Utopía I
Recuerdo hace años la visión utópica del Atelier Van Lieshout en Central de Arte debajo del World Trade Center de Guadalajara. Cómo el colectivo de arte contemporáneo holandés llevó hasta sus últimas consecuencias las utopías de los ecologistas, antiglobalización o la izquierda nada moderada: maquetas, reproducciones, algunos muebles, de un mundo que en sueños se ve perfecto pero que en imagen funciona más como un campo de concentración donde todo tenía función de reciclaje, incluso los cadáveres de sus pobladores. Recuerdo que daba escalofríos.
De 1959 a 1974, Constant Nieuwenhuys ideó una utopía anticapitalista que tituló “New Babylon”, una serie de textos, dibujos, pinturas, maquetas y planos que anunciaban una nueva sociedad dedicada al placer, aboliendo las obligaciones y las estructuras familiares, laborales y cívicas. Inspirado en este proyecto multidisciplinario, Guillermo Santamarina intenta en el Museo de Arte de Zapopan crear una tentativa de panorámica del arte contemporáneo en México, de allí el título Constante, la nueva Babilonia, que inaugura también la dirección de Alicia Lozano en el museo.
La exposición intentará recorrer una larga lista de jóvenes creadores mexicanos a partir de las preocupaciones actuales que exploran la función de la arquitectura, cotidianidad, ideologías, filosofías y quehaceres de la Babilonia actual (quizá la actualidad cada vez más globalizada), como invirtiendo la mirada para reflexionar sobre lo que nos rodea a través de las 42 piezas de Abraham Cruzvillegas, Andrea Ferreira, Aníbal Delgado, Benjamín Torres, Charles Glaubitz, Cisco Jiménez, David Miranda, Enrique Minjares, Fabiola Torres Alzaga, Francisco Ugarte, Gabriel de la Mora, Gilberto Esparza, Gustavo Gamou, Ismael Guardado, Héctor Zamora, Israel Martínez, Luis Felipe Ortega, Jorge Méndez Blake, José Dávila, Kraeppellin, Los Lichis, Manuel Mathar, Marcela Armas, Mario de Vega, Ricardo Rendón, Roberto Rébora, Santiago Sierra y Vanessa García Lembo.
En esta nueva exposición, según el curador, el “arte se expresa más como flujo o proceso que como acto finiquitado, de consumo o decorativo”. Yo me quedo con muchas preguntas y algo de confusión sobre el título y el trabajo de curaduría y museografía. Por eso esta primera parte…
opinión: Dolores Garnica
doloresgarnica[arroba]yahoo.com.mx








