Categoría: Artes gráficas


Las Píldoras Azules de Frederik Peeters

enero 5th, 2012 — 12:01pm

“Pasa veinte años aquí y te preguntarás como es que hay tantos extraños con rostros familiares…será que las ciudades generan extraños continuamente…”

-Frederik Peeters en “Píldoras Azules”

Esta Feria Internacional del Libro pasada (sí, la del vigésimo quinto aniversario) me compré una novela gráfica a la que le traía ganas desde hace más de un año, su título es “Píldoras Azules” el autor es el suizo Frederik Peeters, la editorial que la publica en español es Atisberri. Así que si quieren hacerse de esta magnífica obra (a continuación intentaré explicarles porque sin echárselas a perder) esperen a la próxima edición de la FIL y enfilen derechito al stand de la editorial Sexto Piso donde encontrarán la mejor selección de novelas gráficas de toda la feria.

Píldoras Azules es una historia autobiográfica del mismo autor. Narra la historia de amor de Fred y Cati desde que se conocen -a Fred le gusta Cati desde el primer momento que la ve- hasta que la relación entre ellos por fin se da unos años más tarde, después de que ella se divorcia del padre de su hijito.

La portada de Píldoras Azules, Fred y Cati charlan en un sillón en medio de una fiesta. La fuerza de su química mutua los hace sentir que no hay nadie más alrededor.

El marco de este amor es la ciudad de Ginebra, un personaje que apenas se distingue entre las viñetas pero cuya atmósfera nos transmite Peeters a través de un trazo sumamente expresivo, a veces austero, otras desgarrado por brochazos del pincel. Fred y Cati comienzan a salir en lo que parece ser un típico cortejo: idas al cine, citas de café, y finalmente una cena en casa donde ella le confiesa a Fred que es seropositiva y también su hijo. Fred experimenta todo un abanico de emociones pero le ruega a Cati que no se vaya. Desde esa noche se convierten en pareja, y todas las vivencias que se suceden componen el  complejo sube y baja de esta trama en las que se encuentran hermosamente tejidas, sin sentimentalismo alguno la relación de Fred con el hijito de Cati, la manera como ambos abordan la sexualidad y el temor al contagio, las continuas visitas de control al médico y las crisis de salud, la relación con las familias de ambos, el crecimiento del amor y el respeto entre ambos basado en las pruebas que superan, el profundo respeto de Fred hacia Cati y viceversa, los debates internos de Fred y la jubilosa desaparición gradual de la compasión que él sentía por ella y su hijo.

"Si yo te contagiara, nunca me repondría..."

Creo que esto es lo más que les puedo contar sin comenzar a escribir spoilers, no dejen de buscar y leer esta obra, que para mí resultó tan conmovedora como aquella otra obra maestra del genial Art Spiegelman: Maus.

¡Y el Callejón volvió! ¡Con todo en este 2012!

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Animes de adolescencia parte I: Las Guerreras Mágicas

noviembre 17th, 2011 — 7:53am

“En otra dimensión, en un  reino muy lejano existe una leyenda que habla de tres niñas, que llegarán y lograrán salvar a este mundo. Ellas despertarán a los genios, y con ayuda de sus poderes mágicos, lograrán vencer al enemigo.”

- Intro de Las Guerreras Mágicas

Pues sí, andábamos en los animes trágicos de la infancia la semana pasada, ya volveremos a ellos en poco tiempo (como si no sobraran las series que nos hicieron moquear invocando nuestros más profundos temores infantiles). Hoy me acordé de uno que me llevó a pensar que si por alguna razón yo diera con una puerta a otro mundo, muy a la Crónicas de Narnia, definitivamente no volvería a la querida y buena Tierra.

Lo pasaron por Caritele -¿Se acuerdan del dinosaurio tambachón y bobalicón ése? ¿El Carisaurio?- y llevaba el feo título: “Guerreras Mágicas”, el intro mostraba a tres mocosas de secundaria en un risco, viéndose absolutamente bellas, con sus enormes ojos acuosos y sus cabellos volando a sus espaldas, mientras una voz en off nos informaba que ellas eran las elegidas para salvar un mundo llamado Céfiro. El resto de la secuencia de apertura mostraba a las chicas portando sendas espadas y lanzando terribles hechizos enfundadas en sus uniformes escolares sobre los cuales lucían piezas random de armadura.

