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Ciclistas entre el tránsito obeso

diciembre 1st, 2010 — 12:50pm

Foto: http://bicicletablancagdl.blogspot.com/

Vivimos en una ciudad agresiva. Amenazados por la alta velocidad, por la impunidad montada en seis cilindros y la fuerza de los que llevan la preferencia en las calles: los autos.

Treinta y cinco ciclistas han muerto, en lo que va del año, por accidente de tránsito; muerto, ante la falta de lo que llaman políticas públicas, es decir, de infraestructura urbana inclusiva y programas de seguridad vial. Las historias son como las Jorge Gabriel Medina, de 24 años de edad, cuyo brazo quedó atorado en la llanta del auto que lo mató; o la de José Abraham González, adolescente de 13 años a quien un conductor de la Ruta 61 lo remató porque creyó que era una piedra, según su declaración ante el Ministerio Público; o la de Leopoldo Camacho, un albañil de 40 años que dejó huérfanos a tres.

¿Y qué ocurre para solucionarlo? Nuestros gobernantes han basado el progreso de la Ciudad en una política de miles de millones para construir infraestructura vial que permita alcanzar la máxima capacidad para desplazarse en auto. Si sólo contamos los mil 500 millones de pesos asignados al Fondo Metropolitano, el 83 por ciento se etiquetó para obras destinadas al tráfico particular; el resto es para obras diversas, no necesariamente para movilidad no motorizada.

El programa “Seguridad en la utilización de las vialidades por peatones y conductores”, adscrito a Vialidad y Transporte, cuenta con un presupuesto anual de 36 millones 250 mil pesos, lo que representa el 0.006 por ciento del gasto para infraestructura en 2010.

Foto: http://bicicletablancagdl.blogspot.com/

De la historia de los ciclistas poco se habla en un país de ciudades de tráfico obeso. En México, el 39 por ciento de las personas que fallecen por lesiones causadas por el tránsito son peatones, ciclistas y motociclistas. Más alarmante es descubrir un subregistro de información sobre la seguridad vial en nuestro País. Por cada muerto en accidente de tránsito, hay 70 casos que desconocemos.

Ante los ciclistas, la Ciudad parece esquizofrénica. En un cruce, alguien puede darte el paso en una avenida sin semáforo y metros más adelante otro te pita y te grita: “¡no es ciclopista, quítate!”. Un día nos ganamos el titular de una nota con la promesa dudosa: “Alcalde anuncia que construirá ciclovías”, otro día en la nota roja: “Muere ciclista”. Un día, una hilera de calles son de uso exclusivo para la bici, pero el resto de la semana los ciclistas son intrusos en el asfalto.

El derecho a la seguridad de peatones y ciclistas depende de lo fortuito. Nuestras ciudades carecen de las condiciones mínimas que garanticen circular de manera segura. La agenda de los Gobiernos Municipales en seguridad vial contempla acciones mínimas y aisladas, y además, desarticuladas de las pocas y adormiladas propuestas de otros niveles de Gobierno.

Tlajomulco es el único Municipio que tiene clara y presupuestada la construcción de 20 kilómetros de ciclovías, las cuales podrán conectarse a la vía ciclista que el Ayuntamiento de Tlaquepaque prometió por Avenida 8 de Julio y Periférico Sur; sigue pendiente que Guadalajara, Zapopan, El Salto y Juanacatlán reaccionen. Los que tampoco se escapan de esta responsabilidad son la Secretaría de Vialidad y la de Desarrollo Urbano que, por cierto, ocultan en un cajón el Plan Maestro de Movilidad No Motorizada.

Treinta y cinco ciclistas muertos en 11 meses son el reflejo de un problema de seguridad vial y salud pública, pero parecen no ser suficientes para actuar con contundencia y reducir la velocidad de calles, para atender, por ejemplo, con ciclovías el Periférico, la vía más peligrosa de la Ciudad; exigir que la preferencia de las calles sea para peatones y ciclistas; y generar indicadores precisos de usuarios y de muertes. Si la Organización Panamericana de la Salud dice que por cada muerto hay 70 accidentes que ignoramos, tenemos 2 mil 450 casos perdidos. ¿Cuántas vidas se necesitan para hacer algo?

Patricia Martínez es integrante de GDL en Bici, AC.

Nota publicada originalmente en el periódico MURAL, el día 1 de Diciembre de 2010.

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Tastoán

julio 14th, 2010 — 8:37am

(Versión de Elvira Pila, uno de los coordinadores de los tastoanes de Tonalá)

El tastoán era gente humana como nosotros pero criado en la Sierra. Eran más bestias que gente.

Entonces un día Jesús mandó a los apóstoles Santiago y Jacobo darle la doctrina a los tastoanes, que en lugar de escucharlos toman a mal sus palabras y enfurecidos matan, despedazan y se comen a Santiago, porque los tastoanes creen que el evangelio son amenazas, no entendían en catecismo.

Jacobo regresa solo con Jesús: “¿Dónde está Santiago?”. “Se lo comieron los caníbales”. “Regresa y grítale a Santiago tres veces su nombre para que se transforme otra vez y se vuelva gente de nuevo”. “¡Santiago, Santiago, Santiago!”, gritó Jacobo. Santiago se transforma en como era antes y los dos regresan a salvo con Jesús, que los vuelve a enviar con los tastoanes para intentar adoctrinarlos de nuevo.

