Categoría: Infancia en los 80´s


Caricaturas retro de la infancia parte III: Remi, el niño de nadie

enero 14th, 2012 — 11:41am

“Sufren tremendas necesidades en el camino y por si fuera poco les toca la temporada invernal, una tormentota de nieve, mucho frio y la chingada.”

-Josafath hablando de Remi en su blog transtornos2099.blogspot

No conozco a nadie que no sepa de las desventuras de este niño. Escucho la frase “Ojos de Remi” con relativa frecuencia, incluso entre mis amigos no geeks. La vida atormentada de este chamaco francés es uno de los temas que invariablemente salen a la plática cuando a uno le da por bucear por los recuerdos de las caricaturas de nuestras infancias ochenteras, y es que de verdad, a Remi nomás faltaba que lo meara un perro (Por cierto tenía varios, a casi todos los mataron. ¿Ven a lo que me refiero?)

Remi y sus tres perros. Los fué perdiendo uno a uno, como en la canción.

Esta serie de anime fue hecha por Tokyo Movie Shinsha en 1977 (¡Antes de que yo naciera!), está basada en la novela “Sin Familia”, del autor francés Hector Malot y consta de 51 episodios de puro abandono, miseria, desesperación y hambre salpicados por algunos pantallazos de esperanza en la vida de este chico quien comienza en este mundo con el pie izquierdo al ser secuestrado cuando bebé, y luego entregado a una pareja de la campiña francesa quienes en medio de una crisis económica lo venden a un músico ambulante cuya muerte nos traumó a todos, (¿De verdad me tengo que disculpar por este spoiler? Todos nos acordamos de que este hombre protegió a Remi del frío de una tormenta de nieve con su cuerpo y el acto le costó la vida) el indómito, barbón y desasido Señor Vitalis. Como todos ustedes saben, este señor no viajaba solo sino que atravesaba el país galo acompañado de sus tres perros amaestrados: Capi, Servino y Dulce. Y claro, un changuito cuya desgarradora partida de este mundo (o sea cuando se murió) nos arrancó lágrimas a todos. ¿Todos lo recordamos verdad? El heroico Corazón Alegre, quien a pesar de haber caido enfermo sale a cantar a las calles para ayudar a la troupe y al finalizar su acto cae muerto. Y de los lagrimones que derramó Remi ni hablar.

A lo largo de los viajes del Señor Vitalis pasa de todo, pero la sombra de la pobreza y las terribles carencias del grupo hacen de este anime uno de los más tristes y angustiosos que he visto jamás, quizá porque los males que aquejan a estos seres son de carácter completamente posible, todos sabemos que tales realidades existen,  y que personas buenas pasan penalidades como estas alrededor del mundo. Remi fue también para nosotros, los niños de los ochentas, una introducción a lo brutal que puede ser el viaje de la vida cuando las desventajas -y las injusticias- se apilan una sobre otra.

Aquí Remi luce feliz, la verdad no recuerdo en qué momento...

Al final, de la alegre troupe solo quedan Capi y Remi, quienes son adoptados por una familia. Pero la verdadera madre del desventuado niño: una acaudalada dama inglesa lo sigue buscando desde que fue secuestrado. Remi viaja a Inglaterra y se encuentra con ella. Al final las cosas terminan bien para él. Aunque me pregunto en que clase de adulto se convirtió.

Yo si sé que clase de adulto soy: una que ya puede tomar las miserias de Remi con humor negro.

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Caricaturas retro trágicas parte II: La Ranita Demetán, el niño batracio jodido

noviembre 10th, 2011 — 10:13am

“I´d kiss a frog even if there was no promise of a Prince Charming popping out. I love frogs.”

- Cameron Díaz

Seguimos con nuestra racha melancólica en el Callejón, esta vez el post está dedicado a otra magna obra trágica de los Estudios Tatsunoko -esta gente se propuso dejar a toda una generación traumada…Omedetou! lo lograron. La serie que recordé en esta ocasión es nada menos y nada más que La Ranita Demetán, serie producida en los setentas que llegó a nuestro país más de diez años después.

