Tag: arte contemporáneo



Un coyote, un artista y dos respuestas

octubre 19th, 2010 — 9:50pm

En 1962 Joseph Beuys se encerró en una caja de naranjas durante 24 horas. Meses después llevó una liebre muerta a una galería para explicarle una exposición. Beuys fue piloto de guerra y su avión fue derribado en Crimea. Lo curaron nómadas tártaros con grasa y fieltros. Sí. Como de película, pero de allí su obsesión por la grasa, los fieltros y la medicina, los elementos más recurrentes en su obra. Beuys, artista visual alemán, llevó el performance y la acción visual hasta límites extraordinarios.

Diez años después Beuys vivió cuatro días en una galería neoyorquina con un coyote vivo, en la acción llamada “Coyote, I like America and America likes me”, su primera exposición en el continente. Beuys es un artista enfático, polémico e irreverente. A muchos les gusta por su contundencia, a otros les disgusta por su espectáculo, pero su obra engloba mucho más que lo teatral.

Para Beuys, “todo ser humano es un artista”, y entonces cada acción humana equivaldría una obra de arte, idea que despertó, por supuesto, revuelo y polémica entre teóricos y críticos del arte de su tiempo. El tema no es nada viejo, quizá por eso cueste tanto trabajo responder cuando alguien dice ante una obra de arte cosas como “Eso lo podría hacer yo”, “Mi hijo dibuja más bonito” o el clásico de clásicos: “¿Por qué un vaso en una galería es una obra de arte?”

Las respuestas posibles son muchas: Gabriel Orozco en su última visita a Guadalajara respondió sencilla y ácidamente: “Sí. Pero a mí se me ocurrió primero hacer eso”, y por esos días encontré otra menos grosera y quizá igual de contundente: “La belleza (como convencionalmente la conocemos) es para el arte una opción y no una condición necesaria”, de Arthur C. Danto. A veces hay que comenzar a contemplar una obra de arte preguntándose si la idea de belleza resulta una condición para entenderla. Quizá contiene otros valores mediante los cuales la formulación creativa resulte todavía más interesante y explosiva en el espectador.

Quizá por eso Beuys es un artista de esos que perdurará en sus acciones, un artista que resalta de entre todos por la profundidad de su discurso: preguntó abiertamente, a los artistas, a los críticos y a los espectadores, y todos ellos todavía siguen pensando su respuesta.

opinión: Dolores Garnica

doloresgarnica[arroba]yahoo.com.mx

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El caso Kaplan

agosto 4th, 2010 — 8:47pm

Su nombre es Dale Kaplan y es uno de los pocos artistas visuales que reconozco en casi todas las exposiciones de Guadalajara (paradójicamente el otro visitante asiduo que recuerdo ahora es Rubén Méndez). Su firma rápida aparece frecuentemente en los cuadernos de registro de muestras de arte contemporáneo o tradicional. Su voz se escucha normalmente polémica en conferencias, charlas y discusiones. Su pincel suele señalar ácidamente esos complots políticos y culturales que cree desenmascarar. Algunos apuntan a Kaplan con recelo, odio, enojo, desprecio o sorna. Hay quienes lo ven con admiración, y otros lo escuchan y le respetan. He visto cómo le ofrecen un discurso y cómo alza la mano para hablar y es ignorado.

Hace casi un año Kaplan estrenó un cuadro en la colectiva dedicada a José Clemente Orozco en el Instituto Cultural Cabañas, pintura repleta de caricatura que el artista visual vuelve a colgar en su “Espectáculo e insignificancia”, individual que puede verse en el Ex Convento del Carmen. Su pieza da algo de forma al discurso de una serie de retratos y escenas sobre la política y la política-cultural tapatía, que para muchos resulta sarcasmo y que para otros (entre los que me incluyo) termina en risotada a medio cuajar, como si algo del ingenio de Kaplan se desperdiciara en prejuicios sociales y económicos que repite una y otra y otra y otra vez, como un algo de obsesión por encontrar lo podrido en solamente un sector, un grupo y un tiempo: el arte contemporáneo y sus artistas, difusores y gestores. Solamente allí, como si sólo en ese espacio se contuviera su capacidad crítica.

