Archivo de Junio 2009


El descalabro Samsung

Junio 16th, 2009 — 9:16pm

Esta columna se publicó en Público-Milenio el 24 de mayo. No la había publicado aquí por zángano. Hoy se cumplió un mes de la descompostura de mi Samsung. Y sigo sin celular: no sé aún por cuál aparato optar, todos me parecen muy caros. ¿Será que soy muy tacaño? Bueno, va la columna:


El 11 de mayo cumplió un año de servicio. Ocho días después, mi teléfono móvil Samsung SGH-T519 dejó de recibir señal. Es como un viejo con problemas de lucidez: de repente está activo; la mayor parte del tiempo, vegeta. Y para colmo la batería ahora sólo dura un día. Una cochinada.

Lo admito: se me ha caído al piso, varias veces, como a cualquier persona le ha pasado con su teléfono. Pero el mío sufrió un daño cerebral irreversible. Y es asqueroso: en la práctica no traigo celular, sólo una agenda telefónica que, a como están las cosas, no sería raro que le diera amnesia.

En la semana me recomendaron cambiar a Nokia. Ya tuve uno: el 3220. Dio batalla dos años, hasta que fue arrojado a un chapoteadero en una fiesta. Y se ahogó. Opté por el Samsung porque tenía funciones que yo necesitaba: una cámara fotográfica modesta, precisa para publicar en los internet; un reproductor de música en mp3, y conexión Bluetooth. Pero a la larga resultó un artículo muy caro: 91.6 pesos el mes.

Por supuesto es un chiste si lo comparamos con un iPhone sin contrato de Telcel, que ronda los 950 pesos al mes durante un año, pero hace un año yo apenas quería un teléfono para mantenerme comunicado y tomar fotos de la calle, sin mayores pretensiones.

“Samsung es el creador del núcleo de las iPod, el mismo que utiliza en sus celulares con mp3. Si quieres calidad en sonido, a buen precio, quédate con Samsung”, eso me recomendó un amigo por el Facebook. Pero no me convenció: además de calidad, necesito un artículo de uso rudo. Un cabezazo no debería provocar embolia a un celular.

Otro se acercó más a lo que he pensado últimamente: “Master, me prestas tu celular Samsung SGH-T519 este fin de semana, haré una carne asada, tomaré unas cervezas y justo después puedo reventar al [palabrota impronunciable en este periódico] de tu celular con un pinche marro que tengo en casa”.

También me recomendaron llevarlo a reparar, pero entonces me vienen a la mente las otras cosas que no me gustan, como su complicadísimo sistema para escribir mensajes, su excesiva sensibilidad en el teclado y su bajo volumen de alarma. Por lo pronto dejaré pasar el fin de semana y ya el lunes averiguaré cómo resuelvo el asunto. Si me necesitan, aquí abajo está el contacto.

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El retiro de Trent Reznor

Junio 15th, 2009 — 12:12pm

Trent Reznor

Parte del alegato de Trent Reznor, vocalista de Nine Inch Nails, para despedirse de las redes sociales en internet. Abajo dejo una traducción libre de las cosas que más me llamaron la atención.

We’re in a world where the mainstream social networks want any and all people to boost user numbers for the big selloff and are not concerned with the quality of experience

Lo leí en TechCruch, vía Cuacarraquear. Y la nota de Reznor está en el foro de NIN.com. Vale la pena: está muy bien argumentada.

Incursionar en las redes sociales fue un experimento interesante, a la par de abandonar la infraestructur

a de una disquera tradicional e imaginarse las mejores soluciones para este nuevo mundo.

La razón por la que ninguna disquera conoce el nuevo mercado es porque ninguna vive ahí, no lo entienden porque no lo usan. Lo que ustedes vieron que pasó con la mercadotecnia y las presentaciones de NIN en los últimos años es resultado directo de vivir a un lado de ustedes, de escucharlos, de consumir con ustedes e interactuar con ustedes. Directamente.

Es tratar de hacer las cosas correctas contigo, con la música y conmigo, el artista. Ese es el punto: un respeto mutuo y compartido.

Con Twitter dejé que conocieran más de mi personalidad. Algunos se emocionaron, porqque se dieron cuenta de que había una persona detrás, y otros se horrorizaron porque no encontraron la imagen que habían construido de mí.

El problema de conectarse con una comunidad es atravesar el desorden y el ruido. En una comunidad cerrada, como nin.com, mucho de esto puede ser moderado o se pueden poner filtros para dificultar la persistencia de quienes generan problemas.

En Twitter me di cuenta que es un sitio menos formal y menos controlado, honesto y “humano”. Yo no esperaba poner tantos detalles de mi vida privada, pero sucedió porque estoy enamorado y es en la única cosa que pienso. Si esto los molestó o destruyó lo que habías proyectado de mí, pues es suficiente: quizá es tiempo de que te alejes.

Looks like the Metal Sludge contingency has discover Twitter! Finally! For those of you that don’t know what this is, please let me explain. Metal Sludge is the home of the absolutely worst people I’ve ever come across. It’s populated mainly by unattractive plump females who publicly fantasize about having sex with guys in bands. Kind of like a role-playing game where people NOBODY will fuck make up stories about their incredible sexual encounters with people they WISH they could fuck. It would be kind of funny in a sad and pathetic way except the fun doesn’t stop there – hate and good old-fashioned outright blatant racism are also encouraged to spice things up and remind you how truly ugly these scourges are. TRULY ugly on the inside (the outside is obvious).