La serie me gustó tanto que constituyó mi entrada a informarme sobre las autoras de la historia: el cuarteto de mangakas conocidas como CLAMP, y cuando viajé a Japón me subí a la Torre de Tokio con el ñoñazo wishful thinking de que tal vez sería convocada a otro mundo, tal como les pasó a las chavas de la historia. Pero pues no, nadie me invocó y lo que me traje de la bendita torre de cristales empañados fue un llavero que aún cuelga de mi mochila.

La historia de estas guerreras-en-contra-de-su-voluntad comienza una mañana en la que visitan la Torre en un viaje de campo de sus respectivas escuelas, las protagonistas no se conocen hasta ese día, no tienen idea de lo que se les viene encima, y menos de lo marcadas que las dejará la experiencia que vivirán. Lucy, Marina y Anaís (Hikaru, Umi y Fuu en el manga) escuchan, en medio de un fogonazo de luz cegadora, una voz de mujer que pide ayuda y las llama a salvar a Céfiro, acto seguido el suelo desaparece bajo sus elegidos pies y se desploman en caída libre hasta que las recoge en pleno vuelo un pez volador gigante.

De izquierda a derecha: Anaís, Lucy y Marina. Al fondo, el chico de pelo verde es Paris y el mago de la túnica blanca es Guru Cleff

Las chicas no tienen ni la más remota idea de dónde están y mientras intentan descubrir lo que ocurrió se presentan entre ellas, aquí sucede que Anaís y Marina no le creen a Lucy que tenga la misma edad que ellas -14 años- y le dicen desvergonzadamente que parece niña de sexto de primaria. A lo largo de la serie comprobaremos que si bien Lucy no es por mucho la más brillante de las tres, -ese título se lo lleva Anaís, quien tiene en su cerebro su mejor arma- sí es la más valerosa y también la más ingenua. En eso se les aparece Guru Cleff, un sujeto chaparro de casi 800 años quien les explica que Céfiro es un mundo cuyo equilibrio descansa sobre la voluntad de una sola persona que consagra toda su existencia a orar por la paz de este mundo. El Pilar, quien es nada menos y nada más que la chica que las invocó en la torre, se encuentra actualmente prisionera por el malvado sacerdote Zagato. Como resultado de semejante desequilibrio, Céfiro está poblándose de monstruos y seres malvados producto de las mentes aterrorizadas de sus habitantes. El Pilar, conocido como La Princesa Esmeralda, las eligió para llevar a cabo la excelsa misión de liberarla.

Toda la perorata de Guru Cleff tiene a Marina sin cuidado, ella sólo quiere regresar a Tokio, le importan un carajo las cuitas de un mundo ajeno y sinceramente le angustia estar en un lugar donde no hay Häagen-Dazs, además tiene un torneo de esgrima en puerta, Anaís se preocupa por las tareas que debe entregar pronto y porque quedará mal con su equipo de trabajo. La única que se apunta irreflexivamente en la misión es Lucy, quien le dice a Guru Cleff que salvará a Céfiro y restaurará la paz. ¿Cómo es que las otras dos también le entran a semejante encargo? Pues no les queda de otra cuando Cleff les informa que no podrán volver a su mundo hasta que hallan salvado a ese mundo.  Así es como las tres pubertas despiertan sus poderes mágicos y reciben armaduras gracias a las artes de este hombrecillo, quien resulta ser un poderoso hechicero.

La atormentada Princesa Esmeralda, el Pilar de Céfiro

Aquí voy a empezar a decir una tremenda cantidad de spoilers, así que si no quieren que les eche a perder la serie no sigan leyendo.

Lucy, Marina y Anaís viven su aventura de menos a más, lo que quiero decir es que todo empieza como una luminosa-tenebrosa aventura tipo juego de rol en la que deben buscar el mineral para construir sus armas, cuentan con una bola saltarina de orejas largas llamada Mokona como guía, deben despertar cada una su respectivo genio (seres de inmenso poder y tamaño fabuloso que yacen dormidos en ocultos santuarios) y poco a poco va develándose el verdadero sentido del cautiverio de Esmeralda: ella sufre de un amor prohibido por su guardián, el sumo sacerdote Zagato, quien también la ama y no está dispuesto a dejar que ella sacrifique su vida por un mundo que bien podría valerse por sí mismo. El trágico propósito de las Guerreras Mágicas en la historia de Céfiro es nada menos y nada más que el de la destrucción del pilar que por cualquiera que sea la razón, ha sufrido una irregularidad que le impide cumplir su función. Esto lo descubren nuestras heroínas cuando al final, curtidas por las batallas y convertidas en amigas destruyen a Zagato sólo para descubrir que su verdadero enemigo es una mujer furiosa por el asesinato de su amante.

