Categoría: Artes Visuales


Gibran Julian, en Primer Piso

octubre 26th, 2010 — 10:13pm

Nos llegó de parte de Gibran Julian, cartonista de la revista Magis, que edita el Iteso, y tal cual se los compartimos:

Tengo el gusto de invitarles este jueves 28 de octubre a mi exposición en el bar Primer Piso, en Pedro Moreno y Enrique Díaz de León. Estará tocando una big band de jazz de 12 músicos en el área de bar, y en el segundo piso mi expo. Estará en exhibición 1 mes, por si no tienen chance de ir el jueves, aunque estaría buenazo verles por ahí!

Chido!

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Reciclado

agosto 10th, 2010 — 10:08pm

De Chihuahua con amor. De esa ciudad también es Rocío Sáenz y Emilia Sandoval la joven artista visual que hoy expone en el Centro Cultural Casa Vallarta “Espacio Residual”, individual que sorprende por su creatividad, sencillez y “economía de recursos”. El reciclado es el proceso favorito de la creadora adicta a las circunferencias.

Invitaciones de exposiciones, mantas publicitarias, letreros, negativos viejos, botellones, vidrios, cartón y pintura reciclada. Sandoval transforma estos materiales de desecho, los recorta, mezcla, pinta y pega transformándolos en otras piezas que el espectador sospecha como reciclaje no sólo técnico, también creativo. Si hablamos de la apropiación, la recreación o incluso de la acción como procesos actuales, entonces también se validaría el reciclaje como medio creativo. Emilia Sandoval elije cuidadosamente qué parte recortar de la foto, el letrero, la invitación o la etiqueta, como formando conjuntos por color o textura, reuniéndolos en otros círculos más grandes o más pequeños para expresar en abstracto formas o intuiciones visuales. Es decir, en lugar de tomar una emoción, una pulsión o una imagen abstrayéndola, la creadora revierte el proceso y captura lo abstracto de lo reconocible transformándolo (o “escribiendo” me gusta ése término en el abstracto medio definiéndolo como una lengua misteriosa pero inmensamente expresiva) en otro dialecto abstracto más amplio por su naturaleza de reunión y saturación.

Es un círculo formado por circulitos recortados de un negativo fotográfico. Es un círculo formado de círculos de partes amarillas de mantas publicitarias. Es un círculo de lijas o de vidrios de colores, pero además, es una exposición itinerante y orgánica, porque Emilia Sandoval tiene que desmontar y volver a montar las piezas (o cada pequeñita pieza, circulito y color) dependiendo del espacio, lo que agrega otro atractivo a la muestra: es tan orgánica como sus formas. Exposición entretenida, aunque temo que más ecologista que creativa. Es una visita que vale la pena. Coma frutas y verduras.

opinión Dolores Garnica

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El caso Kaplan

agosto 4th, 2010 — 8:47pm

Su nombre es Dale Kaplan y es uno de los pocos artistas visuales que reconozco en casi todas las exposiciones de Guadalajara (paradójicamente el otro visitante asiduo que recuerdo ahora es Rubén Méndez). Su firma rápida aparece frecuentemente en los cuadernos de registro de muestras de arte contemporáneo o tradicional. Su voz se escucha normalmente polémica en conferencias, charlas y discusiones. Su pincel suele señalar ácidamente esos complots políticos y culturales que cree desenmascarar. Algunos apuntan a Kaplan con recelo, odio, enojo, desprecio o sorna. Hay quienes lo ven con admiración, y otros lo escuchan y le respetan. He visto cómo le ofrecen un discurso y cómo alza la mano para hablar y es ignorado.

Hace casi un año Kaplan estrenó un cuadro en la colectiva dedicada a José Clemente Orozco en el Instituto Cultural Cabañas, pintura repleta de caricatura que el artista visual vuelve a colgar en su “Espectáculo e insignificancia”, individual que puede verse en el Ex Convento del Carmen. Su pieza da algo de forma al discurso de una serie de retratos y escenas sobre la política y la política-cultural tapatía, que para muchos resulta sarcasmo y que para otros (entre los que me incluyo) termina en risotada a medio cuajar, como si algo del ingenio de Kaplan se desperdiciara en prejuicios sociales y económicos que repite una y otra y otra y otra vez, como un algo de obsesión por encontrar lo podrido en solamente un sector, un grupo y un tiempo: el arte contemporáneo y sus artistas, difusores y gestores. Solamente allí, como si sólo en ese espacio se contuviera su capacidad crítica.

