Iba a hablar de la crisis de los periódicos y bla bla bla, motivado por un dato escalofriante que conocí en el blog del maestro Juan Varela: el juicio a The Pirate Bay, el sitio de referencia para buscar torrents y descargar películas, discos, videojuegos, cómics y libros.
Los dos temas, la crisis de los periódicos y el juicio a The Pirate Bay, están íntimamente relacionados: son la revolución digital en pleno inicio. Son la destrucción de modelos de negocio auspiciada por una plataforma, internet, a la que todos tienen acceso sin restricciones (todos deberá matizarse, por ejemplo, en China), una plataforma que permite ver y compartir y descargar y publicar sin permiso de nadie. Conclusión instantánea: el periodismo debe buscar otras formas para financiarse y la industria debe cambiar la manera de ganar dinero con lo que produce. Los usuarios tienen el control.
Es curioso: en 2008 aumentaron en Estados Unidos 11.9 por ciento los lectores de periódicos en línea y bajó la venta de publicidad 16.6 por ciento. Hay aproximadamente 74.8 millones de usuarios mensuales. Eso habla más de los anunciantes que de los periodistas. Y eso que los periódicos no entran en la dinámica del torrent, que cada minuto registra por lo menos 1.2 millones de personas en el mundo compartiendo archivos de todo tipo.
El veredicto del caso TPB se conocerá el 17 de abril: ¿serán los tres responsables del sitio culpables de promover la piratería? ¿Serán unos apologistas, por dar pie a que los usuarios cometan actos contra los derechos de autor? La justicia sueca tiene una papa caliente. Y todos queremos ver qué hace con ella. Porque de ello depende mucho del futuro de internet.
Por cierto, ya circula por Guadalajara el automóvil con cámara fotográfica de Google Maps con la intención de generar el street view, o lo que en español significa: próximamente veremos en línea lo que hay en nuestras calles. Mi primo, Coyote, dice que le pintó dedo cuando lo vio pasar por Prisciliano Sánchez y Corona. Estoy ansioso por verlo.
La foto del carrito de Google Maps es la que el usuario Alejandro subió a Picasa (un servicio de Google para alojar fotografías). El carrito fue captado en Tizoc 97, casi esquina López Mateos.
Well, you’ve got your diamonds and you’ve got your pretty clothes
And the chauffeur drives your car
You let everybody know
But don’t play with me, ’cause you’re playing with fire
Your mother she’s an heiress, owns a block in Saint John’s Wood
And your father’d be there with her
If he only could
But don’t play with me, ’cause you’re playing with fire
Your old man took her diamond’s and tiaras by the score
Now she gets her kicks in Stepney
Not in Knightsbridge anymore
So don’t play with me, ’cause you’re playing with fire
Now you’ve got some diamonds and you will have some others
But you’d better watch your step, girl
Or start living with your mother
So don’t play with me, ’cause you’re playing with fire
So don’t play with me, ’cause you’re playing with fire
¿Y de qué viven las bandas que regalan sus discos? Por lo pronto de los conciertos y la mercadotecnia, como lo dejó claro el grupo de Thom Yorke la semana pasada en el Foro Sol de la ciudad de México, donde reunieron a 110 mil fanáticos en dos fechas. Yo pagué 780 pesos. Y no estuve adelante, donde los boletos superaron los 1,300 pesos.
Trent Reznor, de NIN, aprendió de la experiencia. El año pasado publicó el instrumental Ghost y los usuarios le saturaron la conexión. Ahora abrió un canal de BitTorrent, un protocolo que permite a los usuarios conectarse directamente al servidor para compartir y descargar información. Asunto arreglado.
“Nosotros usamos torrents y sabemos que la mayoría de nuestros seguidores están familiarizados con la tendencia de compartir archivos”, le dijo Rob Sheridan, director de arte de Nine Inch Nails, al portal TorrentFreak.
Los torrents son lo más satanizado de internet. La industria ha emprendido batallas legales contra estos servicios, a los que acusa de “robarle” el mercado. Algo así como el “Been caught stealing!” que cantan los Jane’s Addiction. ¿Pero qué tal aquello que declaró Reznor el año pasado, cuando se encontró a la venta uno de sus discos por la módica cantidad de 35 dólares? “Los sellos discográficos están haciendo todo lo posible para cabrear a la gente y estafarles”, declaró molesto. ¿Quién roba a quién?
Coincidencias de la vida: en estos días concluyó el juicio contra el sitio de torrents The Pirate Bay. Algunos de los responsables del sitio podrían pasar tres años en prisión o pagar una fianza de 180 mil dólares. El veredicto lo conoceremos el 17 de abril. Mientras tanto, bájense el disquito de Trent Reznor. ¡Está buenísimo!
