Archivo de Febrero 2009


El culpable sí es internet

Febrero 22nd, 2009 — 5:36am

Perogrullada: los periódicos están moribundos gracias a una fórmula de tres ingredientes: una drástica disminución de los anunciantes, un descenso sostenido del número de lectores y un elevado costo de papel. Van mis notas sobre el caos que ofrecí el domingo pasado (*):

Es cierto que aún no es la hora de escribir el obituario de los periódicos, como lleva anunciándose diez años, pero nunca se habían visto tantas señales juntas de su incosteabilidad. Todos están sufriendo igual o peor, en cualquier lugar: The New York Times, El País, Le Monde.

De México —con un ambiente caracterizado por la opacidad de las cifras relacionadas con el periodismo: distribución, finanzas, publicidad… a veces hasta la propia reflexión sobre el tema— contamos apenas con rumores de lo que finalmente termina ocurriendo: recortes de personal, la pulverización del mercado publicitario y su estrepitosa caída, baja en el número de suscripciones.

Lo demás es verificable a simple vista: aumento del precio de portada, disminución del número de páginas, reducción de los tamaños de papel, desaparición de suplementos, si no es que de periódicos enteros.

Lo peor es que no hay forma de rescatarlos de sus contenidos homogéneos, de la saturación de notas superfluas, de la declaracionitis de los políticos, de la escasez de buenas plumas e historias… Los periódicos exigían la formación de nuevos lectores y no hicieron su parte; al contrario, trabajaron lo imposible para ahuyentarlos. Hoy los lectores jóvenes están en otro lado.

Por suerte la acusación de ecocidio no se ha popularizado, de otra forma la Greenpeace estaría saturada de chamba.

La culpa de todo —cómo dudarlo— es de internet: por volverse una fuente de información y entretenimiento, democrática, horizontal, diversa, amigable. Por estar disponible a cualquier hora y permitirnos personalizar su uso. Por entender que en colaboración vamos a reducir los errores y construiremos mejores contenidos. Y no cuesta.

* Mi columna anterior, un ponche de citas sobre periodismo e internet, tuvo dos tipos de reacción: la apatía y las caras de what? Agradezco a mis tres lectores hacérmelo notar.

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La culpa la tiene internet

Febrero 15th, 2009 — 12:04am
Neanderthal

Neanderthal

Imagina una sábana armada con retazos de varias telas, una mantita tras otra hasta conseguir la extensión que cubra un colchón matrimonial. Eso intento aquí: un artículo con recortes de prensa que me llamaron la atención en las últimas semanas. La esquizofrenia va por mi cuenta.

El NYT redujo su planta de periodistas en un 7.5 por ciento [...] Le Monde pensionó anticipadamente a un número significativo de sus periodistas de toda la vida y despidió a otros más, para reducir su planta en un 20 por ciento. El Chicago Tribune y el Los Angeles Times también redujeron su planta de empleados y anunciaron que en el futuro cercano van a cancelar los servicios de la agencia AP (Camilo Jiménez, “Y el agua lejos”, en elMalpensante.com).

La tasa de mortalidad de los periódicos es altísima. La fiesta ha terminado para todos. Hay que afrontar cambios estructurales en la prensa (Juan Luis Cebrián, directivo de El País, al anunciar la fusión de las redacciones “papel” e “internet” del periódico).

Ahora, cuando no ver lo evidente se hace insoportable, su única receta [de los directores de periódicos] es reducir gastos, empobrecer la calidad de las redacciones, asimilar tareas diversas sobre los hombros de una única persona, proclamar que los periodistas han de adaptarse a este nuevo escenario… Y no reconocer sus errores (Gumersindo Lafuente, “¿Tiene la culpa internet?”, en Esquire.es).

¿Quién dedica hoy una hora al día en leer un periódico completo? Ni el corrector del medio —a tenor de los errores que se publican— lo hace (Antonio Delgado, “La industria de periódicos ha acabado pero no han dimitido sus fundadores”, en el blog Caspa.tv).

En la Wikipedia se publica un dato falso que es recogido por los medios respetables, que entonces son usados como fuentes de referencia fiables para probar que el hecho falso era verdad (“Un hecho falso en Wikipedia se demuestra a sí mismo”, de Slashdot.com, en la traducción de Microsiervos.com).

Sería mejor publicar un periódico cada año, o cada siglo. O cuando sucede algo verdaderamente importante: “El señor Cristóbal Colón acaba de descubrir América”. Título a ocho columnas (Ernesto Sábato, en una conversación con Jorge Luis Borges en 1975. Lo leí en un libro de Federico Campbell, hace varios años).

