Ilustración: Robert Crumb

 

Para Paola, con cariño

“La madre de Robert se comportaba comunmente de manera extraña, probablemente era maniacodepresiva. Robert fue un católico ferviente hasta los dieciséis años; nunca fue popular en la escuela, se sentía alienado.”

“Empecé a tomar LSD en Cleveland, en junio de 1965. Cambié de parecer –dejé de tomar tan en serio el dibujo– me mostró toda otra parte de mí mismo.”

Se lee en las notas biográficas de su página web: http://www.crumbproducts.com/

Ilustración: Robert Crumb

Voy a cruzar el Atlántico para ir por el periódico

Me topé con la noticia en el periódico El País la semana pasada, si no nueva conveniente:

Crumb ilustra el libro Tráeme tu amor y otros relatos de Charles Bukowski.

Los tres textos del libro escrito por Charles Bukowski relatan “la vida y las relaciones de norteamericanos empobrecidos, con el trabajo, el alcohol y el sexo”.

He leído poco a Bukowsky pero mucho a Fante. Con él y el polvo, el camino a Los Ángeles y la hermandad de la uva, pasé meses entre ropa sucia, el pago a plazos de una casa que no quería y que abandoné mágicamente de la misma forma en que la recibí: un día de reyes.

Me siento atraída por los perdedores pero les brindo poco consuelo. Las probabilidades de enfundarme en látex y latiguear son nulas.

Una vez besé a una puta en una cantina mientras le metía la mano en la nuca y le jalaba el pelo. La esperé en el baño, mientras orinaba yo le decía a través de la puerta: me gustas, me gustas mucho. Qué bonita eres. Se lo repetí cuando salió a lavarse, parecía molesta pero me premió con su aliento de cacahuate y ceniza y yo volví a la mesa, con mis amigos, contenta. Me sentí un personaje. Le escribí un poema traduciendo algunos títulos de los libros de Charles:

“Secuelas de una larguísima nota de rechazo” que dice

Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones

Hijo de Satanás

La gente parece flores al fin

Lo que más me gusta es rascarme los sobacos

No soy homosexual

Quiero ir a encargar el libro, ver las ilustraciones. Quiero contarle a Paola. Pero ando por ahí, con mi silencio, ese vómito para mí mismo; arrastro a mayo y le muestro a febrero pero insiste en subirse con octubre al elevador, como hoy, por ejemplo.