Categoría: Derecho a la cultura


Dentro del Taller de Grabado Parte I, Aguafuerte

febrero 10th, 2011 — 2:16pm

Tengo unos pocos meses de haber retomado el grabado. Estoy muy feliz de haberlo hecho. Y pues siendo una privilegiada aprendiz en el taller del maestro José Gutiérrez, me decidí a convertirme también en una informante de los increíbles procesos que se suceden dentro de estas cuatro paredes de este laboratorio de alquimia gráfica.

A lo largo de mi carrera en las artes, me he dado cuenta de que la gente tiene poquísima o nula idea de lo que significan, en las fichas técnicas de los cuadros en las exposiciones, palabras como: “aguafuerte”, “aguatinta”, “punta seca” y, en fin, todas aquellas que designan variantes del vastísimo mundo de las técnicas de estampación. En anteriores posts me he referido a algunas sin explicarlas antes, ahora lo haré, y les pido que si algo no queda claro, me lo hagan saber.

En una charla que tuve con el maestro, se me reveló que el mundo de los grabadores es más amplio de lo que yo jamás llegué a imaginar. Por ello, los posts en los que les descubriré lo que sucede en un taller de este tipo serán muchos (no sé cuantos). Espero lograr que se sientan dentro. Una vez dicho esto, ¡empezamos!

Para empezar, las técnicas de grabado se dividen a su vez en tres grandes áreas:

Técnicas en hueco-> En las que la tinta se aloja en las partes que quedan por debajo de la superficie de la matriz. Lo que se incide, quedará en negro.

Técnicas en relieve-> En las que la tinta queda en las partes que  sobresalen de la matriz. Es exactamente lo opuesto de las técnicas en hueco, lo que se incide, quedará blanco.

Técnicas planográficas->En estas técnicas, la matriz no está incidida de ninguna forma. Las imágenes producidas de esta forma se obtienen por el traspaso de las tintas aplicadas directamente sobre la matriz, o haciendo pasar tinta a través de una malla o pantalla. De estas técnicas son un ejemplo la litografía y la serigrafía.

Las técnicas en hueco se subdividen en dos: las directas y las indirectas, estas últimas se vuelven a dividir en otras dos: aguatinta y aguafuerte. Suena bastante embrollado el asunto, pero sigan conmigo y lo iremos desenredando. En este post trataremos el aguafuerte, una técnica bellísima, empleada ampliamente por grandísmos maestros como Rembrandt, Doré, Kathé Kollwitz, Félicien Rops y Durero sólo por mencionar algunos.

El aguafuerte es llamada una técnica indirecta porque los trazos sobre la matriz (que siempre es una placa metálica, siendo el cobre y el zinc los materiales más empleados. Por cierto que a todas las técnicas de grabado sobre metal, se les llama calcografía) no son abiertos directamente por el artista, sino que son incididos por una sustancia a la que se le conoce como mordente. Los mordentes pueden ser o no ácidos. De estos últimos, entre los más empleados están el ácido nítrico y el sulfúrico, entre las sales, el percloruro de hierro es el más usado.

Una placa de zinc, virgen y lista para trabajarla

De los metales, es el cobre es el más estable y “predecible” de todos. Es la elección de muchos grabadores. Yo me encuentro usando zinc por su docilidad y su receptividad al ácido que estoy empleando.

La placa debe ser barnizada una vez que haya sido cortada. Hay varios tipos de barniz, dependiendo de los resultados que deseas obtener. En este caso emplearé un barniz duro, ya que deseo ver una gran definición y precisión en las líneas que trazaré.

Barnices para aguafuerte, parecen chocolatitos, el más grande es el barniz duro; el más pequeñito es el blando. Les explicaré para qué sirve cada uno. Nota olfatoria: huelen muy rico.

La placa debe calentarse antes de aplicar el barniz

Al contacto con la placa caliente, el barniz puede embarrarse libremente

Luego, el barniz aguadito se distribuye de manera regular por toda la placa empleando un rodillo. Se requiere una gran habilidad para aplicar un barniz de la manera correcta. Aquí vemos al maestro José Gutiérrez en acción.

El barniz, listo para trabajar. Se debe dejar enfriar la placa antes de comenzar.