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Conoce a tu pollo

Febrero 8th, 2009 — 5:39am

Coca Cola aprovechó la transmisión del SuperBowl, el domingo pasado, para exhibir su nuevo comercial de la chispa de la vida: un clip de un minuto con avatares como los protagonistas. Así vemos caminando por las calles, esperando el autobús o jugando en el parque a exóticos personajes inspirados en Second Life, monstruos de World of Warcraft o cualquier otra plataforma tecnológica que permita a sus usuarios construirse una personalidad virtual [link al video en YouTube].

La pieza está buenísima: la gente-transformer juega con sus PSP, chatea en sus portátiles o se mensajea con sus teléfonos móviles; nadie se voltea a ver, como evidencia de que la gente-transformer está conectadísima… sólo a través de las telecomunicaciones. Al final (nadie debe acusarme de cebar el chiste), él y ella se encuentran en un cafetín y comparten las maravillas de algo bien real: una cocacola.

El comercial mantiene el tono buena onda de Coca Cola: colores vivos, cordialidad, sonrisas y una excelente melodía. La consigna es que “las conexiones más significativas entre las personas se realizan cara a cara” y no entre avatares, esas personalidades que nosotros nos ideamos para andar por la red.

Más allá de la metáfora de la incomunicación entre las personas en un mundo hiperconectado, el comercial retrata un fenómeno surgido hace años: nos encaminamos hacia una sociedad que se moverá con avatares, nos guste o no. La forma como nos describamos en la máquina será nuestra llave de acceso a otros mundos. Por hora es sólo un acto de entretenimiento, pero hay señales que lo vuelven factible. Ya sucede en lo que presentamos como “perfil” en Facebook o la forma como calificamos los resultados de búsquedas en Google o nuestro registro de juego en World of Warcraft.

Léase como un chiste macabro: la policía de Kanagawa, la prefectura más poblada después de Tokio, en Japón, utiliza un retrato de la Wii-Mii para localizar a un sospechoso de atropellar a alguien y huir. La imagen del sujeto, construida con la consola de Nintendo, se encuentra adherida a cientos de postes de la ciudad.

Yo me acordé de una vieja canción de los noventa, de las japonesas Cibo Matto, avecindadas en Nueva York: “I know my chicken. You have to know your chicken”. Y me quedé pensando si conozco a mi avatar.

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La maravillosa novela breve de Junot Díaz

Febrero 1st, 2009 — 2:20am

No pude sustraerme a la nerdería de Junot Díaz y La maravillosa vida breve de Óscar Wao (The brief wondrous life of Oscar Wao, Riverhead Books, 2007). Pocas novelas he disfrutado tanto como ésta, considerada la mejor de 2008 por los Premios Pulitzer, y por eso me doy la licencia de hablar de ella, de dedicarle unas palabras a la Biblia ñoña dictada por un dominicano en Nueva York.

Junot Díaz narra la vida de Óscar de León, un nerdoso enamorado de las palabras estrambóticas, de los cómics y la ciencia ficción; un adolescente virgen antítesis del papichulo dominicano, un gordo obsesionado con las chicas, sin suerte y sin técnicas de conquista.

Óscar es el pivote para hablar de los tres miembros de la familia De León Cabral, dominicanos avecindados en Nueva Jersey, y de buena parte del siglo XX de la República Dominicana, con el dictador Rafael Leónidas Trujillo como fantasma omnipresente.

La novela incluye mis ingredientes favoritos: humor, política, ñoñería y personajes obsesionados con algo, lo que sea. Además me hizo recordar a algunos de mis autores favoritos: Rulfo, por la fascinante combinación de magia y desgracia, y Bolaño, por el retrato de una juventud latinoamericana (en este caso caribeña) sin expectativas.

La primera novela de Junot Díaz (Santo Domingo, 1968; su primer libro es Drown, de cuentos, publicado en 1996) es una demostración de que la ñoñería puede ser tan culta como cualquier enciclopedia. Díaz es el Maestro Nerd Ilustrado, un tipo con la desfachatez de citar parlamentos de Akira, un anime fundamental creado por Katsuhiro Otomo, mientras disecciona a la diáspora dominicana, con una mezcla de caribeño, español e inglés.

Lo mejor es el humor, ñoño y absurdo, que va de una cita en élfico de El señor de los anillos al retrato de una adolescencia conocida:

“¡La idea de Óscar de cómo se enamoraba a una jevita era hablarle de juegos de rol! ¿Qué locura es ésa? (Mi momento favorito fue un día en la guagua de la línea E cuando le dijo a una morena que estaba buenísima, ¡Si estuvieras en mi juego te daría dieciocho puntos de carisma!)”

Junot Diaz, La maravillosa vida breve de Oscar Wao

Conozco a tanta gente así que Óscar Wao se volvió un favorito instantáneo. Una maravillosa novela cuyas 300 páginas fueron pocas para mi deleite ñoño.

