Categoría: Discriminación


Caricaturas retro trágicas parte II: La Ranita Demetán, el niño batracio jodido

noviembre 10th, 2011 — 10:13am

“I´d kiss a frog even if there was no promise of a Prince Charming popping out. I love frogs.”

- Cameron Díaz

Seguimos con nuestra racha melancólica en el Callejón, esta vez el post está dedicado a otra magna obra trágica de los Estudios Tatsunoko -esta gente se propuso dejar a toda una generación traumada…Omedetou! lo lograron. La serie que recordé en esta ocasión es nada menos y nada más que La Ranita Demetán, serie producida en los setentas que llegó a nuestro país más de diez años después.

Demetán y su amiga Adelina, el estanque Arcoiris es su cristalino hogar

Demetán es un chico rana que habita el cristalino estanque Arcoriris. A diferencia de José Miel, él si tiene la fortuna de tener a sus papás, con quienes vive en un árbol. La tragedia de su vida consiste en que es paupérrimo y a sus padres no les alcanza para mandarlo a la escuela. El resultado es que Demetán es una especie de Nini, anda de vago por ahí tristeando y tocando su flautita. Se hace amigo de una ranita llamada Adelina quien es la hija del Gran Giotto, el ricachón del estanque. Ambos se la viven disfrutando de una amistad que luego se convierte en amor para el gran horror del padre de la chica, quien no puede imaginar a su querida niña emparejada con un pelagatos sin futuro.

El resultado es que el abusivo suegro de Demetány sus secuaces le hacen la vida de cuadritos, y a la lista de infortunios en la desigual vida del estanque (el fuerte se aprovecha del débil, hay injusticia y maltrato, las ilusiones no permanecen) se suma la crueldad de los animales que llegan a alimentarse de los batracios que lo habitan: los halcones y el pez gato son algunos de ellos. Recuerdo un capítulo en el que una tortuga moribunda le entrega sus huevos a Demetán para que los cuide, él acepta pero los huevitos son devorados por un animal, Demetán se apresura a rescatarlos pero el único que logra recuperar era una pelota de golf.

¿Cómo no llorar con esto?

A Demetán su pobreza nunca pareció haberle importado hasta que constituyó un obstáculo para su amor. Sufre al no sentirse digno de Adelina. Entonces un día se harta de autocompadecerse y sentir lástima de sí mismo, se arma de valor y defiende a los habitantes de su estanque de múltiples peligros, muchas veces salvando la vida ahora sí que por un pelo de rana calva. El resto de los habitantes del estanque se le unen, conmovidos por su esfuerzo.

Al final, al Gran Giotto se le ablanda un poco su corazón y acepta como yerno al pequeño batracio. El karma le paga a Demetán con una novia preciosa y quién sabe, tal vez haga del estanque Arcoiris un mejor lugar para vivir.

Les dejo el intro en español latino, feliz viaje por los recuerdos.

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Para ella, la guerra no terminó jamás

noviembre 7th, 2010 — 10:12pm

“Es mi responsabilidad darle voz a los sufrimientos de los hombres; los interminables sufrimientos que se apilan, tan altos como las montañas”

“Yo era feliz, pero “feliz” es una palabra de adultos. No tienes que preguntarle a un niño si es feliz, puedes verlo. Lo son o no. Hablar de ello es igual que querer asir el viento. Es más fácil dejar que sople sobre ti”

-Kathe Kollwitz

Creo que cada persona habita un mundo distinto. Cada persona; con sus gustos, amores, aversiones, caminos, amistades, alegrías, decepciones, soledades, músicas, imágenes, surcos en la nieve, surcos en la piel del alma, amplitud al inspirar, los brazos abiertos o cerrados, cautelas, inocencias, dolores, éxtasis. Cada quien habita su mundo interior como mejor puede, lo poblamos desde el humus de nuestra sensibilidad. La experiencia del mundo es tan única y tan personal como cada ser humano. Algunos mundos son paupérrimos, otros, insondables en la oscuridad de sus sombras o en la blancura de su luz. Estoy en este camino, llamado “del arte”, y a poco menos de una década de transitarlo, he llegado a la conclusión temporal de que lo que llamamos “arte” no es más que una develación de estos mundos interiores.

Me fué mostrado hace pocas semanas, por medio de las ventanas de un magnífico libro, el mundo interno de una mujer alemana llamada Kathe Kolllwitz. No es posible separar al artista de su contexto. Kollwitz- -un alma de las insondables- vivió las primeras dos guerras mundiales sufriendo la muerte de uno de sus hijos y de un nieto en los sangrientos combates que se sucedieron.

Kathe Kollwitz en su juventud

Se supo dibujante desde muy joven, -lo que quiere decir que eran las líneas más que las manchas su lenguaje- se convirtió en una de las grabadoras y dibujantes más respetadas, develándonos las preocupaciones que la obsesionaban: la pobreza, la crueldad de la guerra, la vulnerabilidad de los más débiles, el dolor terrible de las madres que perdían a sus vástagos, la angustia atroz de tantos niños y niñas bajo la sombra del conflicto, acosados por la miseria, por el hambre del cuerpo y del alma, por la siempre presente cercanía de la muerte, a la cual Kollwitz en uno de sus grabados incluso la representa como una amiga.

Este es, posiblemente, el grabado más famoso de Kollwitz: "Mujer con niño muerto"

¡Los niños de Alemania mueren de hambre! -Grabado en barniz blando

He de confesarles que cuando ví el trabajo de Kollwitz, me dieron ganas de mejor dedicarme a otra cosa. Así de grande es. Pude introducirme e imaginar, aunque haya sido solamente por un momento, en los zapatos de esta mujer artista, esposa y madre que no pudo quedarse callada ante los actos que consideraba de una brutal injusticia, crímenes intolerables. Debido a sus actividades pacifistas denunciando al régimen Nazi -sus trazos lucieron en pósters, carteles y manifiestos de la época- ella tuvo que vivir recluida desde 1933 hasta su muerte en 1945, acaecida sólo unos días antes de que la guerra terminara.