Ahora viene lo bueno: se dibuja sobre el barniz con una delgada punta metálica, o no tan delgada, depende de cada artista la calidad de la línea. Con cada línea, se levanta el barniz, y las líneas quedan expuestas.

Ahora viene lo bueno: se dibuja sobre el barniz con una delgada punta metálica, o no tan delgada, depende de cada artista la calidad de la línea. Con cada trazo, se levanta el barniz, y las líneas quedan expuestas.

Una vez terminadas las líneas, se llena una tina con el mordente elegido. En este caso, ácido nítrico.

Se tira la placa al ácido. Este "morderá" las líneas expuestas, grabándolas en el metal, ¡chomp! La acción del mordente sobre el metal es el de una oxidación rapidísima. Nota: Si metes la mano en el ácido no sacas el puro huesito, ¡pero hay que tener cuidado!

El grabado no queda terminado sólo con una entrada: se necesitan varias para llegar a los tonos deseados. En esta metida al mordente, la placa permaneció sólo 20 segundos lo que nos dió unos grises suaves.  A mayor tiempo en el ácido, más profundo el atacado y más oscura la línea. Aquí entra en juego la pericia del grabador y la claridad del artista para definir los tiempos. La intensidad de las líneas se traduce en minutos en el ácido. Para ver cómo va el trabajo se debe retirar el barniz con aguarrás, entintar e imprimir. Luego aplicar otro barniz y volver a trabajar. Es un brete. Y también un placer.

Pueden ver que, en efecto, es el mordente quien graba las líneas. Es como un mediador entre la mano del artista y el metal, por esto es una técnica indirecta.

Este grabado aún en proceso, en un próximo post se los mostraré terminado.

Los grabados ejecutados con barniz blando llevan básicamente el mismo proceso: la placa se calienta, se aplica el barniz. La diferencia estriba en que este es muchísimo más sensible. En el barniz duro, puedes apoyarte sobre la placa sin que la presión de tu mano perturbe el barniz; en el blando tal cosa lo arruinaría. Así que se debe trabajar sin tocar la placa mas que con la punta, o como lo he hecho yo: pongo un papel sensible sobre la placa, y trazo sobre él, como si se tratara de un dibujo, empleando distintas presiones. El barniz blando se levantará donde yo aplique mayor fuerza y menos donde la intensidad sea mas débil, lo que resulta en una transferencia fiel del trazo en la placa. Al terminar se sumerge en el mordente. Como no es pareja la forma en que el barniz ha sido retirado (al contrario que en el duro), el ácido “morderá” de manera distinta las áreas completamente descubiertas y será más suave con las que tengan un destapado más sutil. Los grabados en barniz blando suelen ser confundidos con dibujos dado la fidelidad con la que traducen el trazo del artista.

Esta poderosa lupa se llama "cuentahilos" se emplea para ver de muy cerca la calidad de las líneas en las placas, para verificar si el mordente está atacando de manera deseada, el grabado es un exquisito juego de sutilezas.

Una placa de su servilleta al barniz blando. Terminada. Las placas de grabado son, sin lugar a dudas, algunos de los objetos más bellos que jamás he visto. Nótese que la línea no está tan definida, es más "borrosa" esto es algo característico del barniz blando.

A continuación les mostraré el proceso de entintado de una placa al barniz blando. Un arte por sí mismo. No sé que haríamos los artistas sin los maestros grabadores e impresores. Aquí, el maestro José Gutiérrez.

Se aplica la tinta empleando un rasero pequeño. Tiene una textura deliciosa.

Se quita luego el exceso de tinta con algún papel delgado, aquí, hojas de la sección amarilla.

Poco a poco, se va viendo la imagen. Pueden observar que la tinta permanece en lo huecos de las líneas.

Ya que se quitó el exceso de tinta, se limpia aún más con una bola de tela muy fina, llamada tarlatana.

El tórculo del taller, listo para imprimir.

Se coloca la placa entintada sobre la superficie del tórculo que se desplaza bajo el rodillo (la platina) el papel, previamente humedecido, va arriba.

Dos pasadas, a la derecha y a la izquierda. La placa y el papel reciben la presión a través de un material esponjoso que modula la presión.

¡Listo! Se va develando la imagen...

"La boda de los Dodós" aguafuerte al barniz blando. Por su servilleta.