Llegan Santiago y Jacobo con los tastoanes. Los tastoanes intentan otra vez matarlos pero esta vez, Jacobo se agacha y Santiago se sube en sus hombros, Jacobo se transforma en un caballo blanco y juntos y ayudados por una perra varean a los tastoanes, vengándose de ellos. Los tastoanes se rinden. Santiago y Jacobo los dominan. Esa es la historia de tastoanes que mi abuelo Cirilo Pila le contó a mi padre Miguel Pila que yo cuento ahora a mis nietos.

PD. Los tastoanes se recrean cada 25 de julio en Tonalá.

entrevista: Dolores Garnica

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La calle

abril 14th, 2010 — 9:28am

Últimamente altero mis tradicionales viajes en camión para cruzar la ciudad. Revuelvo rutas para no aburrirme y aunque perderé mi bono de puntualidad, he conocido una Guadalajara diferente. Más allá de la Calzada resultan deliciosos los paseos. Al comienzo sólo eran casas y llevaba libros e Ipod para no perder dos horas de mi vida. Hoy es sólo la contemplación lo que me entretiene desde el asiento junto a la ventana. Cuando miro hacia afuera mis vecinos de camión buscan lo que tanto me asombra en Loma Dorada o Las Huertas.

En mis intentos por enlistar al mundo descubrí dos tipos de comunidades: primero encontré las colonias y barrios que comenzaron con terrenos que la gente compraba para hacerse su casa, esos donde todos los edificios responden al presupuesto y al ideal de belleza de sus dueños, donde todas las casitas son gozosamente diferentes: unas con ventanas pequeñas, cuatro pisos, cúpulas en cada cuarto, macetas pegadas en las azotea, adornos de cementos sobre los muros exteriores, puertas donde habría que agacharse para entrar, mezclas extrañas de azulejo en las banquetas, tiendas de abarrotes, tlapalerías, cybercafés y cocinas económicas en cuartos-pegostes donde era la cochera. Una familia construyó una fuente de cantera que abarca su fachada de dos plantas, agregó cisnes y garzas de cantera rosa y días después un agujero a su cochera para que cupiera la camioneta. Ganó la belleza.

Después descubrí las colonias prefabricadas que antes consideraba el ejemplo clásico de los “no lugares” de Marc Augé, esos sitos carentes de antropología donde pareciera imposible encontrar identidad e historia. Eso parecen los cientos de edificios de departamentos pintados del mismo color, pero cuando la vista se agudiza y se relaja un poco, se van descubriendo algunos fascinadores rastros de bellezas para singularizar los espacios: el cactus sobre el balcón del último edificio en maceta de talavera amarilla, la puerta anaranjada del departamento de abajo, “se arregla ropa” en cartulina blanca y plumón negro, el sol y la luna de barro en la mínima fachada y las cortinas bordadas con girasoles. Hay que dejar de ver y comenzar a contemplar.

texto: Dolores Garnica

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Moriré con las Martens puestas: cincuenta años en los pies de las tribus urbanas

abril 8th, 2010 — 4:15pm

Sid Vicious, con sus Martens, en una campaña anterior de las famosas botas

Durante cinco décadas, la creación del buen doctor Klaus Martens ha estado a los pies de las tribus urbanas del mundo. Negras, blancas, rojo cereza, azules, transparentes o con la bandera de Inglaterra, las botas Dr. Martens (cuyo primer par salió de una fábrica alemana en abril de 1960) estarán unidas, por siempre, a ese territorio músico-político-cultural que algunos denominan underground.

 

Citado por The New York Times, el historiador Martin Roach indica que las Dr. Martens, que en un principio calzaron los pies de carteros, policías y soldados, han formado, durante años, parte de la identidad de “mods, glams, punks, skankeros, psycho-hillbillies, grebos, góticos, industriales, metaleros, straight-edges, grunges y britpops”, entre muchos otros descarriados. 

La esfera de los devotos de este calzado es amplia e internacional, así que, para celebrar sus primeros diez lustros, la empresa que produce las botas trabajó con diez bandas que coverearon “una canción de culto“ que, a su juicio, “representara el espíritu de la gente que, durante estos 50 años, ha utilizado sus Dr. Martens”.

 
 

Los primeros videos lanzados por la Dr. Martens son de los grupos Noisettes (interpretando una rola de los Buzzcocks), The Duke Spirit (versionando a los Sham 69) y DāM-FunK (con un cover de The Human League), y a lo largo de este 2010 se irán sumando los siete restantes: Buraka Som Sistema, The Cinematic Orchestra, N.A.S.A., Verbal+Yoon, The Raveonettes, Black Rebel Motorcycle Club y Michael Davis (de MC5), con rolas, respectivamente, de Neneh Cherry, Jeff Buckley, Max Romeo, The Runaways, The Stone Roses, The Pogues y Cold War Kids. 

 

En el enlace, la página oficial de los 50 años de las Dr. Martens 

guy in black boots: Mariño González

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De cómo viajar por el tiempo en Macrobús

marzo 26th, 2010 — 9:30am
El Metro apesta a
patas y es sensacional
El Síndrome del Punk 

Con un año de vida, el Macrobús fomenta la convivencia cuerpo a cuerpo

8:40 am

La vida es un infierno azul. Los cuerpos se apelmazan dentro del estómago metálico de la quimera rodante y la escena, poco a poco, adquiere las características de un grabado de Durero. ¿Qué pecados expían quienes, día con día, padecen el apretujamiento, los empujones y los humores colectivos, el furtivo repegón en las nalgas que, ante el contacto con sus semejantes, despiertan sobresaltadas? Será que los peatones no van, nunca, al cielo. Continue reading »

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