De cualquier forma, ya estoy cansado de esto y no hay ningún motivo moral, sólo escribir. Me salgo de las redes sociales porque al final del día estaban haciendo más daño que bien en un contexto mayor y el experimento parece haber dado resultado. Los idiotas mandan.

Con esto dicho, tengo cosas que hacer en la vida real [...] Hacer algunas cosas divertidas y pasar el mayor tiempo posible con la mujer más maravillosa del mundo.

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Mundo sin papel

Junio 13th, 2009 — 5:58pm

Esta es mi última colaboración para Público-Milenio. He decidido dejar a la Ameba en su territorio natural: la red. A la Ameba la encuentran en casa, en Composta.net, donde a partir de esta semana también encontrarán a viejos conocidos: el escritor Antonio Ortuño, autor de Recursos humanos, con la extensión de El Libro Negro, sobre libros, literatura y acidez estomacal, y Dolores Garnica y Yara Patiño con Pipenta, sobre arte y experiencias estéticas. Encontrarán a nuevos bloggers como Lizeth Arámbula, con el Desordenador, de filosofía y pensamiento desvariado, y al Turco Viejo y su Fuera de Lugar, para hablar de futbol y otros deportitos, chiquitos. Además estrenamos un podcast, Deshoras, conducido por Tania Ochoa y cómplices que la acompañen.

Está demás recordarles (ah, sabroso cliché) que en Composta.net se encuentra Mariño González como coordinador de la Cultura Pirata, un blog de notas sobre el mundo cultural de Guadalajara y allende el Periférico, y como detractor del Disco Roboto, blog y podcast de cómics, fantasía, ciencia ficción… ¡y patinetas! En Composta pueden leer a Jesús Coyote Gil y las noticias de Dreams, WEC, UFC, Sengoku y esas cosas que le gustan a los amantes de las artes marciales mixtas. Pueden seguir el Cuacarraquear de Jorge Báez, con posts de música, cine, cómics y, faltaba más, el fascinante placer geek.

Rubén Rodríguez Maciel administra El Baile y el Salón, con el punto de vista (¿de oído?) más pertinente del rock, y Tania Ochoa publica las fotos de letreros y extravagancias más estrambóticas de Guadalajara, en Robotania. El escritor Bernardo Esquinca, autor de Los niños de paja, pervierte lectores en Sensacional D, de porno culto y nota roja gourmet. Y la cereza del pastel: Tocadiscos, un podcast para que personalidades de la ciudad presenten cuatro canciones que inspiran. En el Tocadiscos han colaborado Alfredo Sánchez, José Fors, Dedupléx y el mariachero Simón Casas, entre otros.

Agradezco a todos por este espacio parasitario, que abrió el 14 de enero de 2007 y cierra hoy. Agradezco a Diego Petersen por la confianza y a toda la sección Cultura, por la paciencia. Y agradezco, sobre todo, a los lectores: qué aguante, señores. Bienvenidos al mundo sin papel.

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El sitio de Magis

Junio 7th, 2009 — 6:58am

Esta columna está en el hoyo fonky. Ha dejado ir todas las noticias más chidas: el lanzamiento de Wolfram, el buscador que responde preguntas en lugar de ofrecer enlaces; el Project Natal, el desarrollo de Xbox donde el usuario se vuelve el control remoto de la consola; el BlackBerry Storm, rico y delicioso teléfono manoseable e inteligente; el lanzamiento de Bing, el navegador de Microsoft que entrega resultados dispares; el 25° aniversario de Tetris, el jueguecillo de bloques de colores; la estrepitosa caída de publicidad en los diarios de Estados Unidos, que ronda los 2,600 millones de dólares; mis pruebas con Spaz, una aplicación para postear en Twitter; el estreno de Home, el largometraje de Luc Besson y Yann Arthus-Bertrand, gratis en YouTube; el esclarecedor artículo de Steven Levy sobre la economía Google, en la Wired; el libro de Jeff Jarvis sobre las estrategias “googleanas” en los negocios; la ridícula reunión de los editores de periódicos sobre el cobro por la consulta de contenidos en internet…

Por supuesto faltan más noticias y mucho más tiempo y mucho más reporteo. Y mucha paciencia de mis ilógicos lectores, pero qué se le va a hacer cuando uno pasa la semana y los meses creando un sitio web para una revista, con una plataforma que empieza a descubrir como fantástica y un equipo que satisface el deseo ñoño.

Comencé el proyecto en marzo pasado, con Ulises Ureña, quien ya me había programado la Composta.net en Wordpress. Esta vez Ulises quiso lanzarse con Drupal, un sistema para la gestión de contenidos que, aunque el administrador se ve cuadradísimo, entrega resultados maravillosos. Estoy orgulloso, porque ha sido mucho trabajo y mucho esfuerzo de todos, de mi jefe José Miguel Tomasena, de la editora Laura Morales, de Ulises, del diseñador Alejandro Armenta… La página quedó muy bien.

Hace falta corregir detalles, claro, pero decidimos relajarnos y seguir la política de Google: “Life is beta”. La perfección se va haciendo a pasito tun tun. Y eso relajó la presión y nos puso en un estado exquisito de creación, de prueba y error, porque sabemos que los lectores de la revista Magis nos van a entender.

Véanla y díganme ¿qué le falta? ¿Qué le sobra? Acá está la dire: www.magis.iteso.mx.

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