Ésta es la verdadera revolución: la de los usuarios trabajando para los propios usuarios, sin ánimos de lucro, ya sea en la construcción de aplicaciones tecnológicas como en la elaboración de contenidos. Las formas de financiamiento, el modelo de negocio, está soportado principalmente por las contribuciones directas a los desarrolladores. Es el caso de Wikipedia, que para 2009 recibió seis millones de dólares para sus actividades.
La Policía Nacional francesa comenzó el programa en 2004 y en poco tiempo vio resultados en sus finanzas. El teniente coronel Guimard anunció que se planea culminar la migración a software libre en seis años.
En 2008 se produjo un avance importante para las aplicaciones open source, cuando distintos productores de computadoras empezaron a vender sus equipos sin el estandarizado Windows: la cosa era que el comprador decidiera qué sistema operativo emplear y cuánto estaba dispuesto a pagar por él.
Otro caso es el de Google, que mantiene el paquete de oficina Apps (con aplicaciones similares a Word, Excel, Outlook) para internet. Apps cuesta 50 dólares por usuario al año contra los 350 de Windows. En México, le dijo Jorge Molina, gerente de Soluciones Empresariales de Google México a Expansión, catorce empresas ya migraron a este sistema y en 2009 esperan vender cinco veces más.
Sin duda, una mala publicidad resultó el anuncio de la Policía francesa para Windows.
Sobre Público
El 12 de marzo dejé de trabajar para Público-Milenio por una decisión personal. Agradezco la confianza de la Dirección para continuar con esta columna por tiempo indefinido. Sigo con mis proyectos en Composta.net y en la revista Magis. En Público pasé años estupendos. Gracias a todos, periodistas y lectores, pero sobre todo a Luis Miguel González, quien fue fundamental en mi formación. Gracias, acá seguimos.
El cartón de este post lo tomé de PC INpact.com y la traducción sería algo así como “¡Atención! En este lugar sólo hay unos que son libres”.
Esto se acabó. Ayer dejé el periódico Público, después de siete años, siete meses y cinco días de ser un fiel integrante de su Redacción. Lo dejo por una decisión personal. Lo que viene será muy difícil para los periódicos y esta vez quiero verlo desde otra trinchera: desde Composta.net (www.composta.net), desde la revista Magis (www.magis.iteso.mx) y con mis proyectos de servicios editoriales.
En Público aprendí todo e hice los mejores amigos. Me quemé las pestañas, me desvelé, llegué tarde a todos lados… jugué al juego del periodismo. Hice entrevistas terribles y publiqué barbaridades, disfruté las tardes en el bar Martín y los gritos y mentadas de madre de una Redacción desmadrosa como ninguna en Guadalajara. También hubo cosas malas, pero esas me las quedo yo.
Mi salida coincide con la crisis que viven los periódicos, partedelproceso mundialque hecomentadoaquí: pérdida de anunciantes, alto costo de papel y baja de circulación. Para llegar a esto confluyeron muchos factores, entre ellos el desarrollo de internet, la convergencia de medios, la pulverización de la publicidad y la rapacidad de los grandes corporativos.
Fue muy ilustrativo verificar que mientras se despedía una veintena de periodistas, en Público se estrenó la cabina de televisión. Era previsible: los periodistas de La Afición Guadalajara tienen meses colaborando con enlaces telefónicos para la televisión y para la radio del Grupo Multimedios, al que pertenece Público.
Le tocó al reportero Ignacio Pérez Vega ser el primero en usar el escritorio y aparecer frente a la cámara desde las instalaciones de Público. La noticia fue la visita del presidente Felipe Calderón para arrancar las operaciones de una nueva línea aérea, Link de Mexicana, e inaugurar una línea de transporte articulado, el Macrobús, por el corredor Calzada Independencia-Gobernador Curiel.
Me voy en medio de un periodo de oportunidad. Hoy, precisamente, escuché estas palabras: “En las crisis nomás hay de dos sopas: o ahorras o creces”. Faltaron más opciones, claro, como que te puede llevar la chingada o pierdes la casa o malbaratas tu trabajo o esas cosas, pero hice mi propia ecuación: te liquidan y ahorras y creces. Eso voy a hacer.
Me voy contento: pasé excelentes momentos en Público. Fue un sitio formidable para mí y me trataron excelente. Lo que sigue viene mejor.
Mi columna sigue: aquí en Composta.net y en Público, los domingos, hasta que el destino nos alcance.
En la semana escuché el lamento de que “nadie está ganando dinero en internet”. La expresión se refería al mundo de los periódicos, pero la exclusividad no le dotó ni la mitad de certeza: hay millones de personas que sí están ganando billetes con la red.
Internet exige ciertos condicionantes para encumbrar productos y servicios, pero si lo único que se busca es treparse a una tendencia y no dotarla de innovación, entonces sí estamos en el hoyo.