Como pueden ver, el aguafuerte puede ser trabajada con los dos barnices, cuando miren un grabado en una exposición que diga:  “Aguafuerte”, ya saben exactamente a qué se refieren. En nuestro idioma, a un aguafuerte se le relaciona inmediatamente con el barniz duro, y a los trabajados con el blando se les designa como: “Barniz blando”. Pero la realidad es que ambos son aguafuertes.

Los dos barnices pueden ser usados en una misma placa, un artista puede comenzar con un barniz blando y terminar con uno duro, dependiendo de lo que desee lograr, de su habilidad y del grabador que lo acompañe.

Los dejo con una aguafuerte por Rembrandt, observen las líneas bien definidas, característica que delata enseguida que empleó un barniz duro.

El aguafuerte más pequeña de Rembrandt, aguafuerte trabajado con barniz duro.

En esto termina nuestra primera excursión por el taller de grabado, ¡nos vemos en la parte II!

¿Fascinante no?

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Nunca lo abandonó el duende de la inspiración

enero 27th, 2011 — 2:48pm

En la pasada edición de la FIL compré un libro hermoso con las narraciones de uno de mis hombres perturbados favoritos de todos los tiempos: Los cuentos de imaginación y misterio de Edgar Allan Poe. La edición es bellísima, la editorial es la española Zorro Rojo: tapa dura, papel de ese que huele a fibra virgen, introducción de Julio Cortázar….una chulada, y las ilustraciones: una exquisitez del uso del canutero por parte de un tal Harry Clarke. Gracias a este súbito enamoramiento del trabajo de este irlandés es que me volví a volcar en la tinta: por eso, Señor Clarke, este callejón de porquería le dedica este post. Con suspiritos y todo.

La verdad sobre el caso del señor Valdemar, tinta de Harry Clarke

Clarke nació en Dublín en 1892, fué el hijo más pequeño de una familia de artesanos. En su adolescencia estudió el arte de los vitrales y de hecho, es considerado el más grande vitralista de Irlanda al margen de su carrera como ilustrador.

Su rico empleo del color, la delicada manera de representar la figura humana: alargada y elegante, los expresivos rostros de ojos profundos, son características que distinguen un vitral de este autor. A lo largo de su corta vida (murió a los 41 años) Clarke creó más de 160 vitrales para encargos religiosos y comerciales en países como su natal Irlanda, Inglaterra, Estados Unidos y Australia. Nunca he visto uno en vivo, pero verdaderamente no se parecen a nada que yo haya encontrado en mis correrías por el mundo. Y he andando por ahí.

Vitral realizado por Clarke, se encuentra en la localidad inglesa de Sturmister Newton

La ventana de Ginebra, ejecutada en 1929

Aunque el verdadero amor de la vida de Clarke haya sido el trabajo en vidrio, -dibujaba mejor en él que muchos artistas en papel, dándonos una idea de su enorme capacidad- sus obras como ilustrador también son capaces de dejarnos clavados sin dejar de mirar los intrincados detalles de su trabajo en blanco y negro. Clarke debió ser un obsesivo en su vida cotidiana, un neurótico de sensibilidad exquisita y disciplina de hierro. Las ilustraciones que hizo de las obras de Hans Christian Andersen, Charles Perrault, Poe y el “Fausto” de Goethe son verdaderos laberintos de detalles barrocos, una fiesta para el sentido de la vista de cualquier amante de las sutilezas. Y aunque se le compara con otros ilustradores de la llamada “Era de Oro de la Ilustración” como Audrey Bearsley, Edmund Dulac o el mismísimo Arthur Rackham,  el trabajo de Clarke logra ser perfectamente distinguible del resto de los trazos de sus contemporáneos gracias a la vibración siempre intensa de su dibujo, como un concentrado de todos los pensamientos y emociones que se agolpaban en su espíritu, haciendo fila para salir, por fin, a través de su virtuosa mano. Personalmente, encuentro el trabajo de Clarke mucho más elaborado, más interesante, y claro, mucho más perturbador que el de sus colegas.

Una imagen de Clarke para el "Fausto" de Goethe, la imaginería del irlandés prefiguró la sicodelia que imperaría en los años 60´s

El pozo y el péndulo de Poe, por Harry Clarke

Estremecedor "El Corazón Delator" de Poe interpretado por Clarke

Un genio inusual, Harry Clarke.