Demetán y su amiga Adelina, el estanque Arcoiris es su cristalino hogar

Demetán es un chico rana que habita el cristalino estanque Arcoriris. A diferencia de José Miel, él si tiene la fortuna de tener a sus papás, con quienes vive en un árbol. La tragedia de su vida consiste en que es paupérrimo y a sus padres no les alcanza para mandarlo a la escuela. El resultado es que Demetán es una especie de Nini, anda de vago por ahí tristeando y tocando su flautita. Se hace amigo de una ranita llamada Adelina quien es la hija del Gran Giotto, el ricachón del estanque. Ambos se la viven disfrutando de una amistad que luego se convierte en amor para el gran horror del padre de la chica, quien no puede imaginar a su querida niña emparejada con un pelagatos sin futuro.

El resultado es que el abusivo suegro de Demetány sus secuaces le hacen la vida de cuadritos, y a la lista de infortunios en la desigual vida del estanque (el fuerte se aprovecha del débil, hay injusticia y maltrato, las ilusiones no permanecen) se suma la crueldad de los animales que llegan a alimentarse de los batracios que lo habitan: los halcones y el pez gato son algunos de ellos. Recuerdo un capítulo en el que una tortuga moribunda le entrega sus huevos a Demetán para que los cuide, él acepta pero los huevitos son devorados por un animal, Demetán se apresura a rescatarlos pero el único que logra recuperar era una pelota de golf.

¿Cómo no llorar con esto?

A Demetán su pobreza nunca pareció haberle importado hasta que constituyó un obstáculo para su amor. Sufre al no sentirse digno de Adelina. Entonces un día se harta de autocompadecerse y sentir lástima de sí mismo, se arma de valor y defiende a los habitantes de su estanque de múltiples peligros, muchas veces salvando la vida ahora sí que por un pelo de rana calva. El resto de los habitantes del estanque se le unen, conmovidos por su esfuerzo.

Al final, al Gran Giotto se le ablanda un poco su corazón y acepta como yerno al pequeño batracio. El karma le paga a Demetán con una novia preciosa y quién sabe, tal vez haga del estanque Arcoiris un mejor lugar para vivir.

Les dejo el intro en español latino, feliz viaje por los recuerdos.

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Caricaturas retro trágicas parte I: El Príncipe Zángano: José Miel

noviembre 8th, 2011 — 10:04am

“His labor is a chant, His idleness a tune; Oh, for a bee’s experience Of clovers and of noon!”
- Del poema “La Abeja” de Emily Dickinson

En el Callejón andamos como muy melancólicas y recordando series de televisión de la infancia. En particular aquellas que nos estrujaron de angustia nuestros tiernitos corazoncitos nueveañeros. Este sábado barría mi casa y me encontré el cadáver reseco de una lagartija a quien incluso bautizé como Bill. Los ojos se me pusieron todos aguados, ya saben, tipo Remi (en otro post hablaremos de ese pobre niño) y me acordé, quién sabe porqué, del desventurado de José Miel.

José Miel fué una serie de anime producida por los Estudios Tatsunoko (gran y excelsa fábrica de tragedias animadas) en los años setenta, llegó a México en los ochenta, se nos metió hasta el tuétano a quienes tuvimos la desgraciada fortuna de verla. Años más tarde, en mi adolescencia otaku, me sorprendí muchísimo cuando supe que el diseñador de los personajes de la serie fué mi ilustrador vivo favorito: Yoshitaka Amano.

Aquí tenemos a José, la vida se ensaña con él de todas las maneras imaginables. Este es su puchero clásico.

La ruta del chico Miel hacia las profundidades de la desesperación comienzan cuando unas malditas avispas destrozan su panal y él se cría con unas abejas silvestres. José crece separado de su madre, -quien era la reina de la colmena- hasta que un malhadado día descubre que es un príncipe y que desea ir a buscar a su madre (hubiera sido más feliz como pelagatos pero bueno, la casta lo llamó por su nombre).

