Mis discos favoritos de la década, son veintiséis
No son todos ni son los mejores, esos ya están publicados en otras listas. Mi selección es personal y parcial, así me gusta y así la quiero, son veintiséis discos que se convirtieron en parte importante de mi vida. Comparto con ustedes mis favoritos de la década, juntos arman el soundtrack que me acompañó en el cambio de los veinte a los treinta. Disfrútenlos.
26. Norah Jones – Come away with me (2002)
Fue el disco que dividió a los eruditos del jazz. Norah Jones presentó una producción que mezcló la síncopa con el soul, la música country y el pop. Su sonido sedujo a miles y terminó convirtiéndose en el soundtrack oficial de cafetines y restaurantes. Independientemente de esto es un gran disco, una buena colección de canciones -standards y originales- que siguen sonando de lujo. Light, si, pero muy bien hecho.
25. The Killers – Hot Fuss (2004)
Brandon Flowers y asociados lograron un disco que pegó fuerte. Hot Fuss es perfectamente pop y les funcionó, su sonido los convirtió en una de las bandas jóvenes más exitosas de la década. Independientemente del glamour y la moda este es debut buenazo con 11 canciones de las cuales, las primeras 5, son perfectas joyas pop. Un madrazo que no han podido repetir.
24. Felix da Housecat – Kittenz and thee glitz (2001)
Este disco se encargó de dictar buena parte del sonido y estilo que seguiría la música electrónica por varios años. Su autor -el dj Felix da Housecat- recató el sonido dance de los ochenta y lo mezcló con sus influencias del house producido en Chicago. El resultado fue irresistible, una bomba para las pistas de baile. Queda esta grabación como una de las pioneras del género que posteriormente sería conocido como Electroclash, una de las mejores producciones house de la década.
23. Bebel Gilberto – Tanto Tempo (2000)
Una de las propuestas más seductoras de la década salió de Brasil. Esta grabación, obra de la cantante Bebel Gilberto y el legendario productor Suba, se convirtió en un fenómeno a nivel mundial y de paso convirtió a sus creadores en estrellas. La cantante nos sedujo con su voz y el productor con su mezcla de géneros -jazz, bossanova y electrónica- que ha sido imitada infinidad de veces sin los mismos resultados. Escucharlo hoy sigue siendo refrescante.
22. Bloc Party – Silent Alarm (2005)
Presentaron un debut contundente, fueron la banda favorita entre los indies -un término muy socorrido en la década- y al poco tiempo se olvidaron de ellos, pasaron de moda. Así de efímeros fueron algunos fenómenos, lo cierto es que Silent Alarm es un discazo. Parte esencial del sonido del rock más joven de Inglaterra.
21. Arcade Fire – Funeral (2004)
Un disco marcado por la tragedia se convirtió en uno de los esenciales de la década. Arcade Fire no podría haber pasado desapercibido: escriben buenas canciones, son un grupo numeroso que tocan instrumentos poco o nada relacionados con el rock y al escucharlos, uno no puede más que sentirse a toda madre. Tal vez la crítica fue excesiva en alabanzas, lo cierto es que Funeral es un gran disco, de esos que a lo mejor no entran a la primera pero, a la larga, dejan una huella memorable. Al ver videos de sus presentaciones en vivo uno termina por entender el fenómeno.
20. Paul McCartney – Chaos and creation in the backyard (2005)
Se necesitó un productor de la talla de Nigel Godrich -cuyo trabajo aparecerá en más de una ocasión en esta lista- para desinflar el ego de Macca y de paso, hacer que se esforzara en crear uno de sus mejores trabajos en solitario. El disco es una belleza, testimonio vivo de un artista que lo ha hecho todo y sigue con ganas de crear. Muchos se lo perdieron por prejuicio, bien valdría la pena que le den una oportunidad.
19. Muse – Black Holes and Revelations (2006)
Matthew Bellamy y compañía tienen una seria tendencia a lo grandilocuente, eso les ha ganado igual cantidad de admiradores y detractores. Si bien sus discos anteriores son buenos fue en este donde pulieron su estilo. Aquí encontraron balance entre el rock -de tintes progresivos- y la falsa opereta al estilo Queen, las secuencias electrónicas y la vena pop. Black Holes and Revelations es un disco exagerado y me encanta.
18. Ryan Adams – Gold (2001)
Más cercano al country que al rock, el segundo disco de Ryan Adams lo presentó como uno de los autores más interesantes de su generación. Una colección de excelentes canciones con sonido campirano que a muchos repelió por la figura siempre azotada de su autor. Después de este seguirían discos muy buenos y otros -la mayoría- irregulares. Ryan le metió duro a los excesos, a las drogas, la sobreproducción y terminó cansando a su público. Lo cierto es que aún en sus peores momentos Ryan Adams sigue entregando buenísimas canciones.
17. U2 – All that you can´t leave behind (2000)
Atacar a Bono -y de paso a U2- se ha convertido en el deporte de moda entre los amantes del rock. Lo cierto es que este, su décimo disco, es una chulada. Ahí están algunas de las cancioanes más honestas de su catálogo, una grabación que mucho le debe a sus productores, los maeses Daniel Lanois y Brian Eno que lograron sacudirle los excesos experimentales a la banda y con ello, lograr una colección casi perfecta de canciones pop. Después del 11 de Septiembre los norteamericanos se arroparon en este disco, cosa curiosa. Bono por su parte se convirtió en el blanco de los chistes más fáciles. Yo lo escucho sin prejuicio y me encanta.
16. Morrissey – You are the Quarry (2004)
Fue el disco que lo regresó al mainstream, el que lo presentó a una nueva generación que lo recibió como un grande. Morrissey ha impactado de forma definitiva la historia del rock y fue con este, su séptimo disco en solitario, que se convirtió -de nuevo- en un artista de discos relevantes y prosa afilada. Tal vez fue su exilio a la ciudad de Los Ángeles, California. Tal vez fue que se relajó un poco, lo cierto es que You are the Quarry es una de las mejores grabaciones de su carrera como solista y eso nunca será poco para un tipo con su trayectoria.
15. Björk – Verpertine (2001)
La islandesa presentó su grabación más experimental hasta ese momento, un disco de elementos mínimos que abrió la puerta al sonido de los clics and cuts. Texturas sonoras por cortesía de Matmos, momentos de armonía coral y el sonido de cajas musicales hacen que Vespertine me siga pareciendo un disco muy bello. También es recomendable el dvd: At The Royal Opera House pues complementa la experiencia de este disco al ver como se arman las canciones en vivo, de verdad es una experiencia memorable.
14. Yeah Yeah Yeahs – Fever to tell (2003)
Son una de las bandas más representativas de la escena de Nueva York y su sonido definió buena parte de la experimentación punk de la década. Los Yeah -así les decimos de cariño- son comandados por una mujer orate y encantadora que se adueñó de los escenarios y dejó una huella difícil de borrar. Este, su primer larga duración, es un producto irregular pero entrañable. Un disco que contiene canciones que van de la locura más guitarrera a los momentos más sentimentales. Maps sigue siendo una de mis canciones favoritas.
13. Gorillaz – Demon Days (2005)
Después de su exitoso debut, la banda caricatura creada por Damon Albarn y Jamie Hewlett presentó su mejor disco hasta el momento. Una colección de temas que por su mescolanza sonora sigue sonando potente. En Demon Days hay temas de influencia reggae, electro, punk y mucho hip hop, verdadera música del mundo y absolutamente moderna. Es todo un viaje que se disfruta mejor en la fiesta, también se recomienda entrarle al dvd: Demon Days Live que presenta a los responsables del sonido Gorillaz, siempre entre las sombras para no robarle presencia a las creaciones gráficas de Hewlett.
12. JAY-Z The Blueprint (2001)
La obra cumbre del hip hop en esta década, así de simple. Aquí están las rimas más inventivas y la prosa más contundente. El rapero buscó la producción de Kanye West, Timbaland, Just Blaze y más pesos completos del género y juntos hicieron de este un clásico. Alejado de la onda bling y del gangsta, lo propuesto por The Blueprint es cosa seria, una música cercana al soul. Hay elementos de big band, rock, pop, una delicia para el melomano y pieza indispensable para los amantes del género. Escucharlo hoy sigue siendo revelador, apto para no iniciados en el hip hop, éntrenle sin empacho.
11. Interpol – Turn on the bright lights (2002)
Esta banda de Nueva York presentó un debut difícil de superar. Turn on the bright lights es un disco adictivo, oscuro, una obra que retomó las influencias del post punk más denso y lo hizo accesible para una nueva generación. Lo hecho por Interpol fue brillante, una obra indispensable para seguir el paso al sonido de la década.
10. Brian Wilson – Smile (2004)
El otrora líder de los Beach Boys tardó 38 años en superar sus adicciones y traumas para, por fin, entregar un disco que por sus pretensiones se convirtió en leyenda. Debió ser el sucesor de Pet Sounds -la indiscutida obra maestra del grupo- en 1966 y no pudo serlo por presiones de la disquera, pugnas internas y las fragilidad mental de Brian Wilson que, entre momentos de inspiración, genialidad y dosis de LSD se propuso grabar el mejor disco de la historia “una sinfonía adolescente para dios”. Fue hasta 2003 cuando Wilson se asoció con el letrista Van Dyke Parks y juntos completaron la obra. El resultado es sorprendente, Smile es un disco genial y musicalmente impecable. Un viaje sonoro que se debe experimentar más de una vez.
09. Daft Punk – Discovery (2001)
El dúo francés presentó en este, su segundo disco, una colección de temas electrónicos que marcaron de forma definitiva el sonido de la década. Para lograrlo, primero tuvieron que convertirse en robots y refinar lo hecho en su debut, el resultado fue un producto muy cercano al arte pop. En Discovery está la ruta que muchos seguirían años después: electrónica de actitud rocker, sonidos retro, voces con efecto vocoder y secuencias orates. One More Time sigue siendo uno de los himnos internacionales de la fiesta pero mi favorita es Digital Love. Se recomienda también el dvd Interstella 5555: The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem, una película animada donde cada track del Discovery es un episodio que da continuidad a la historia, fue realizado por el estudio Toei Animation.
08. The Flaming Lips – Yoshimi battles the Pink Robots (2002)
Su nombre es Yoshimi y fue protagonista del disco más buena vibra de la década. La banda de Wayne Coyne logró, junto con la producción de Dave Fridmann, un disco que se convirtió en fenómeno de culto. Pocos se resistieron a la belleza musical de los Flaming Lips, su show en vivo mutó y se convirtieron en un performance psicodélico donde igual cabían globos multicolores y Teletubbies. Escucharlo por primera vez fue, para mi, una experiencia inolvidable.
07. Loretta Lynn – Van Lear Rose (2004)
Loretta Lynn es una leyenda de la música country, eso es indiscutible, pero en 2004 estaba un tanto olvidada. La cantante tenía 69 años y parecía que sus mejores épocas habían quedado atrás, aquí entra en escena Jack White -The White Stripes- con la idea de producirle un disco, no cualquiera, sería la obra que le devolvería la fama y de paso, le cumpliría el capricho de trabajar al lado de una de sus cantantes favoritas. El resultado fue soberbio. Van Lear Rose es un disco que rebasa el género y se convierte en una obra indispensable. La producción ganó varios premios y los que amamos la música nos quedamos con un disco entrañable donde la protagonista es siempre Loretta y su voz, esa que tiene la capacidad de darle vida a cada frase del disco.
06. Beck – Sea Change (2002)
A Beck Hansen le rompieron el corazón y esto sirvió como alimento para la creación de un clásico. Para lograrlo reclutó la producción de Nigel Godrich -prometí que aparecería más de una vez- y este a su vez se encargo arropar cálidamente el disco más autobiográfico y honesto del cantante. Beck se acompaña de la guitarra acústica en temas impregnados de dolor y nostalgia, las comparaciones con Dylan no se hicieron esperar -cosa que tampoco está mal- lo cierto es que en Sea Change encontramos a Beck en uno de sus momentos más brillantes. Me sigue pareciendo su obra cumbre.
05. Bob Dylan – “Love and Theft” (2001)
Este es uno de los discos más interesantes y refinados de la década y es obra de Bob Dylan. Así nomas.
04. The Libertines – Up the bracket y The Libertines (2002, 2004)
Fueron la banda más brillante y frágil de la escena inglesa. Juntos crearon dos discos, un legado breve pero esencial para el rock actual. Ambos son piezas indispensables y por eso los pongo juntos en esta posición. The Libertines fue una banda de amigos, los mejores y más intensos -Carl Barat y Pete Doherty- decidieron vivir la autodestrucción hasta que las drogas le ganaron a la música y decidieron terminar la banda. Después de esto, Pete Doherty se convirtió en la comidilla de los tabloides. Por su parte, Carl Barat sigue intentando hacer música interesante, no puede, ninguno de los dos, se hacen falta.
03. Radiohead – Kid A (2000)
Después de las agotadoras giras y la aclamación mundial lograda con el Ok Computer la banda se tomó un descanso, fue en este periodo donde empezaron a experimentar con la música electrónica y lograron otra obra maestra. Un disco que en su momento fue poco entendido por los fanáticos y la crítica más fiera que pedía más de lo mismo. Radiohead les dio la vuelta a todos con una perfecta obra de experimentación electrónica que se adelantó varios años a lo que vendría. Por cierto, Kid A fue producido por Nigel Godrich, quizá el productor más emblemático de la década.
02. The White Stripes – White Blood Cells (2001)
El rock de raíces puras, ese que se nutre del blues y el country encontró en el dueto por formado por Jack y Meg White a sus más finos y puntuales exponentes. Jack White se reveló como uno de los músicos más importantes de la década y con este disco dejó una huella definitiva en la historia del rock. White Blood Cells les dio la aclamación popular, nada mal para un disco grabado a la vieja usanza: en cinta, con micrófonos de los años cincuenta en un pequeño estudio de Memphis. Muchas de mis canciones favoritas están aquí, un disco -dedicado a Loretta Lynn-que me parece perfecto, una obra honesta, directa y sin artificios, rock de neta pues.
01. The Strokes – Is this it (2001)
Fue el álbum de definió como sonaba y como se veía el rock del nuevo milenio, su influencia es definitiva. The Strokes presentó un disco perfecto. This Is It suena retro, sucio y portentoso. Una obra sin más artificios que la necesidad de tocar fuerte y chingón. Los vi en vivo cuando lanzaron este disco, en un concierto ya mítico en el Salón 21 de México D.F. la experiencia fue demoledora: una banda pequeña con un gran disco y la actitud de unos grandes del rock. Todos tocaron perfecto, Julian Casablancas cantó increíble. Fue uno de los momentos más memorables con un disco que es y sigue siendo parte esencial de mi soundtrack para estos diez años, así de importante pues.
Comentario » | De la historia, Discos, Música, Opiniones, Vida diaria, cuacarraquear