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La MAZa Geek

diciembre 12th, 2010 — 1:18pm

¡Qué bonito es ser geek y retuitearse!”

-Lizeis

Vimos a dos chicas suecas en una grabación que se proyectó en el auditorio Juan José Arreola del MAZ. Emma y Ana, las dos cabecitas sonrientes del vídeo: una con su cabello rubio, lacio y gafas de montura negra; la otra con su pelo castaño y corto, ambas de chispeantes ojos claros, dijeron en perfecto inglés que les parecía que la primera edición del Geek Girl Meet Up fuera del país escandinavo, o sea en Guadalajara México, era “very exotic”.

Luego de la proyección de las palabras de las dos chicas que organizaron el primer encuentro de este tipo en el mundo, la organizadora del evento en esta ciudad: Oyuki Matsumoto, nos explicó que, ante la abrumadora mayoría masculina en los eventos geeks, las suecas decidieron armar uno al que asistieran puras mujeres. Mujeres ávidas de compartir sus conocimientos en nuevas tecnologías, de estar más cerca las unas a las otras, de enriquecernos entre todas, de intercambiar experiencias y explorar nuevos caminos en este vasto universo que es el internet. El Geek Girl Meet Up México tiene varios meses cocinándose: se requería que nos registráramos en en el blog del evento, se nos animó a cooperar con alguna dinámica o algun apoyo en logística o en material, sobra decir que las chicas composteras: Lizeth, Tania y yo -geeks de rancio abolengo-nos apuntamos en fa al magno suceso.

Y dimos una ponencia. Lizeth se lució ante el resto de las chicas con su disertación sobre filosfía en la REDefinición del sujeto, Tania arengó a la salida del clóset geek, y yo hablé -qué raro- desde una perspectiva intimista, lo que ha significado mantener dos blogs.

El formato del evento era de una “unconference”. Ni idea de lo que eso quería decir. Pero resultó una forma de armar las actividades en el mismo lugar, no había nada fijo. Tomabas una hoja de papel del color del patio o foro donde te quisieras prensentar, apuntabas tu tema y lo pegabas en el programa que las organizadoras habían adherido a la pared. De este modo tomó estructura el encuentro geek.

Así mero se armó el evento. Foto: Lizeth Arámbula

En el patio Tania y Lizeth me hicieron notar que no traía mi pin de la composta; #fail para mí. Observé al resto de las chicas: mujeres glamorosas de pelo rosa, botas Dr. Martens y estolas tejidas, otras andaban por ahí caminando enfundadas en vestidos cortos de hermosa caída, gabardinas largas y suéteres elegantes, algunas otras con ropa de original corte, el cabello de todos los largos: no podía haber más diversidad, y sin embargo, todas lucían ñoñísimas.

Pensé que yo soy ellas.

Lizeth sacó libros de su mochila. Al sol de las 10 am brilló la tapa de su ejemplar de “Los Anormales” de Michel Foucault. Sobre dos mesas largas bajo una pequeña carpa había pan dulce, té, frutas y café. Las hambreadas geeks les hicimos los honores.

Una chica llamada Laura, peinada de colitas y fleco disparejo dió otra charla en la que varias programadoras dieron sus puntos de vista acerca del html-5: que si era mejor que el html a secas, que si los navegadores detectaban los sitios programados en uno u otro lenguaje, que si cual tutorial es mejor para aprender. No entendí nada. Al final, Laura animó a varias aventadísimas geeks a enseñar los calzones para fotografiarlas e iniciar el hashtag #campuspanty en twitter.

Lo cual nos lleva a que nos urgía tuitear. Cosa que nunca pudimos hacer a lo largo del evento. Una tortura y una completa paradoja: ¿cómo podía no haber wi-fi en un evento geek?. Pues no lo había. Así que los tuits se fueron acumulando en nuestras ñoñazas mentes hasta que por fin llegamos a nuestras casas por la noche.

Liliana y Paola fueron otras dos de las ilustrísimas geeks que pudimos conocer, las dos chicas hablaron acerca de los advergames: videojuegos que sirven para promocionar algún producto o marca. Ellas tienen su propia empresa de marketing digital bautizada como: Medio Tubo. Ellas son las mentes maestras detrás del hilarante juego: “El góber devoto” que hace poco tiempo tenía a todo mundo pegado a la página del diario Milenio. Pueden jugarlo aquí.