Aquí da su inicio el rosario de desventuras del pobre insecto, quien deberá soportar palizas, frustraciones, ser testigo de las muertes dolorosas de sus amigos, (recuerdo que cuando niña deseaba nunca ser amiga de alguien como José Miel, su amistad era como el beso de la muerte) quienes a cada capítulo entregan su vida para que él continúe con su búsqueda. Y cuando planean el rescate de su madre, José forma un verdadero ejército con sus amigos, los cuales están dispuestos (como siempre) a morir con tal de verlo reunido por fin con ella. Entre los capítulos más espeluznantes de la serie recuerdo un0 en el que salía una terrorífica lámpara mata-insectos, y -oh, mi dios- aquel en el que José se hace amigo de una cigarra que está ya en las últimas y no puede defenderla cuando llegan otros insectos a devorarla. José recibe una paliza y está en el suelo bañado en lágrimas mientras descuartizan viva a su amiga.

Lo peor de todo es que cuando por fin se reúne con su madre, tras una batalla épica con las avispas, ella muere luego de revelarle que tiene una hermanita y que debe llevarla al Valle de las Flores donde establecerán una nueva colmena. Y así continúa la segunda parte de la serie, igual de lacrimosa y desesperante aunque ahora José no viaja solo, sino en compañía de su hermana y de un individuo llamado Catarino quien busca a su papá (¿Todos eran huérfanos o qué?)

Al final de tanta desventura salpicada con algunos buenos momentos, José Miel & Co. llegan al mentado Valle de las Flores donde el karma por fin les paga con felicidad por el resto de sus cortísimas existencias (los insectos viven muy poco).

Aquí les dejo el intro de la serie, salpicado de algunos buenos momentos.  Enjoy!

Intro de José Miel

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A 25 años de conocer Hyrule

marzo 4th, 2011 — 7:36pm

“Link has destroyed Ganon, and has managed to rescue Princess Zelda. Now that he´s got ahold of the two Triforces, he once again goes off on his travels, making his way towards countries unknown…Who knows what the future holds for Link?”

-Del manual de instrucciones de La Leyenda de Zelda para NES, 1986.

El día que cumplí once años, mi fallecido tío Hugo me hizo un regalo que fué pieza angular en la senda de la ñoñería de abolengo que yo tenía ya varios años de transitar dentro de mis negros zapatos ortopédicos: la sequela de La Leyenda de Zelda; La aventura de Link, para el NES. Recuerdo haberlo abierto emocionadísima dentro del Vips donde tuvo lugar mi fiesta, preguntando quién era Zelda, quién era Link.

Jugarlo hizo volar mi imaginación aún más. Soñaba con el juego, el épico arte del manual de instrucciones influyó los garabatos que salían de mis plumonitos en esa época. Por un tiempo quise dedicarme a hacer videojuegos. Al final ganó la rayoneadera.

Link, cargado y armado para explorar Hyrule y partirle su madre a Ganon

Después de terminar con el impresionante Zelda II, me fuí por la primera parte. Este es el juego que comenzó la leyenda el 21 de febrero de 1986 hace 25 años en Japón. Su creador, el gigante Shigeru Miyamoto dice que Zelda nació de los paseos llenos de maravilla que solía hacer de niño en su natal Kyoto, donde al caminar por el bosque de repente se topaba con un lago, una caverna, algún paraje secreto que lo llenaba de asombro.  El japonés deseó trasladar esa sensación de aventura, de estar descubriendo un mundo, a un juego, proveyéndole al jugador de “un jardín miniatura que cupiera en un cajón”.

La leyenda de Zelda cumple 25 años. Se dice que el 2011 será el año de Zelda. Viene un juego para la consola Wii: "Skyward Sword" y el remake en 3D de "Ocarina of Time" para el nuevo Nintendo 3DS

El aspecto físico del cartucho de NES (y del de la segunda parte también) era también algo completamente único: estaban pintados de un dorado esplendoroso.

Una joya, el cartucho dorado

La Leyenda de Zelda fué el juego que sentó las bases para una de las franquicias más innovadoras y amadas de la historia de los videojuegos. Los logros e innovaciones que logró se siguen repitiendo aún en las versiones más modernas de la serie.

El héroe de la historia es este chico de la raza Hylia llamado Link: tiene la gorrita verde, las botas, el cinto y las orejas puntiagudas. El diseño del personaje recuerda a Robin Hood. Es, en mi opinión, el logro más importante del juego, manteniéndose vigente después de 25 años.