La sorpresa de “Espectáculo e insignificancia” son las obras que no se relacionan directamente con el trabajo pictórico, como la serie de fotografías de mantas y anuncios de plástico que se cuelgan en la calle y que retratan a un candidato político; Kaplan retrata sus rostros deformados por el material o el ajuste de sus soportes (un anuncio arrugado, mal estirado o mal colgado) que nos recuerda cómo es que se puede releer lo que vemos diario, cómo estas deformaciones visuales tienden a parecerse a la percepciones ideológicas, críticas. Una serie interesante que también sugiere algo de asombro: ¿será que el trabajo de Kaplan, de tanto esforzarse en criticar los procesos contemporáneos, terminó por asimilarlos? ¿Será que se convenció de esa libertad de opciones, pensamientos, procesos y soportes por los que, a final de cuentas, aboga el arte actual? Habrá que preguntarle y escuchar atentamente su respuesta. Seguro la habrá.

opinión: Dolores Garnica
doloresgarnica[arroba]yahoo.com.mx

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Sencillito

julio 7th, 2010 — 8:52am

¿Qué sucede cuando un talentoso pintor oaxaqueño se va de mojado a Chicago? Sucede una rica mezcla entre lo urbano, el campo, la leyenda, el smog, el estrés, la tranquilidad y la nostalgia, mucho de lo que últimamente se puede apreciar en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, en Simplicidad compasiva, de Filemón Santiago, justo después de su exhibición y producción en el Museo de Arte Contemporáneo (Marco) bajo curaduría de Guillermo Sepúlveda, después de tremendo atracón visual con sus paisanos Rodolfo Morales, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo durante los últimos dos años de curadurías del museo de Monterrey.

Simplicidad compasiva nos llega a Guadalajara para encontrar en ella esa vena pictórica que florece de entre identidades y choques culturales. Lo que diferencia a Filemón Santiago de Nieto o Toledo –aunque resulten más o menos contemporáneos– es un suceso: su viaje en 1979 a Chicago, Estados Unidos, después de estudiar con Roberto Donis en el Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo, historia que determinó su obra y el sentido expresivo del artista entusiasmado con los colores y las formas de su cultura, especialmente de la tradición de Ñuu Dzahui (mixteca).

Entonces lo descrito por Filemón Santiago podría dividirse, según Guillermo Sepúlveda, en tres etapas cronólógicas: primera obra inmersa en el sueño, el campo, la niñez y la identidad. Después sobre el choque de esta naturaleza en una ciudad lejana, para terminar con la madurez de un artista inmerso en una especial fusión después de la búsqueda. El recorrido bien podría hacerse con las claves que el propio Santiago dicta: del primer figurativo a su encuentro con De Chirico. De la nostalgia de los años ochenta (pocas sonrisas, muchas expresiones leves, distantes, pensativas) a la cruda acumulación de elementos, como si reuniendo el artista encontrara algo. Del paisaje a la compleja perspectiva de la iconografía religiosa, de la inocencia a lo alevosamente erótico sin perder la firma, el estilo. Una exposición para disfrutar en óleos, gouchés y acuarelas. ¿Se notará que el Museo de las Artes expone producciones de Guillermo Sepúlveda, Galería Quetzalli, FIL y a veces, a veces, curadurías locales?

opinión: Dolores Garnica

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¡Ahí viene el Coco!

junio 16th, 2010 — 8:28am

No sé qué me indigna más de Admit one en el Museo Raúl Anguiano: la baja calidad de la exposición, la desfachatez de Coco Álvarez y su novia, el poco pudor de la Dirección de Cultura de Guadalajara o el silencio de prensa ante lo que sucede.

¿Desea usted convertirse en un reconocido artista visual? Contrate a dos buenos curadores: Carlos Ashida y Rubén Méndez, pida a Baudelio Lara que escriba algo sobre su obra y consígase todas las salas de un museo más o menos reconocido para su primera retrospectiva de “obra nueva”. Parece fácil, pero como decía mi abuelo: “La chapuza siempre acusa”.

Sólo falta ver. Un día después de la inauguración de Admit one apareció en cada sala un letrero: “Para informes sobre la obra comunicarse al…” teléfono y correo electrónico de Manón Vachez, novia de Coco y hermana de Myriam Vachez, directora de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara. ¿Inocencia o desfachatez? Observé los letreros apenas ayer estorbando la curaduría, el intento que no resultó ni en manos de Ashida ni de Méndez. La obra de Coco Álvarez (y digo esto intentando olvidar por un segundo los asuntos de noviazgos, museos, relaciones y familias políticas) se nota primeriza, superficial, sin técnica y sin concepto. Son fotografías, instalaciones y arte objeto demasiado fáciles y literales, poco originales y creativos. Lindas fotos de viajes, pero nada más.

Y como la chapuza siempre acusa, habrá que notar cómo es que ni siquiera los intentos de Álvarez y sus amores resultaron. La curaduría forzada para intentar que la obra dijera algo simplemente no resultó. Baudelio Lara intentó escribir algunas líneas, pero jamás de animó a nombrar “artista” al señor Coco. Si los detractores del arte contemporáneo visitaran la exposición, obtendrían fantásticos argumentos (o quizá les encante), pero como los malos pintores no hacen la pintura, tampoco los falsos creadores visuales definen a su medio. Lo que se demostró es que ni los curadores ni los museógrafos ni los críticos pueden crear algo de la nada.

Tengo una idea, ¿por qué no explican que la exposición en realidad es una mega instalación-acción sobre cómo crear un artista reconocido con mucho presupuesto?

opinión: Dolores Garnica

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1 comentario » | Artes Visuales, Crítica, Opinión

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