La sorpresa de “Espectáculo e insignificancia” son las obras que no se relacionan directamente con el trabajo pictórico, como la serie de fotografías de mantas y anuncios de plástico que se cuelgan en la calle y que retratan a un candidato político; Kaplan retrata sus rostros deformados por el material o el ajuste de sus soportes (un anuncio arrugado, mal estirado o mal colgado) que nos recuerda cómo es que se puede releer lo que vemos diario, cómo estas deformaciones visuales tienden a parecerse a la percepciones ideológicas, críticas. Una serie interesante que también sugiere algo de asombro: ¿será que el trabajo de Kaplan, de tanto esforzarse en criticar los procesos contemporáneos, terminó por asimilarlos? ¿Será que se convenció de esa libertad de opciones, pensamientos, procesos y soportes por los que, a final de cuentas, aboga el arte actual? Habrá que preguntarle y escuchar atentamente su respuesta. Seguro la habrá.

opinión: Dolores Garnica
doloresgarnica[arroba]yahoo.com.mx

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¡Ahí viene el Coco!

junio 16th, 2010 — 8:28am

No sé qué me indigna más de Admit one en el Museo Raúl Anguiano: la baja calidad de la exposición, la desfachatez de Coco Álvarez y su novia, el poco pudor de la Dirección de Cultura de Guadalajara o el silencio de prensa ante lo que sucede.

¿Desea usted convertirse en un reconocido artista visual? Contrate a dos buenos curadores: Carlos Ashida y Rubén Méndez, pida a Baudelio Lara que escriba algo sobre su obra y consígase todas las salas de un museo más o menos reconocido para su primera retrospectiva de “obra nueva”. Parece fácil, pero como decía mi abuelo: “La chapuza siempre acusa”.

Sólo falta ver. Un día después de la inauguración de Admit one apareció en cada sala un letrero: “Para informes sobre la obra comunicarse al…” teléfono y correo electrónico de Manón Vachez, novia de Coco y hermana de Myriam Vachez, directora de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara. ¿Inocencia o desfachatez? Observé los letreros apenas ayer estorbando la curaduría, el intento que no resultó ni en manos de Ashida ni de Méndez. La obra de Coco Álvarez (y digo esto intentando olvidar por un segundo los asuntos de noviazgos, museos, relaciones y familias políticas) se nota primeriza, superficial, sin técnica y sin concepto. Son fotografías, instalaciones y arte objeto demasiado fáciles y literales, poco originales y creativos. Lindas fotos de viajes, pero nada más.

Y como la chapuza siempre acusa, habrá que notar cómo es que ni siquiera los intentos de Álvarez y sus amores resultaron. La curaduría forzada para intentar que la obra dijera algo simplemente no resultó. Baudelio Lara intentó escribir algunas líneas, pero jamás de animó a nombrar “artista” al señor Coco. Si los detractores del arte contemporáneo visitaran la exposición, obtendrían fantásticos argumentos (o quizá les encante), pero como los malos pintores no hacen la pintura, tampoco los falsos creadores visuales definen a su medio. Lo que se demostró es que ni los curadores ni los museógrafos ni los críticos pueden crear algo de la nada.

Tengo una idea, ¿por qué no explican que la exposición en realidad es una mega instalación-acción sobre cómo crear un artista reconocido con mucho presupuesto?

opinión: Dolores Garnica

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Suena

mayo 12th, 2010 — 8:54am

Todavía cuesta algo de trabajo entender las bases teóricas del arte sonoro. La idea del sonido como arte visual más que música genera confusiones y polémica, y quizá por eso resulta tan interesante. Para muchos tiene que ver con las intenciones de una obra (ver o escuchar) y para otros es en sus raíces donde se define (de Fluxus a John Cage). ¿Es un nuevo soporte visual el sonido? ¿Qué tan nuevo y qué tan visual es? Yo recuerdo algunas sentencias de Paul Virilio sobre el arte digital, sobre la incapacidad de la crítica y la historia para registrarlo y analizarlo debido a la falta de herramientas y conceptos equivalentes a esta otra realidad, y supongo que por allí va el asunto del arte sonoro. Entonces habría que comenzar no por criticarlo, sino por estudiarlo, escudriñarlo para intentar comenzar a definir sus características.