"Después de la batalla" Grabado en barniz blando

"La Carmagnole" o "Danza alrededor de la guillotina" Grabado en barniz blando y aguatinta

La Muerte intenta llevarse a esta mujer, su hijo se la disputa. Grabado en barniz blando

También realizó más de 50 autorretratos a lo largo de su vida. Se representa sin vanidades,  con una honestidad que desarma, se aprecia el paso del tiempo en su fisionomía y también el enriquecimiento de su calidad artísitca.

La artista contó una vez, que cuando su hijo Peter -el que murió en combate- tenía sólo siete años, ella se encontraba afanándose en terminar una placa de grabado con el pequeño en brazos. Agotada, dejó escapar un gemido de cansancio. Peter la miró y le dijo: “Mami, no te preocupes. Está quedándote bonito”.

La obra de Kathe Kollwitz no es “femenina”, es universal.

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Reinventando el feminismo desde 1985

octubre 27th, 2010 — 10:58am

Andábamos por ahí en la web el otro día y nos encontramos esto:

A continuación lo traducimos para beneplácito de l@s visitantes de este callejón de cochinada:

Las ventajas de ser una artista mujer:

1.-Trabajas sin la presión del éxito.

2.-No tienes que estar en exposiciones con hombres.

3.-Puedes escapar del mundo del arte en tus trabajos freelance.

4.-Sabes que tu carrera podría despegar después de que cumplas los ochenta.

5.-Tienes la certeza de que cualquier clase de arte que hagas será etiquetado de femenino.

6.-No te quedarás atascada en un puesto docente vitalicio.

7.-Ves vivir tus ideas en el trabajo de otros.

8.-Tienes la oportunidad de elegir entre la maternidad y la carrera.

9.-No te asfixias al fumar enormes habanos ni has de trabajar enfundada en gigantescos trajes italianos.

10.-Dispondrás de más tiempo para trabajar cuando tu pareja te bote por alguien más joven.

11.-Eres incluida en versiones revisitadas de la historia del arte.

12.-No tienes que pasar la vergüenza de ser llamada “genio”.

13.-Ves tu foto en las revistas de arte usando un traje de gorila.

Esta lista nos intrigó sobremanera.  Más cuando es precisamente una mujer que quiere llamarse a sí misma “artista”, la que administra este blog. El punto uno me fascina,  pues aunque la idea de “éxito” es un término completamente subjetivo dependiendo de la escala de valores de cada persona, me considero exitosa al tener independencia y además ser una enormísima mantenida por mis pobrecitos monos. Espero que el punto cuatro se me haga realidad mucho antes de cruzar el umbral de mi octagésimo cumpleaños. El punto cinco me pasa todo el tiempo. Aún no me encuentro en la encrucijada que plantea el octavo, me he medio ahogado por querer hacer a lo que se refieren en la primera parte del noveno, espero que el diez no me ocurra nunca y el doce es completamente genial.

Pues resulta que este increíblemente ácido, ingenioso -y verídico- poster es obra de un grupo de feministas activas desde mediados de los ochenta quienes se autoproclaman Guerrilla Girls.

Las mujeres que forman parte de esta agrupación portan máscaras de gorilas en sus apariciones públicas, -de ahí lo del punto 13 de la lista anterior y lo del nombre; la palabra guerrilla y el vocablo gorila en inglés suenan casi igual- se reúnen muy lunáticamente cada 28 días, y usan como seudónimos nombres de mujeres artistas ya fallecidas. Estas féminas enmascaradas buscan denunciar el sexismo y el racismo en todas sus manifestaciones, han llegado incluso a autoproclamarse “la conciencia del mundo del arte” (estas palabras pueden leerse al pie de la lista que publiqué al inicio del post).

La agrupación recibe donaciones de mujeres simpatizantes, también obtiene ingresos de la venta de sus posters y publicaciones, de los pagos de sus seminarios y charlas.  Han sido objeto de grandes debates, se ha escrito sobre ellas en cientos de tesis doctorales, son entrevistadas por grandes cadenas televisivas como BBC o CNN, y en marzo de este año, Yoko Ono les otorgó el premio Courage Award for the Arts.

Las Guerrilla Girls Kathe Kollwitz y Frida Kahlo posan con Yoko Ono en la ceremonia de premiación del Courage Award for the Arts

Otro poster de las Guerrilla Girls, en este denuncian el bajísimo porcentaje de mujeres artistas en el Museo Metropolitano en Nueva York. La frase reza: ¿Acaso las mujeres deben estar desnudas para entrar al Met?

Este poster fué lanzado por el grupo a principios de los noventa. Se lee: "Los republicanos creen fielmente en el derecho de las mujeres a controlar su propio cuerpo".

No puede regateársele a estas chicas ni la inteligencia ni la agudeza. Su ácido sarcasmo intenta corroer el óxido de los prejuicios, las nociones anquilosadas que aún en pleno siglo XXI se niegan a morir. Se ha avanzado considerablemente en la lucha por los derechos de las mujeres y las niñas, pero aún estamos lejos de haber alcanzado un equilibrio.

De repente se me ha ocurrido que siempre he tenido ganas de traer una máscara de gorila en mi bolsa y hacerme llamar Artemisia Gentileschi.

Todos los padres que tenemos hijas querríamos que se convirtieran en Guerrilla Girls cuando crezcan, y que nunca nos lo confesaran—Russell Banks, novelista.


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