Guadalajara es lo que existe y lo que fue

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Sus enamorados hablan de ella. Entrada en años y en territorio, Guadalajara fue inspiración para recorrer la historia de sus calles y construcciones, así como buscar la memoria de lo que ya no existe. Guadalajara, de alarifes, catrines y bicicleteros es una compilación de imágenes y testimonios que interpreta a la ciudad en un eje de 25 kilómetros, de la glorieta Minerva a San Juan de Dios.

Entre archivos públicos y personales, la arquitecta Mónica del Arenal “nos toma de la mano y nos presenta una ciudad que carga su pasado, valores y fracasos”, dijo el escritor Dante Medina, en la presentación del libro el 29 de noviembre. Medina recordó que las ausencias y pérdidas en la urbe son descritas para que no olvidemos parte de la huella tapatía, como el Puente de las Damas y la Escuela de Música, ahora borradas del presente.

“Es cada vez más común la inquietud de hacer ciudades más humanas” señaló Mónica Del Arenal, también directora de Albertina Proyectos Culturales de investigación sobre el patrimonio y el territorio. Como parte de los presentadores, Jesús Cosano, gestor de proyectos culturales de Sevilla, España, aseguró que en las ciudades debe existir la obligación de construir políticas públicas humanas.

La diversidad en Guadalajara se representa no sólo en sus edificaciones, personas y transformaciones; también en la manera como se ha imaginado, planeado y construido el futuro de su existencia. Las decisiones desde las autoridades públicas no han visualizado el total beneficio humano de una calidad de vida. Actualmente se han polarizado más las posturas, comentó Del Arenal. “El Puente Atirantado, por ejemplo, se está construyendo sin un consenso, sin una consulta pública, sin plantear alterativas de solución [el Puente Atirantado es un paso vehicular elevado, en la confluencia de las avenidas Lázaro Cárdenas y López Mateos]. Las fincas patrimoniales se tiran sin un catálogo decente en los planes parciales”. Asegura que al trabajar el remodelamiento en las fincas, es como si les ajustaras la moda actual “las despojan de su identidad”.

En el libro “se puede interpretar la historia de la ciudad en un eje de 25 kilómetros, entre la Minerva y San Juan de Dios, conocer la arquitectura popular, los barrios indígenas del tridente del Oriente, la Calzada; y podría conocer la zona más fresa de Guadalajara del siglo XX, como Jardines del Bosque y Chapalita, para que sepan a dónde se fueron los pijos cuando se alejaron del centro”, bromeó Del Arenal.

Como parte del proyecto, la memoria de diversos arquitectos e ingenieros, como Eric Coufal, Eleazar Carrillo Esparza, Eugenio Carrillo Esparza y Enrique Nafarrate, se tejió en un documental —proyectado en la presentación del libro— con variedad de opiniones sobre cómo debió o pudo ser el desarrollo de esta ciudad en jal.

Mónica “goza del conocimiento con cada poro de su piel y su investigación tiende a la seducción”, afirmó la periodista y politóloga Ivabelle Arroyo. Con esta publicación, Del Arenal “hace un museo de Guadalajara”, al que todos estamos invitados a construir.

Texto y fotos: Karenina Casarín

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Categoría: Arquitectura, FIL, FIL 2009 Comenta »

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