Categoría: Periodismo


“El periodismo está en la calle”: JM Servín

agosto 3rd, 2010 — 10:14am

De J.M. Servín se han dicho muchas cosas. De sus libros, más. ¿La constante? Su capacidad para retratar a la ciudad de México, sobre todo sus bajos mundos. Ahí donde nadie quiere entrar, Servín se mueve como pez en el agua. Y luego lo cuenta. Así nació la novela Al final del vacío (Random House-Mondadori, 2007) y el libro de relatos Revólver de ojos amarillos (Almadía, 2008).

Ahora aparece ahora el libro DF Confidencial, texto que reúne una serie de crónicas que, detalla el narrador, surgió como parte del “trabajo de investigación de varios años con motivo de la preparación la novela y el libro de relatos. Obviamente ambos tienen que ver con los bajos fondos de la ciudad de México. Los textos obedecen a la necesisdad personal de escribir sobre la cotidianidad de la ciudad de México”. La trilogía está completa y ahora nos cuenta algo más.

El texto abre con una especie de reivindicación de la crónica como género periodístico, ¿por qué?
El texto más que reivindicativo es una refléxión sobre las posiblidades de la crónica como un género narrativo mayor, no subsidiario de otros géneros como pueden ser el cuento o el ensayo. El periodismo literario, por llamarlo con términos genéricos, sí está subvalorado, pese a que en México hay una gran tradición de cronistas. Hoy en los medios impresos de comunicación no hay espacio para la crónica ni para el reportaje de largo aliento. Las necesidades están coartadas por la imagen y la opinión.

¿La ausencia de crónicas merma al oficio periodístico?
Muchísimo, porque cada vez el periodista hace menos periodismo, menos literatura desde el periodismo. Se cuida menos el lenguaje, el estilo, todos están condicionados por las necesidades editoriales y mercadológicas. Es muy complicado para un reportero que trabaja en un medio hacer un trabajo de mayor reflexión y reposo, darle seguiiento a una historia que lo enfrente a mayores riesgos.

¿A los periodistas les falta salir a la calle?
Uno de los fundamentos del periodismo está en salir a la calle y decir lo que pasa. Cuando era apenas un joven que deseaba incursionar en el periodismo, Mark Twain estaba atribulado porque no sabía de qué escribir. Uno de sus primeros editores le dijo que saliera a la calle y narrara lo que viera con el meno número de palabras posibles. Un país tan convulso como el nuestro representa fuente inagotable de historias. Es responsabilidad de medios, reporteros y colaboradores cumplir con ese objetivo: contar más allá de las necesidades mediáticas, corporativas o mercadotécnicas.

¿Cómo fue que decidiste separar todo el material en tres proyectos distintos?
Lo que pasa es que cada narración tiene su espacio y su momento. Los textos que aparecen aquí [en DF Confidencial] forman parte de un todo, pero que por sus características —que están construidos desde la realidad misma y requerían una mayor precisión en datos— no tenían lugar en una novela o en un cuento. Sí tenían validez para medios impresos con periodicidad, como las revistas. Esas son las pequeñas grandes diferencias. No quiere decir que sean subsidiarios. Simplemente por sus características encontraron su propio acomodo.

Y así surgió esta trilogía espontánea…
No fue tan espontánea, porque desde un principio el objetivo era narrar aspectos de la ciudad de México, que es un microcosmos del país entero. Lo que sucede es que cada proyecto obedecía a diferentes ritmos, formas de entender y narrar las cosas. Incluso para este libro tuve que depurar, quitar  crónicas que no eran sobre la picaresca humana y se metían en  cosas como la música, el cine, escritores que exploran la nocturnidad de las ciudades. Fue un proceso de seleccionar, corregir, reescribir textos que se ajustaban más al propósito.

¿Qué temas buscabas plasmar en las crónicas?
Todo el asunto de la vida cotidiana a partir de lo que significa la continua trasgresión de la ley. Todo lo que puede florecer bajo la corrupción, la ilegalidad, el quebrantimento de leyes, normas. Vivimos una cultura que tiene un pie en lo ilegal, está en nuestros usos y costumbres. Nos enojamos porque nos multan por estar en doble fila, pero no tenemos empacho en comprar piratería, acudir a la reventa o tolerar trapacerías políticas.

¿Cuánto te llevó escribir del libro?
Empecé a escribir las crónicas a finales de 2003 y hay textos de este año. Muchos han ido apareciendo en revistas como Día 7 o DF, pero otros estaban inéditos. Cada vez menos espacios para publicar este tipo de periodismo que, hay que decirlo, es periodismo literario, no de proselitismo ni denuncia. No es un libro de choque donde se destapen corruptelas de poderosos o famosos.

Muchos de los textos conservan su vigencia a pesar del paso de los años…
Lo que se espera de una buena crónica o un buen reportaje es que sean atemporales, que se puedan leer en diez años y sigan teniendo un atractivo como material de lectura. Ese es el reto de un escritor, sin importar el medio o el recurso narrativo. Que el texto trascienda la inmediatez del momento.