Un buen punto de partida resultan los artistas sonoros locales. Hoy en el Museo de la Ciudad de expone Pol1_Foneo, el arte de los sonidos en Guadalajara, curada por un artista sonoro, Israel Martínez. Pol1_Foneo (Polifoneo) es la reunión de noveles y jóvenes veteranos del sonido como arte. “El arte de los sonidos incluye diversas manifestaciones que parten del audio en una exploración tanto estética como narrativa”, define el curador, así que resulta interesante la visita con tiempo para escuchar y ver atentamente cada pieza. De la ciudad en el oído para imaginar la vista de León Christian Barragán, Yair López, Diego de la Mora, Armando Castro, Miguel Mesa (ya con experiencia probada en el arte sonoro) y Jade Ramírez, a la razón política de Luz María Sánchez o la teoría en los límites de Israel Martínez o sonoros de Sector Reforma, todo aderezado por la potente voz de Ricardo Castillo (referente tapatío de la poesía que se escucha).

La sensación es extraña desde la llegada: el museo luce algo vacío de objetos y vistas pero pleno en sonidos. Hay que aprender y practicar durante minutos a no intentar ver y a escuchar. Es una experiencia tan diferente como las razones, definiciones y procesos del arte sonoro. Disfrútela.

Polifoneo. Museo de la Ciudad. Independencia 684, entre Mariano Bárcenas y Contreras Medellín. Guadalajara, Jalisco. Entrada libre.

opinión: Dolores Garnica

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Teoría

abril 28th, 2010 — 8:39am

El FArt se realizará del 29 de abril al 7 de mayo en Guadalajara

A la práctica hay que agregarle teoría. Para muchos observar arte, visitar museos y galerías es más que suficiente, pero desestimar el poder de la teoría, de la lectura o del simple cuestionamiento sobre lo que se ve, resulta una pérdida de varios placeres que aumentan la experiencia estética frente al arte.

El protagonista en las artes visuales es la vista, pero los ojos también leen y detonan reflexión y discusión, así que da gusto encontrar iniciativas como las del Festín del Arte Contemporáneo FArt (aún no entiendo el beneficio del sarcasmo en el nombre), iniciativa desde varios interesados en ampliar conocimientos y sensaciones en torno a lo contemporáneo.

El FArt comienza con una mesa redonda el 29 de abril a las 20:00 horas en Casa ITESO-Clavigero que se antoja polémica y deliciosa en argumentos, “¿El artista incuestionable?”, donde discutirán Joaquín Segura, Jorge Méndez Blake y Ángela Godoy (yo estaba incluida pero inauguro ese día Pasión y fe, cruces de Tonalá en el Museo Tonallan; los del festín me están buscando espacio en otra actividad). Después charlarán dos de mis favoritos y más respetados conocedores en teoría y práctica del arte contemporáneo: Mariana Munguía y Rubén Méndez en la mesa “Los hijos de nadie, perspectiva de los sitios de exhibición institucionales en Guadalajara”, el 4 de mayo en el Instituto Cultural Cabañas.

El 6 de mayo, en Larva, las galerías tapatías Curro y Poncho y Abarrotera Mexicana más Susana Rodríguez, Cynthia Gutiérrez y Humberto Moro discutirán sobre las nuevas formas de exhibición, para terminar en el ITESO el 7 de mayo, con una charla sobre fotografía contemporánea con Jorge Edgar Hernández Posh, Paula Islas, David Corona y Gonzalo Lebrija, más un taller sobre fotografía impartido por Ricardo Guzmán. Los dos últimos párrafos de esta columna son un anuncio, pero vale la pena repetir el programa de FArt porque vale la pena asistir a todas y no perderse las palabras que seguro iluminarán alguna vista.

texto: Dolores Garnica

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