Luego está la Princesa Zelda, quien después de sufrir la invasión de su tierra por el ejército del malvado hechicero con-cara-de-puerco Ganon, decide poner fuera de su alcance una de las tres reliquias conocidas como Trifuerza dividiéndola en ocho partes y escondiéndolas en ocho laberintos dispersos por todo su país (un trabajal, esta mujer sí se movió). Ganon ya se había hecho con una de las Trifuerzas: la del Poder. Cuando Zelda terminó de ocultar los fragmentos de la Trifuerza de la Sabiduría, es raptada por Ganon, no sin antes encargarle a su nana, la anciana Impa, que le busque un valiente joven que sea digno de salvar el reino de Hyrule. Impa escapa dando tumbos y pronto es emboscada por los esbirros del retorcido brujo. En entonces cuando Link, un viajero que pasaba por ahí y que aparenta apenas unos trece años, la salva de la muerte y se convierte en la esperanza de todo un reino.

Aquí cabe aclarar algo: he mencionado a la Trifuerza y sólo dicho a qué atributos pertenecen dos de ellas; la tercera es la del Valor, o Coraje. A lo largo de las secuelas y precuelas, la Trifuerza parece estar relacionada con los tres personajes principales: Ganon con la del Poder, Zelda con la de la Sabiduría y Link con la del Valor.

Ganon y Link se enfrentan al final en el laberinto de la Montaña de la Muerte. El arma que hizo caer al villano fué la increíblemente difícil de encontrar flecha de plata.

Link se lanza a la aventura, explorando Hyrule desde una perspectiva de vuelo de pájaro, los jugadores participamos de la acción como si la viéramos desde arriba. El juego se despliega de forma no lineal, puedes encontrar la entrada a algún laberinto avanzadísimo muy pronto, y es cuando te la parten con singular facilidad que comprendes que no era por ahí. La libertad completa para explorar desde el principio todo el mapa era algo que definió a Zelda. Los viejecitos amables y dadivosos pululan por ahí, uno te obsequia tu primera espada, luego hay una carta para una encantadora viejecita, cuando se la entregas te haces de un valioso objeto. Hay bosques que te atrapan en una maraña interminable de pantallas, como si caminaras en círculo. Debes saber navegarlo para salir. Esbirros traicioneros de Ganon te ayudarán con ofrendas secretas de rupias (la moneda oficial de India y de Hyrule), los laberintos repletos de trampas, monstruos y a veces una impenetrable oscuridad te harán afinar tus instintos de búsqueda o te hará darte contra la pared.

Un viejecito providencial.

La entrada de uno de los laberintos.

La climática batalla final contra el brujo con cara porcina Ganon era el reto más conflictivo de todo el juego: el gigantesco cerdo-hechicero se hacía completamente invisible y luego se teletransportaba por toda la pantalla lanzando bolas de fuego. Uno tenía que disparar a lo loco esperando pegarle de pura chiripa. Fué un duelo épico para la era de los 8 bits, y sentó las bases para los más elaborados trucos mágicos que Ganon esgrimiría en los sguientes Zeldas a través de los años.

Uf, todo esto nos lleva a la música, la clásica melodía que suena al explorar el reino de Hyrule ha probado su atemporalidad, sonidos como el que rueda al descubrir algo nuevo sigue intacto a lo largo de las secuelas, el compositor Koji Kondo sigue instrumentando juegos con su genialidad 25 años después.

Y al terminar el juego, seguía la Segunda Búsqueda: una especie de seudosecuela incluída en el mismo cartucho. La segunda vuelta era mucho más difícil que la primera; los enemigos tenían nuevos poderes y podías incluso atravesar algunas paredes (cosa que nunca sucede en la primera vuelta).

Si nunca han jugado el primer Zelda se los recomiendo con todo mi ñoñazo corazón, si tienen rato sin tocarlo, conecten su NES y transpórtense al pasado. Yo me voy a una época en la que el tiempo era una cosa lenta y elástica, las mujeres de 30 me parecían viejas, convencía a mis compañeras de escuela que mis personajes eran reales y escuchaba a mi abuela paterna aconsejarme: “Nunca te cases mija”.

Pueden descargarlo en el servicio de Consola Virtual de Wii. Por sólo cinco dólares.

Claro que el cartucho dorado no lo obtendrán así.

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