Moríamos de hambre y le entramos a unos riquísimos baguettes y papitas, seguidos de una plática en pleno patio impartida por Samara Guzmán y Oyuki Matsumoto. El tema: el trueque. Quedamos en abrir un blog en el que todas pondríamos nuestras habilidades para intercambiar bienes y servicios en una forma de economía que poco a poco va ganando adeptos en todo el globo. Para estas alturas, todas las hermanas geeks ayudamos a recoger las sillas y las cajas, terminando de ipsofacto. Luego nos fuimos a un bar a bebernos la chela de rigor y terminar de sellar el incio de amistades espero duren muchísimo.

En el mundo virtual cada día en apariencia estamos más cerca. El Geek Girl Meet Up es para establecer conexiones, conocer los rostros detrás de los twitts, mirarnos en el mundo real.

¡Que sea el primero de muchos!

Las ñoñas casi al completo. Foto: @Ninu_ni

¡Todas estamos aquí! Foto: Lizeth Arámbula

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El último día, ¡Hasta FIL 2011!

diciembre 5th, 2010 — 10:59pm

Hoy fuí al último día de la FIL a buscar la historia de alguien, pero me topé con alguien que hace historias.

Antes que eso sucediera, fuí al Stand de Santillana a comprarle un libro a mi mamá, muere de ganas de leer la segunda entrega del libro “Arrebatos Carnales” del escritor Francisco Martín Moreno. Pero mi progenitora quedó decepcionada en su cachonda curiosidad, el libro sale hasta enero.

El stand de Santillana, atascado en el último día

La FIL a punto de terminarse está al borde la intransitabilidad, mi sicomotricidad nunca ha sido buena, así que reparto empujones, piso pies a diestra y siniestra, y cuando menos me lo espero ya traigo dos libros nuevos en la mano: una versión de Alicia en el País de las Maravillas con las ilustraciones de John Tenniel a 40 pesos, y Los Cuentos de Imaginación y Misterio de Edgar Allan Poe, a 500 pesos. He de salir de aquí, pienso, y me dirigo hacia la salida, en el camino reconozco al chico moreno que servía el café en la sala de prensa disfrutando lo que debe ser su único momento de caminar por la feria. Se la pasó con un pie engrapado al tambo de café y, junto con otra chica, sirviéndonos a todos.

Las sillitas en forma de libro

Me harto y me siento en unas sillas en las que no había reparado, los asientos están  hechos de cientos de hojas de papel oscuro. Estoy al lado del desangelado stand de Castilla y León. Y también al lado de un señor que intenta sin éxito comunicarse con alguien por su celular. Se llama Elíseo Álvarez. Es un maestro jubilado desde hace apenas un año después de haber dado clases en el sistema educativo federal por cuatro décadas. Dice estar buscando que hacer con el tiempo que le queda de vida. Tiene la idea de poner un negocio propio. Para darse ideas vino a la FIL. Sostiene en sus manos un libro que se titula: “Más dinero”. El autor es un tal Adrían Loustaunau.

La portada del nuevo libro del Sr. Álvarez

“Este autor me gusta mucho, es de Sonora. Dice que los cuatro pasos para ser rico son: visión, perseverancia, fé en tí mismo y ser siempre lo mejor que puedas”- Elíseo los enumeró estirando con cada paso un dedo enérgico. Me quedé impresionada de su buena memoria. Lo malo es que aún no tiene nada claro de qué quiere hacer su nuevo negocio.

“También estoy escribiendo una novela. Sobre las vivencias y las situaciones en las escuelas. El protagonista es el director del plantel”- “Quisiera presentarla aquí en la feria el año que entra”-el Sr. Álvarez eso sí lo tiene claro, a diferencia de su futuro negocio.

“¿Es una novela autobiográfica?”-le pregunto.

“Un poco sí, es que por lo general los directores son tiranos, autoritarios, duros e intransigentes. A lo largo de mi carrera, habré conocido unos 20, de esos, sólo uno era humano y orientador. El de mi historia es de los malos. Aún no sé cómo terminará” -apostilla.

Lo que seguro ya terminó es la FIL. Ojalá vea al Sr. Álvarez presentando su primera novela en la edición XXV. Compartiendo cartel con el invitado especial: Alemania.

