Categoría: Exposiciones


La Feria Internacional de la Música en Guadalajara

junio 20th, 2011 — 7:44pm

Si Usted es de estómago fuerte y no tiene miedo a experimentar náuseas mientras escucha un podcast, le sugerimos de clic al play de las porquerías que grabé a propósito de la FIMGuadalajara.

Conferencia de prensa sobre los showcases y primer concierto “En Guadalajara Fue…celebrando al Personal”:

Los que estaban...

El gordito de la conferencia de prensa (si lo ven, dígale que soy su “fans”):

¡El reportero preguntón!

Los stands de la Expo, el Concierto Mariachi Rock-O (presentación del segundo disco) / José Manuel Aguilera (Mitocondrias), “showcases” de Torreblanca en el Barramericano y Alonso Arreola en el Bajo Fondo:

Fratta y Santiago Ojeda en la expo

Lo del viernes fue a la hora que les dio la gana...

¡Ah caray! ¿se puede hacer el servicio ahí?

Más informes de opciones para hacer tu servicio social como relleno de la FIM, FIL o FICG, con el muchacho de camisa blanca.

Cierre con el Unplugged de Zoé y mi recuento de cosas buenas y malas de esta primer FIMGuadalajara:

Mi cuenta de twitter es @p3dr00 (y si me quieren contactar para decirme que soy un pendejo, no lo hagan: ya estoy enterado de ello).

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Verano a destiempo

septiembre 21st, 2010 — 11:17pm

Al mejor Papá del mundo

Todavía es verano aunque las lluvias y los primeros vientos quieran ver otra cosa. Aún es tiempo de sandalias, paseos, nieve de fresa de Bing, paletas de limón, insectos para aplastar, Neil Diamond y Bob Dylan. Hoy se antoja reaprender a leer, pedalear la bicicleta, quedarse horas frente al tablero de ajedrez, contemplar una película de vaqueros, imitar los gestos de Belmondo o dibujar a Snoopy escribiendo esa novela que nunca termina. Aplastar la panza de alguien con un abrazo, comer jitomatito o mezclar calabaza con leche. Quizá hoy es el día perfecto para recordar a los papás que siguen siendo los mejores, pero también a esos poetas fantásticos que se fueron dejando en sus hijos gracia, inteligencia y un apellido simpático. El mío sufre de un brazo, después de un asalto a mano armada, después de la invasión con un arma cargada a su hogar; el refugio que cuidó y donde demostró que nunca es tarde para sorprenderse. No pudo impedir la violencia ejercida sobre mi madre ni el robo de su enorme televisor de pantalla plana que transmitía pelis francesas, de vaqueros y la serie 24 una y otra vez. Estas letras quieren funcionar como un pequeño homenaje al hombre más importante en mi vida, el compañero de mi mamá, la mujer que me enseñó a no dejar de hablar, a resistir en mi trabajo, escribir, y desde allí exigir un lugar sin violencia para vivir.

Hablando de veranos. Indian Summer es la nueva colectiva de la Galería Arena México (no recuerdo si es la única en este 2010, quizá sí) y que rememora el periodo cálido al inicio de las heladas pero antes de la primera nevada que cambió de nombre debido a su incorrección política, y que bien queda como ironía para esta exposición a destiempo, la reunión de obra de artistas que trabajan en Guadalajara o en ciudad de México, panorámica de la especialidad de la galería comandada por los Ashida: el arte y los artistas emergentes.

El recorrido comienza con una pieza famosa y poco vista: el famoso venado disecado de Artemio con camisa de fuerza observando una y otra vez Bambi de Walt Disney, sólo por observar esta pieza vale la pena la visita, sin hacer menos los dibujos, pintura, fotografía, escultura, video, instalación e intervención de Monster Truck!!!, Edgar Cobián, Cristian Franco, Gonzalo Lebrija, Fernando Palomar, José Luis Sánchez Rull, Eduardo Sarabia y Joaquín Segura, algunas piezas ya conocidas pero otras realizadas especialmente para la exposición. ¿La sorpresa? La curaduría de Joaquín Segura y Javier Pulido, ordenada y limpia. Un divertido paseo donde la mitad de los artistas locales salen perdiendo, ya urge una renovación.

opinión: Dolores Garnica

doloresgarnica[arroba]yahoo.com.mx

La foto del venado de Artemio la tomamos del sitio Colectiva.tv

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Sencillito

julio 7th, 2010 — 8:52am

¿Qué sucede cuando un talentoso pintor oaxaqueño se va de mojado a Chicago? Sucede una rica mezcla entre lo urbano, el campo, la leyenda, el smog, el estrés, la tranquilidad y la nostalgia, mucho de lo que últimamente se puede apreciar en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, en Simplicidad compasiva, de Filemón Santiago, justo después de su exhibición y producción en el Museo de Arte Contemporáneo (Marco) bajo curaduría de Guillermo Sepúlveda, después de tremendo atracón visual con sus paisanos Rodolfo Morales, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo durante los últimos dos años de curadurías del museo de Monterrey.

Simplicidad compasiva nos llega a Guadalajara para encontrar en ella esa vena pictórica que florece de entre identidades y choques culturales. Lo que diferencia a Filemón Santiago de Nieto o Toledo –aunque resulten más o menos contemporáneos– es un suceso: su viaje en 1979 a Chicago, Estados Unidos, después de estudiar con Roberto Donis en el Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo, historia que determinó su obra y el sentido expresivo del artista entusiasmado con los colores y las formas de su cultura, especialmente de la tradición de Ñuu Dzahui (mixteca).