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Dale clic

Febrero 1st, 2009 — 2:03am

La onomatopeya “clic” es la base de nuestra relación con las computadoras. Dar clic es subir a un paraíso o sumergirnos en los pantanos del desconocimiento, es avanzar, retroceder o esperar lo peor. Clic es la antesala y últimamente la llave de ingreso.

Esta semana YouTube anunció la expansión de su tecnología click-to-buy a mercados fuera de Estados Unidos y Gran Bretaña. La intención es que, a la distancia de un clic, los usuarios de la página de videos puedan adquirir, en primer término, canciones y videos relacionados con el contenido que se observa en el sitio.

Imagínate que estás viendo la tele y te gustó la canción del comercial de un automóvil, interpretada por Bob Dylan o los Green Day o quien quieras, y te acercas a la pantalla y la tocas y pronto estás en una página que te informa del precio de la canción y de las formas de pago. ¿La quieres? Cómprala.

El razonamiento de los administradores de YouTube, una compañía de Google Inc., es una joya contra los obtusos que aún ven a internet como el enemigo: “Cuando Monty Python abrió su canal en noviembre de 2008, no sólo sus videos en YouTube subieron posiciones en las listas de los más vistos, sino que las ventas de sus DVD escalaron al lugar número 2 de películas y series de televisión en Amazon, con un incremento de ventas de 23,000 por ciento”.

Si se le ve el lado comercial y tecnológico, la herramienta click-to-buy presentada en octubre de 2008 puede ser la maravilla, el vínculo directo entre el producto y la posibilidad de adquirirlo, llámese video, canción, libro, pieza de arte. La conexión del exhibidor y el distribuidor en beneficio del consumidor.

Así suena bonito. Ahora cambiémosle las palabras: click-to-buy representará la invasión comercial de los espacios que abanderan el movimiento de la web 2.0, la web social, basada en el intercambio y la apertura; será la visión mercantilista de aprovecharse hasta de los videos proporcionados por los usuarios.

Como en todo, será decisión de los usuarios si dan o no el clic a un nuevo modelo de comercialización.

Para quienes nomás quieran cliquear y jugar en YouTube, lléguenle al YouTube Street Fighter (así búsquenlo). Un bucle infinito de sometimiento al rival. Pura y sanísima diversión gratis.

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En defensa de Bush

Febrero 1st, 2009 — 1:24am

[Publico esta columna con evidente retraso. No quise corregir los tiempos verbales, la dejé como se publicó el 18 de enero de 2009 en el periódico Público-Milenio de Guadalajara]


El martes 20 de enero veremos por última vez al gran George W. Bush actuar como presidente de Estados Unidos. Se despedirá sin bombos ni platillos. Es más, ni siquiera se despedirá y si lo hace su voz pasará inadvertida: hace semanas que los chiflidos a su mandato arreciaron el volumen.

Ahora todos se dieron cuenta de que Bush era un imbécil. La prensa, sobre todo la de Estados Unidos, no ha dejado de vapulearlo, sobre todo desde el episodio del zapatazo en Bagdad. En los medios alternativos, la figura de Bush siempre fue la del villano a vencer, el blanco de las críticas y los insultos; en la prensa formal, Bush era un mal presidente. Pura coherencia.

Si todos sabían que Bush no era apto para el puesto, ¿por qué lo eligieron en las elecciones del año 2000? Más allá de la idea del fraude electoral, es evidente que muchísima gente votó por él en contra del demócrata Al Gore. Lo peor vino cuatro años, un atentado en Nueva York y una guerra en Afganistán después, cuando los estadunidenses lo reeligieron por holgada mayoría sobre el demócrata John Kerry. Si se trataba de un tarado, ¿por qué fueron a las urnas a votarlo masivamente? Si no estaba calificado, ¿por qué gobernó durante ocho años el país más poderoso del mundo?

Quizá nadie supo que Bush no cumplía el perfil de presidente (poco probable). O quizá sí y todos lo dejaron hacer y deshacer (más probable). En realidad, se repitió constantemente, los que gobiernan son los halcones, ¡son los halcones! Y en esa Presidencia compartida, a Bush le tocó el papel de imbécil.

Ahora le restriegan su papel de idiota… y los medios se solazan. He visto publicadas las “mejores fotos” en las que el gran Bush aparece más imbécil que de costumbre; he visto los “mejores bushismos”, con las frases más delirantes expresadas por el texano; he visto incluso panegíricos para pedirle a Bush que se quede en la Presidencia y nos siga regalando su humor de Polivoz.

Y como ya se va, hay que hablar mal de él, al cabo ya no será el presidente de Estados Unidos. Pero si en esta comedia a Bush le tocó el papel de bufón, ¿cuál les tocó a los demás? ¿A los que votaron por él? ¿A los medios condescendientes? ¿A nosotros?

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