¡Hasta 2011!

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La Catrina toma partido por “El Fisgón”

diciembre 4th, 2010 — 10:24pm

Al caricaurista e historietista Rafael Barajas “El Fisgón”, -a diferencia de Emilio González, gobernador del estado- no le asustó recibir la elegante efigie huesuda de la tía de las muchachas. Hoy, al filo de la 1 pm, al artista gráfico se le hizo entrega, dentro del marco del IX Encuentro Nacional de Caricaturistas en la FIL, el premio “La Catrina”. Este galardón se le otorga a los mejores artistas del género que por su trayectoria, compromiso e inteligencia van dejando una huella indeleble con sus lápices y canuteros.

Barajas no sólo es un caricaturista político, a lo largo de su carrera también ha ilustrado libros para niños (imaginó y vistió de líneas y formas el genial cuento de Francisco Hinojosa: “La Peor Señora del Mundo”), ha sido curador de exposiciones, ensayista, y también crea obra plástica. Ha denunciado violaciones a los derechos humanos con su serie “Mike Goodness”, sus cartones han criticado con agudeza las hipocresías, defectos  y maldades del sistema económico y político de México y del mundo neoliberal en publicaciones como los diarios Unomásuno y La Jornada. También Ha sido fundador y director de las revistas de humor político El Chahuistle y El Chamuco.

El sargento Mike Goodness y el cabo Chocorrol

Portada del libro "La Peor Señora del Mundo"

En su discurso al recibir La Catrina, “El Fisgón”, con su cabello cano y su perenne sonrisa, fué de lo humorístico a lo serio, mencionó que: “No está en la naturaleza de los caricaturistas recibir elogios. Pero reconocimientos como estos no cabe duda que lo reivindican a uno. A los que trabajamos en El Chamuco se nos acusa de no ser objetivos, de tomar partido. Pero la objetividad se comprueba con el tiempo. Nos acusan de militar por nuestras ideas. Peor es no tener ideas. Y aún peor: no tener el valor de defenderlas. El periodista Alejandro Gómez Arias solía decir que él tomaba partido incluso cuando dos perros se peleaban. Que generalmente le iba al perro flaco porque el gordo solía atacar primero. Y cuando un perro flaco iniciaba el ataque, era porque tenía muy buenas razones para hacerlo”.

“En el México neoliberal es imposible no tomar partido, por los derechos de los niños y las niñas, de las mujeres, de los homosexuales, tomar partido por defender el presupuesto de las universidades públicas, porque defenderlo es proteger a la comunidad, a la inteligencia”. Con estas palabras cerró su discurso, los asistentes estallaron en aplausos.

El monero y sus fans

El salón comenzó a vaciarse. La mayoría de la gente corre hacia la sala de prensa o al baño. O al revés. Me quedé junto a los fans que se apiñaban alrededor de la alta mesa del presidium, aguardando su turno para que “El Fisgón” les autografiara libros. Nunca había tenido tan cerca a uno de mis caricaturistas favoritos. No podía dejar de mirarle las manos mientras le tiraba fotos. En eso se acercó un amigo al que tenía rato sin ver: el monero Erasmo.

Las manos que han chalaneado todo ese trabajo

Erasmo nota mi entusiasmo y se ofrece a presentarme al nuevo dueño de La Catrina. Me siento como groupie adolescente mientras subo a saltitos las escaleras de la tarima. Mientras espero mi turno puedo ver de cerca la estatuilla de la calaca. Al lado están -¡oh por Dios!- unas hojas blancas con el discurso que acabo de escuchar, una caja alargada de Faber Castell -¡sus lápices!- y un bloc de papel fabriano. Me atrevo a abrirlo y observo fascinada unos dibujos hechos directamente de su puño. Erasmo me agarra la mano y me presenta por fin al hombre que le dió rostro a “La Peor Señora del Mundo”.

“Admiro muchísimo su trabajo”-le digo.

“El Fisgón” me abraza y apenas lo puedo creer. Es un tipazo.

Me acordaré de este día por muchos, muchísimos años más.

Para los que no la vieron: El premio La Catrina

El discurso que escuché, de su puño y letra

El sargento Mike Goodness y el cabo Chocorrol, modelados por las diestras manos de Erasmono

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