Entonces lo descrito por Filemón Santiago podría dividirse, según Guillermo Sepúlveda, en tres etapas cronólógicas: primera obra inmersa en el sueño, el campo, la niñez y la identidad. Después sobre el choque de esta naturaleza en una ciudad lejana, para terminar con la madurez de un artista inmerso en una especial fusión después de la búsqueda. El recorrido bien podría hacerse con las claves que el propio Santiago dicta: del primer figurativo a su encuentro con De Chirico. De la nostalgia de los años ochenta (pocas sonrisas, muchas expresiones leves, distantes, pensativas) a la cruda acumulación de elementos, como si reuniendo el artista encontrara algo. Del paisaje a la compleja perspectiva de la iconografía religiosa, de la inocencia a lo alevosamente erótico sin perder la firma, el estilo. Una exposición para disfrutar en óleos, gouchés y acuarelas. ¿Se notará que el Museo de las Artes expone producciones de Guillermo Sepúlveda, Galería Quetzalli, FIL y a veces, a veces, curadurías locales?

opinión: Dolores Garnica

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El Botero que no llegó a Guadalajara

mayo 19th, 2010 — 9:15am

Una de las obra de Botero que se exhiben en el Cabañas

“Debo decir que el sentimiento que experimenté al pintar estos cuadros no es el mismo placer que siento pintando normalmente el mundo que yo pinto”, dijo Fernando Botero en una entrevista en Jalapa en marzo de 2009, cuando El dolor de Colombia se inauguró en la Pinacoteca Diego Rivera, un año antes de su llegada a Guadalajara, para engalanar el décimo tercer Festival Cultural de Mayo.

Suena extraña la cita si se piensa en los discursos desde y alrededor de Botero. El artista colombiano y sus personajes regordetes son famosos y reconocidos en el mercado —digamos “light” y “pop”— de las artes visuales (quizá junto a las manzanas de Martha Chapa, los poodles de Jeff Koons y los tiburones de Damien Hirst) desde los años sesenta, al justificar su estética como un señalamiento sarcástico de la burguesía, como una exageración física que atacaba esa zona de confort social habitada por políticos, líderes eclesiásticos y ricachones en un país como Colombia. Ataque fracasado y que al contrario, sedujo a quienes criticaba.

Los gordos no funcionaron y entonces Botero hizo de sus gordos personajes protagónicos y antagónicos en los problemas sociales, políticos y económicos de su país, inspirado y adolorido por su situación entre los años cincuenta y ochenta; al menos así se vende esta exposición que ya viajó desde 2001 del Museo Nacional de Colombia a más de 20 ciudades entre Europa y América, y que llega al Instituto Cultural Cabañas en un festival “tutifruti”.

Yo que me hacía ilusiones con la probable visita de la única serie que me interesa de Botero debido a los comentarios que suscitó desde 2004, Abu Ghraib, inspirado en los desmanes de las tropas estadounidenses en la prisión iraquí que para Arthur C. Danto significó “sumergirse en la experiencia del sufrimiento. El dolor de los demás rara vez ha sentido tan cerca” y que visitó el Centro de las Artes del Parque Fundidora de Monterrey en 2008. ¿Qué no se puede aspirar a una exposición así para el Instituto Cultural Cabañas en el marco de uno de los festivales más importantes de Guadalajara? ¿Por qué tenemos que sorprendernos y sentirnos halagados por esta visita de Botero?

opinión: Dolores Garnica

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Pintura y verdad

abril 7th, 2010 — 8:46am

Fui el sábado y fue como inauguración. Gente por todos lados y a esquivar cabezas para observar las 345 piezas de José Clemente Orozco. Pintura y verdad, uno de los mayores recorridos a la obra del genio jalisciense. Fila larga para entrar y mapa en mano para recorrer catorce salas del Instituto Cultural Cabañas.

José Clemente Orozco, retratado por Ansel Adams

Desde el retrato hasta la Capilla Mayor. Un recorrido no cronológico, temático, que sigue las pistas de la obra de Orozco partiendo de sus murales en la Escuela Nacional Preparatoria hasta la Cámara Legislativa del Estado de Jalisco, incluyendo dibujos preparatorios, fotografías e información técnica de cada obra en México o Estados Unidos.

En Pintura y verdad se sigue el trazo de la obra monumental de Orozco, y a su alrededor se contempla también caricatura, pintura, tintas gráfica y, lamentablemente, poco dibujo. Y es que se extrañan, por ejemplo, esos solemnes carbones “Procesión” y “Figura obesa con esqueleto y calavera”, que resguarda el Cabañas. Quizá no todo cabe en una retrospectiva y a muchos se nos antoja más obra de la que Alicia Lozano o Miguel Cervantes pudieron elegir. Así que registro pero no critico mis faltantes.

Da gusto recorrer el Cabañas con gente entusiasmada por Orozco. El sábado fue difícil caminar, pero las explicaciones de papás sobre el simbolismo de un fresco o el significado de una pintura a niños boquiabiertos, los fervorosos recorriendo las salas con libreta en mano o los visitantes que regresaban a una pintura o que se tomaban el tiempo necesario frente a una tinta, resultaron escenas gratificantes. Tomarse un respiro en un jardín repleto de rosales y observar extasiado las ocho pequeñas maravillas de la Casa del llanto valen la espera en la fila de entrada o las cabezas entrometidas ante un cuadro. Mi única queja, y es pequeña, es la falta de catálogos a la venta (pregunté y me dijeron que fuera después de vacaciones a las oficinas del Instituto). Sí. Hay que ir a Pintura y verdad.

orozquiana: Dolores Garnica

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