se inventen los proveedores de correo electrónico.
En cinco días comenzarán los Juegos Olímpicos de Pekín. Será la fiesta de presentación en sociedad del gigante asiático. A Japón le sucedió en 1964, casi 20 años después de terminada la Segunda Guerra Mundial, y aprovechó la competencia en Tokio para presentar su tren bala y mostrar su resurgimiento pacífico tras la guerra. Los chinos presumirán un emporio capitalista, donde tienen oficinas todas las grandes trasnacionales del mundo, y buscarán posicionarse por encima de Estados Unidos en todas las disciplinas deportivas.
30 mil periodistas están acreditados para cubrir las actividades y el gobierno comunista ha tomado precauciones para defender el control estatal sobre todas las actividades que se realizan en China. Desde la transmisión con diez segundos de retraso de las señales televisivas —un lapso suficiente para evitar sorpresas indeseables—, hasta la restricción de acceso a diferentes sitios en internet y la difusión de cuestionarios para los ciudadanos chinos sobre qué responder en caso de ser entrevistados.
El corresponsal de El País en Pekín destacó una excelente respuesta del manual distribuido por el gobierno chino. Posible pregunta del periodista extranjero: “¿Qué piensa de las revueltas en Tíbet y del independentismo tibetano?”. Respuesta sugerida: “Tíbet es territorio de mi país. Un puñado de tibetanos no representa a la mayoría”. Tampoco es para escandalizarse: las respuestas parecen calcadas de cualquier gobierno de México.
China se encuentra en la posición 11 entre los países que imponen controles de contenido en internet. Dos más abajo está Cuba, según el índice realizado por la organización Reporteros Sin Fronteras. El tema de la restricción para los periodistas internacionales se discutió al interior del Comité Olímpico Internacional y el Beijing Olympic Broadcasting, la oficina encargada de las telecomunicaciones durante los Juegos Olímpicos. Finalmente se canceló la restricción.
De lo que más presumirán los chinos es de una comunidad de 253 millones de personas con acceso a la red, aunque no puedan visitar el sitio de las Naciones Unidas o la estación en línea Radio Free Asia ni YouTube ni Facebook. Algo dejarán los Juegos Olímpicos al anecdotario de la censura en el mundo.
En la chamba restringieron el acceso web. Una soberana pendejada si se considera que trabajo en un periódico. Las razones tienen algo de lógica técnica, pues el equipo de Sistemas consideró que nuestro tráfico estaba saturado por un uso indiscriminado e inadecuado de la red (sus argumentos iban por el bloqueo de accesos a P2P y Messenger en algunas áreas). El problema de las razones técnicas fue su aplicación, pendeja y a rajatabla.
Para aplicar las medidas restrictivas contrataron el servicio de la empresa FortiGuard, dedicada a los análisis de vulnerabilidad de equipos, monitoreo y rastreo de virus en internet. Ahora, ingresar a la web es más lento que antes, porque el contenido de la url no se despliega hasta que es analizada bajo la nómina restrictiva de FortiGuard. ¿Cuánto puede tardar? Mucho. Me hace recordar las conexiones web de los años noventa, a través de módem telefónico.
Además, entre las políticas de acceso se encuentra un límite horario, que en la empresa aplicaron a partir de los 20 minutos de inactividad en el equipo, lo que significaba que después de ese lapso ingresar a sitios como www.rae.es o www.google.com fuera imposible.
Otras páginas están bloqueadas por default, según la categorización de FortiGuard. Es el caso de mi blog Sensacional D, que primero fue considerado como “pornografía” y luego catalogado con la etiqueta “adult material”, como puede verse en la impresión de pantalla que hice.
De hecho, es probable que por el nombre de este post se restrinja también el acceso al Dios Ameba desde las computadoras del periódico. La palabra “porno” es suficiente para que los listillos de FortiGuard se tomen las precauciones de banearlo de por vida.
Al principio me dio risa y me sentí orgulloso: el Sensacional D estaba prohibido en la chamba. Ahora me desespero, porque no puedo postear desde ahí. Pendejadas de la paranoia empresarial. Ahora somos un NSFW (Not Safe For Work), pero sin el caché que implica entrar a una página prohibida con el mayor sigilo del mundo.
Más allá de la catalogación ridícula que realiza FortiGuard, la compañía tiene algunas cosas interesantes en su sitio web, como un listado de los virus de mayor distribución en el mundo y por países. Los más empleados son troyanos y espías para vulnerar contraseñas: