Esta canción me tiene enganchado, eso es un buen pretexto para revivir la sección de: Canción de la semana. El tema se llama Feel the love y no es precisamente una novedad pues viene incluido en el segundo disco de la banda australiana Cut Copy, se publicó a finales de 2008.
El tiempo no importa, la canción me parece una perfecta obra pop, con una melodía pegajosa y un beat infeccioso que de verdad invita a celebrar. En la fiesta por el segundo aniversario de la Composta la programé dos veces, ambas causaron buena reacción entre los detractores del podcast, ojalá les guste.
Nota: No existe un video oficial para Feel the love, lo que publico es un trabajo hecho por un fan que vistió la canción con imágenes de un programa de baile de los ochenta. Excelente acompañamiento visual.
Una estampa netamente tapatía, fue tomada hace quince minutos desde el balcón del estudio Compostero.
Guadalajara se pinta sola para solapar actitudes prepotentes y lógicas necias: si no hay lugar para estacionar una pickup ¿como se les ocurre subirla a la banqueta?. Otro caso: vienes al café pero no hay lugar, ¿solución?, estacionarte detrás del auto del que vive en el edificio “al cabo cuando necesite mover su carro me avisa”.
Gran titulo para un ejercicio nostálgico que pretende resumir en pocos minutos los juegos más memorables del Nintendo, me refiero al Nintendo de 8 bits y no sus numerosas y a veces fallidas continuaciones.
En internet se encuentran miles de sitios que le guardan culto a la era de los 8 bits y al sistema que cambio la forma de jugar en la televisión. El Nes mandaba, los demás eran solo competidores menores. Les Yorsch al igual que muchos de su generación, pasó largas horas frente a la cálida luz del televisor, siempre con un control de Nes en las manos y la novedad más reciente insertada en las entrañas de la memorable caja gris.
Jugar Nintendo (no videojuegos) se convirtió en el standard, en la moda que definía a los que estaban en onda y los que no. Sus gráficas pixeleadas y limitada paleta de colores fueron suficientes para que los desarrolladores crearan algunos de los juegos más memorables de la historia. Cartuchos que ahora son valiosas piezas de colección.
Les comparto el video que da título a este post, fue creado por el usuario de Youtube: laffer35.
A ver cuantos juegos logran reconocer. ¿Cuál era tu juego favorito?.
Les presento una colección de canciones que tienen esa extraña capacidad de cambiarme el humor, siempre que las escucho me es imposible dejar de sonreír. Son, por así decirlo, rolas que me ponen bien, comparto y comenten.
Esta canción es una maravilla con sabor retro, se trata de una colaboración entre los franceses de Air y el maestro del moog: Jean Jacques Perrey. La rola se llama Cosmic Bird.
Air & Jean Jacques Perrey – Cosmic Bird
La voz dulzona y sonidos juguetones de la japonesa Takako Minekawa me seducen, dan ganas de sentarse y prender el videojuego. Soy bien fan, lo malo es que cada vez es más escaso su material. Fantastic Cat es una canción de lo más ñoña y fabulosa.
Takako Minekawa – Fantastic Cat
Era 1991 y la moda era azotarse, el Grunge reinaba en las lista de popularidad y los ojos del mundo estaban fijos en Seattle. En medio de ese renacimiento punk salió el disco Screamadelica de la banda inglesa Primal Scream. Ellos proponían algo diferente a la moda. Lo suyo era música rock pero también dance, la mezcla perfecta entre la pista de baile y las distorsión de la guitarra eléctrica. La pieza clave fue Loaded, una canción de vanguardia y sicodelia que proclamaba: “queremos ser libres de hacer lo que queramos, queremos atascarnos y pasar un buen rato“, motivo suficiente para cambiar de ánimo a cualquiera. Súbanle.
Primal Scream – Loaded
Fue el primero en maquillarse en el escenario, un negro que en los cincuenta cantaba sobre sexo, puro sexo animal y la fiesta. El primero de los rockers, insaciable golpeaba las teclas del piano y seducía a hombres y mujeres por igual. El Ricardito le puso a todo y con todos, su música es de lo más salvaje de la época, el remedio perfecto para un día aburrido. Pura pura actitud, con los años El Ricardito se arrepintió y descubrió la fe cristiana, el mundo del rock perdió a uno de sus grandes y más salvajes en ese momento.
Little Richard – Long Tall Sally
Olviden Thriller, el momento más brillante de Michael Jackson fue con sus hermanos, cuando todos juntos interpretaban esta canción. Una maravilla que con los años no ha más que reafirmado su status como una de las grandes canciones de la época. Sin poses, sin moonwalk, pura negritud sin diluir. Un gran momento del programa de televisión Soul Train. Era 1972.
The Jackson 5 – I want you back
Faltan canciones, prometo otra lista en los próximos días, por lo pronto den play y disfrútenlo.
La tecnología avanza a pasos agigantados, todo lo relacionado con hardware y software se mueve a un ritmo despiadado. Los que crecimos con una computadora en casa hemos sido testigos del vertiginoso ritmo de actualización y desplazamiento que han sufrido las computadoras en los últimos 10 años.
Lo nuevo es viejo en poco tiempo, en ocasiones un año es suficiente para que la última generación de computadoras sean vistas como algo del pasado. Así de voraz es el mundo del hardware. Las compañías venden el producto y a los pocos meses será necesaria una actualización o parche o modificación qué, de no hacerse, poco a poco irá excluyendo al usuario en las posibilidades de obtener nuevo software o realizar algo tan sencillo como sincronizar un reproductor de mp3.
Hoy hablamos en términos grandilocuentes: terabyte, bandwidth, firewire, blu-ray. Palabras de uso común que cada vez pierden más su significado entre un público consumidor cada vez más habituado al cambio de formato y al desecho tecnológico. Por eso, hoy se me antoja echar una mirada al pasado, un momento que seguro pintará una sonrisa entre los que, al igual que yo, han crecido en medio de este mundillo tecnológico
¿Se imaginan pagar $99 dólares por una unidad genérica de Floppy?, en 1989 eso costaba tener donde leer un disquete. Ya si uno se decidía a comprar una unidad de marca tenía que desembolsar hasta $129 dólares por una unidad de Mitsubishi. Es curioso como 20 años después podemos comprar un lector-grabador de dvd+ -R marca Mitsubishi en $350 Pesos.
En 1978 hicieron aparición los primeros discos duros de almacenamiento. Lo más avanzado del momento era una unidad de almacenamiento con capacidad de 15 megabytes (el tamaño de un archivo actual de Photoshop), ¿el precio?, $2495 dólares y además se requería de un kit de instalación que obviamente se vendía por separado. Hoy se puede comprar un disco duro con capacidad de 1 terabyte en $2,300 Pesos.
Otra maravilla tecnológica retro fue la calculadora electrónica de escritorio, en 1968 salió a la venta una joyita de la marca Sharp que por $299 dólares ofrecía la posibilidad de sumar, restar, dividir y multiplicar “justo como la gente de la NASA“. La calculadora se conectaba a la corriente eléctrica vía un cable AC o también, por $46 dólares extras se podía comprar un set de batería recargables. Hoy se puede comprar una calculadora con exactamente las mismas funciones por no más de $15 pesos.
Sería una buena idea el guardar algunas publicidades y revistas tecnológicas de hoy para revisitarlas en 10 años. Posiblemente nos sorprendamos o nos cause risa como es que pagábamos tanto por un televisor HD, un blu-ray o un teléfono móvil con aplicaciones touch.
Hoy celebramos los 110 años del nacimiento de mi cineasta favorito, un maestro en el difícil arte de hacer que el espectador se muerda las uñas. Sus películas invariablemente han formado parte de mi formación como cinéfilo y videoasta, sostengo una tesis: todas las películas de Hitchcock, incluyendo las menos logradas, tienen grandes momentos.
Se cumplen 110 años del nacimiento de Alfred Joseph Hitchcock, el director con el guión de hierro, fetichista irredento, amante de las rubias y sereno hombre de su hogar. En esta esquina lo celebramos como se merece, desempolvando su filmografía en dvd y recordando algunas de sus escenas más memorables. La tarde se presta para presenciar un crimen, una fechoría elegante al estilo de Hitch.
Jodi Moisan es una ama de casa norteamericana que en sus tiempos libres le da rienda suelta a la creatividad. Su hobby son los cómics y las figuras de acción, dos pasiones que ha sabido juntar de forma creativa al realizar intervenciones artísticas a juguetes: Jodi personaliza y transforma las figuras en algo completamente novedoso.
Hellpony por Jody Moisan
Su trabajo se está convirtiendo en un fenómeno gracias a la red, sus piezas son solicitadas por fans de todo el planeta y sus admiradores ya se cuentas por decenas de miles en las redes sociales. En el sitio web oficial de Jodi se puede acceder a la galería de sus trabajos más representativos, uno de sus clientes más famosos es el escritor Stan Lee que al conocer su trabajo le solicitó algunas piezas para su colección.
Jodi y Stan Lee
El trabajo de Jodi Moisan es muy divertido, les comparto algunas fotografías y no dejen de visitar su sitio oficial.
Desde Suecia llega a las pantallas de Guadalajara una propuesta refrescante al género del terror. Se trata de una película de vampiros que respeta todas las reglas y convenciones del mito y se vale de estas para contar una historia entrañable y perturbadora.
La cinta se titula: Déjame Entrar (Låt den rätte komma in) y cuenta la historia de dos niños que viven en un pequeño suburbio de Estocolmo, sus nombre son: Oskar y Eli.
Oskar tiene 12 años y es el blanco de las burlas y golpes de los abusadores de su escuela, tiene intereses bastante mórbidos, colecciona notas relacionadas con asesinatos y estudios forenses, su imaginación siempre activa lo lleva a llenar su mundo (solitario) de fantasías donde el es el héroe y se venga de sus abusadores. Eli es una niña extraña, una outsider que se convierte en la compañera de juegos nocturnos de Oskar. Al concretarse la relación amistosa entre ellos la película da un giro inesperado y se convierte en una cinta de terror bastante efectiva y original.
Déjame Entrar es una película llena de imágenes inolvidables. su temática y narrativa son refrescantes en el panorama cada vez más soso de un género que se niega a morir. El Vampiro siempre ha estado entre nosotros, curiosamente en los últimos años se ha puesto de moda: Crepúsculo con sus vampiros light hace las delicias entre el público femenino. True Blood presenta una visión sexosa y es un éxito. Déjame Entrar es diferente, se desmarca al ser una película inteligente, que se toma su tiempo para crear atmósferas y contar una historia de amor, del primer y más inocente amor. Todo esto aderezado con no muertos y sus necesidades alimenticias.
La película es dura, quizá no apta para todo público, trata temas como la pedofilia, el asesinato en serie, el despertar sexual, el abuso infantil y la desintegración familiar. La maldad depende del cristal con que se mire, pareciera decir el director en esta imaginativa historia de amor y decadencia. Un gozo absoluto que deben de experimentar, vayan a verla, probablemente esta sea la última semana que esté en exhibición. Es una de las películas más perturbadoras y extrañamente hermosas que he visto en mucho tiempo.
EXTRA: Para no variar Hollywood ya está preparando el remake.
La noticia me es bastante triste: el director y guionista estadounidense John Hughes acaba de fallecer víctima de un infarto, tenía 59 años y una filmografía digna de ser recordada. Nadie como Hughes para retratar y escribir sobre los conflictos de la adolescencia y la cultura norteamericana de los años ochenta. Lo suyo no estaba destinado a los críticos, sus cintas tratan sobre adolescente outsiders, frikis entrañables y sus conflictos amorosos.
Sí fuiste niño en los ochenta seguro te tocó disfrutar una de las tantas películas firmadas por Hughes, ¿nombres?, ahí va: Pretty in Pink, The Breakfast Club, Ferris Bueller´s Day Off. Sixteen Candles, Weird Science, Uncle Bob, Vacations, Home Alone y muchas más.
Con Hughes se va una de las épocas más divertidas de mi vida, cuando niño solía visitar varios videoclubs en la búsqueda de nuevos materiales, ahí conocí su trabajo y me enganchó. Como todos los de mi generación soñé con un día libre al estilo Ferris Bueller (coreografía de los Beatles incluida). Imaginé un día de detención en compañía del Breakfast Club, pretendí defender mi casa de Ajijíc como Kevin en Home Alone y sufrí el triángulo amoroso entre Ducky, Blane y Andie en Pretty in Pink. Fragmentos de mi infancia que hoy recuerdo con nostalgia.