Google es un caso ejemplar: se montó a una tendencia, la de los buscadores en línea, e innovó el proceso de búsqueda. Ahora incursiona en todas las áreas de internet y se inventa muchas otras (Google Earth, Gmail Offline, Desktop). Google revoluciona casi todo lo que toca, y si no puede, compra al mejor…
…como YouTube, la meca de los sitios para ver y compartir videos en línea. Una plataforma que entendió la tendencia y la profundizó: la gente como generadora de contenidos. Ahora hasta las grandes cadenas la usan para compartir y promocionar sus productos y en muchos casos han aumentado sus ventas en los sitios especializados…
…como Amazon, que resistió la crisis de las punto com y se constituyó la mejor plataforma para la compra en línea, con cientos de categorías y millones de productos. Amazon permite al usuario opinar, discutir, relacionar sus gustos, ver lo que otros compran y compartir experiencias de consumo. Una red social basada en el comercio…
…como eBay y otros sitios de subastas, donde los usuarios pujan directamente por artículos que van de las rarezas y los artículos de colección al exotismo tipo mi virginidad en venta. Estos sitios generan una comunidad de confianza donde los usuarios se califican a sí mismos según sus relaciones de compraventa.
En cada uno de estos casos —paradigmáticos, claro— hay personas que comprendieron el potencial para realizar acciones lucrativas. En 2007, por ejemplo, MercadoLibre había identificado a 25 mil usuarios cuyo principal ingreso económico provenía de sus ventas a través de ese sitio.
Convendría a los periódicos imaginarse algo innovador, algo más que volverse “multimedia” y abrir migajas de su espacio a los lectores. Podrían comenzar por eliminar su concepción de únicos generadores de información. Sería un buen paso.
¿Sabía usted que la desaparición de los escarabajos estercoleros dejaría un hoyo más grande en la red de la vida que la desaparición de los osos polares? Dice Sharon Begley, en un artículo de la Newsweek:
“Sin los escarabajos estercoleros que deambulan por las praderas y los prados, los excrementos de los animales no serían enrollados y enterrados. Las semillas en los excrementos no se dispersarían. Las poblaciones de parásitos e insectos transmisores de enfermedades se dispararían, como las moscas, para las cuales los excrementos en el piso son como condominios con letreros de ¡múdese inmediatamente!”.
Ahora imagine la muerte de los diarios, como si de escarabajos estercoleros se tratara, con estas palabras de Michael Slott, fundador de The Public Press:
“La idea de que San Francisco no tenga un periódico simplemente me asusta [...] Durante mis años de periodista he visto tanta corrupción y malgasto de dinero público que espero que la gente sepa lo importante que es tener un periódico. Si no lo saben, creo que lo aprenderán muy pronto”.
Cita 1: Sharon Begley, “Alabe al humilde escarabajo estercolero”, Newsweek en Español, enero de 2008 Cita 2: Soitu.es
Se los anunciaron la noche del jueves: Señores periodistas, lamentamos decirles esto, pero trabajan en nuestra última edición impresa; este viernes verán por última vez el diario circulando por las calles. Y así sucedió: ayer no se vio al Rocky Mountain News en las calles de Denver.
Incluso en el periódico de la competencia, el Denver Post, editores y lectores lamentaron la noticia: la capital de Colorado se quedó con un sólo periódico. Y eso, lo saben, no es sano para nadie.
Deberían ver las fotos que el propio Rocky Mountain News publicó en Internet: los directivos, al centro de la Redacción, dan a conocer el cierre del periódico de 150 años de existencia. Una de las fotos muestra a un hombre con una niña de unos tres años sobre las piernas. Me acordé de la gente que lleva a sus hijos al trabajo.
El viernes, el editor en línea del Rocky, Matthew Roberts, publicó un video de 18 minutos sobre la última edición del diario, con entrevistas a reporteros, editores, gente de la calle, lectores. John Temple, director del diario, hace un rápido recorrido de los vertiginosos cambios de la producción noticiosa hasta permitir que sea el propio reportero quien publique directamente en Internet, y eso, dice Temple, es lo que hay que afrontar. “Hay que aceptar el cambio”.
El Rocky Mountain News perdió 18 millones de dólares en 2008 y acumuló una deuda de 130 millones e ingresos que descienden entre 15 y 20 por ciento cada año. En enero de 2007, el periódico fue rediseñado, se volvió de un tamaño más pequeño, con menos páginas y más color. No funcionó. En diciembre de 2008, la compañía editora E.W. Scripps Co. lo puso a la venta.
¿Internet nos puede salvar?, preguntó un trabajador la noche del jueves. Ni siquiera si los ingresos por publicidad crecieran a un ritmo de 40 por ciento anual durante los próximos cinco años, le respondió un ejecutivo de Scripps.
Sólo puede salvar a los periódicos un tipo como Charles Foster Kane, el ciudadano Kane: “Perdí un millón de dólares el año pasado. Espero perder un millón de dólares este año. Y espero perder un millón de dólares el próximo año. Usted sabe, míster Thatcher, a un ritmo de un millón de dólares por año cerraré este periódico en… 60 años” (Orson Welles, 1941).