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Preguntón: Turco Viejo // Foto: cortesía editorial Almadía.

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Periodismo

mayo 5th, 2010 — 7:28am

"Gente diseñada genéticamente (para máxima eficiencia espacial)", de Andy Singer

Ya dan ganas de saltarse la sección de cultura de los periódicos. Dan ganas de llevar de la mano a los reporteros a las exposiciones y atestiguar que sucede algo de la contemplación necesaria para escribir una reseña. Últimamente leo más reseñas de artes visuales sin la presencia del reportero en la exposición: eso se nota, y se nota mucho. Notas de comunicados y notas de entrevistas y notas de teléfono sobre artes visuales, recursos que funcionan en emergencias pero que deberían rechazarse en lo cotidiano. ¿Cómo se escribe sobre una exposición sin visitarla? ¿Cómo se entrevista a un artista visual sin haber visto su obra?

Algo de culpa es de los reporteros y de los editores. Faltan ética, astucia y esfuerzo. El reportero debería exigirse visitar una exposición, entrevistar en persona o leer el libro que se presentará. Otro tanto de culpa proviene de las direcciones de los periódicos, esas donde el reportero debe funcionar como especialista en música, diseño, artes visuales, teatro, gastronomía, danza, cine, literatura y etcétera a falta de compañeros (algunas veces sólo hay un editor-reportero). Otras veces el editor exige que el reportero, en lugar de especializarse, se convierta en un comodín que no sepa nada, pero que escriba mucho. No hay interés por la profesionalización del periodismo, sólo hay incentivo a la productividad. El pobre reportero salta de nota en nota durante el día y no tiene tiempo ni para googlear el nombre del entrevistado.

Muchos de los que saben explican que la única forma de supervivencia de los periódicos radica en el placer de su lectura. Es decir: ahora que las notas informativas del periódico salen un día tarde respecto a Internet, el periodismo debe aspirar a un lector al que le guste sentarse, tomarse un café y hojear el periódico para enterarse de lo que ocurrió y lo que ocurrirá. Entonces la reseña, la crónica, el reportaje, el artículo de fondo y la crítica serían los medios ideales para inspirar esta recreación. Se debe aspirar a la profesionalización del reportero cultural, a la especialización y, sobre todo, a ese encanto que sucede cuando se lee una buena nota.

opinión: Dolores Garnica

imagen de Andy Singer: tomada de Attitude. The new subversive political cartonist, editado por Ted Rall (2002)

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Con un periquete le dirán adiós

enero 22nd, 2010 — 9:16pm
Hicieron el amor nomás por joder
Arduro Suaves
El escritor tapatío Arduro Suaves (a.k.a Arturo Suárez) falleció el pasado 20 de diciembre

El escritor tapatío Arduro Suaves (a.k.a Arturo Suárez) falleció el pasado 20 de diciembre

Abrimos este post con nuestra obra favorita del maestro Arduro Suaves, quien desde finales del año pasado periquetea en el edén de los justos junto a otros grandes de lo breve y lo acidito. Con motivo de su reciente fallecimiento, y para brindarle un homenaje como corresponde, el Café Morgana invita a toda la humanidad a celebrar, el próximo sábado 6 de febrero de 2010, a partir de las ocho de la noche, al también conocido como Periquetero Mayor (1947-2009). Con la participación especial de Alfredo Sánchez, Jorge Orendáin, Óscar Tagle y Raúl Aceves, la tertulia también tendrá micrófono abierto para los espontáneos. El Café Morgana está ubicado en  Pedro Moreno 1290, entre Atenas y Robles Gil, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México, la Tierra. Ahí está la invitación. Y si usted no sabe lo que es un periquete, Rogelio Villarreal lo explica en el enlace.

Para leer más de Arturo Suárez, vaya al metálico blog de Robotania y sea feliz.

La foto es cortesía de nuestro compañero Marco A.Vargas y el texto fue dictado desde el Más Allá.

Tertulia periquetera en honor a Arduro Suaves (1947-2009). 6 de febrero. 20:00 horas. Café Morgana. Pedro Moreno 1290, entre Atenas y Robles Gil. Entrada libre

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Periodismo sin sueño: Jon Lee Anderson

diciembre 7th, 2009 — 6:48pm
De izquierda a derecha: Anderson, Villanueva Chang y Solórzano
De izquierda a derecha: Anderson, Villanueva Chang y Solórzano

“No nos dejó plantados, lo que pasa es que está siguiendo una historia aquí en la feria. Pero llegará”.

Los invitados a la celebración por los 40 años de la editorial Anagrama “disculpaban” así la momentánea ausencia de Jon Lee Anderson, el reportero estadounidense que ha cubierto más de una decena de conflictos armados, que ha perfilado a varios de los hombres más poderosos (y peligrosos) del siglo XX, que fue testigo de alguna desavenencia conyugal de Hugo Chávez y que, por encima de una entrevista con un jefe de Estado es de los que prefiere darle su tiempo a las historias que un vendedor de croissants neoyorquino puede contarle sobre su barrio. Continue reading »

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