El culpable sí es internet
Perogrullada: los periódicos están moribundos gracias a una fórmula de tres ingredientes: una drástica disminución de los anunciantes, un descenso sostenido del número de lectores y un elevado costo de papel. Van mis notas sobre el caos que ofrecí el domingo pasado (*):
Es cierto que aún no es la hora de escribir el obituario de los periódicos, como lleva anunciándose diez años, pero nunca se habían visto tantas señales juntas de su incosteabilidad. Todos están sufriendo igual o peor, en cualquier lugar: The New York Times, El País, Le Monde.
De México —con un ambiente caracterizado por la opacidad de las cifras relacionadas con el periodismo: distribución, finanzas, publicidad… a veces hasta la propia reflexión sobre el tema— contamos apenas con rumores de lo que finalmente termina ocurriendo: recortes de personal, la pulverización del mercado publicitario y su estrepitosa caída, baja en el número de suscripciones.
Lo demás es verificable a simple vista: aumento del precio de portada, disminución del número de páginas, reducción de los tamaños de papel, desaparición de suplementos, si no es que de periódicos enteros.
Lo peor es que no hay forma de rescatarlos de sus contenidos homogéneos, de la saturación de notas superfluas, de la declaracionitis de los políticos, de la escasez de buenas plumas e historias… Los periódicos exigían la formación de nuevos lectores y no hicieron su parte; al contrario, trabajaron lo imposible para ahuyentarlos. Hoy los lectores jóvenes están en otro lado.
Por suerte la acusación de ecocidio no se ha popularizado, de otra forma la Greenpeace estaría saturada de chamba.
La culpa de todo —cómo dudarlo— es de internet: por volverse una fuente de información y entretenimiento, democrática, horizontal, diversa, amigable. Por estar disponible a cualquier hora y permitirnos personalizar su uso. Por entender que en colaboración vamos a reducir los errores y construiremos mejores contenidos. Y no cuesta.
* Mi columna anterior, un ponche de citas sobre periodismo e internet, tuvo dos tipos de reacción: la apatía y las caras de what? Agradezco a mis tres lectores hacérmelo notar.

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