Al principio de la terrible batalla final, ninguna de ellas desea herir a la Princesa, pero se muestra como una rival tan terrible que no les queda más remedio que concederle el único deseo egoísta de su vida: reunirla con su amado.

Marina, Lucy y Anaís en sus trajes completos como Guerreras Mágicas

Las chicas han de regresar a Tokio con sus corazones llenos de remordimientos. De esta traumática experiencia nace del corazón atormentado de Lucy una sombra que volverá a torturarla en la segunda temporada de la serie, en la que las tres muchachas regresarán a un Céfiro casi destruido por la ausencia de un Pilar y además amenazado por la invasión de tres planetas vecinos. En la segunda vuelta las tres amigas han de revisar sus verdaderos motivos para pelear, y sanar con ello sus heridas. Las tres tienen sus roces con el amor, el autosacrificio y el cumplimiento de promesas formuladas en el núcleo de su forzada hermandad.

Cuando miré la serie hace muchos años admiré todos los aspectos visuales, Lucy, Marina y Anaís están diseñadas de acuerdo al rol que tomarán de acuerdo a sus poderes y el elemento que representan. El poder de Lucy es el fuego, su cabello pareciera estar en llamas, su uniforme es rojo y su armadura también, su temperamento es explosivo y cálido a la vez, sus poderes mágicos son de ataque. Anaís maneja el viento, su cabello corto luce ondas como remolinos de aire, su uniforme es verde, sugiriendo la frescura de la brisa, su armadura luce el mismo tono, sus poderes mágicos son un balance de defensa y ataque. Además es la más racional de las tres, es una intelectual cuyos procesos mentales recuerdan la sutileza y la velocidad del viento. Y tenemos a Marina, su elemento es el agua, sus ojos son zarcos, su cabello azul es largo, fluye como el agua con sus movimientos, su uniforme y armadura lucen del color del océano. Sus poderes son sobre todo de ataque. El carácter de Marina es acomodaticio cuando no le queda más remedio, en eso se parece al agua, que toma la forma del envase que la contiene. De las tres guerreras, es la que más evoluciona, pasa de ser la hija única mimada de una familia rica a aprender a mirar a los demás y descubre dentro de ella una inagotable fuente de compasión.

Marina, Lucy y Anaís se abrazan en el capítulo final de la serie, logran volver en paz con ellas mismas.

La historia tiene un final muy distinto en el manga del que tiene en el anime. Además hay un OVA (Original Video Animation) que dura 90 minutos y cuenta una historia completamente diferente con los mismos personajes, véanla si pueden, luego de que le echen un ojo a la serie, que tiene sólo 49 episodios.

Esta fue la serie que le habló a mi faceta escapista de la realidad en mi adolescencia, ahora no sé qué haría si me invocaran a otro mundo.

Tendré que volver a la Torre de Tokio.


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Hendrickje Stoffels, otra inmortal

noviembre 15th, 2011 — 10:20am

“Variability is one of the virtues of a woman.  It avoids the crude requirement of polygamy.  So long as you have one good wife you are sure to have a spiritual harem.”

-G.K. Chesterton

Me pregunto si cuando Hendrickje Stoffels llegó a trabajar de sirvienta a la casa de Rembrandt Van Rijn se imaginó que se convertiría en la amante del pintor viudo que le llevaba más de 20 años.

No sé cómo empezó la relación entre estos dos, pero estoy bien segura que la chica de veinte años no pudo dejar de conmoverse con la obra del maestro y cuando despertó del ensueño ya estaba enamorada del hombre que la inmortalizaría en varias de sus obras, en algunas la retrató como ella misma, en otras la usó como modelo.

Hendrickje en el baño, por Rembrandt

Esta es otra de mis pinturas favoritas de todos los tiempos, en ella puedo presentir el deseo que le despertaba la mujer que llegó un buen día a trabajar en su casa sin saber que también aliviaría su soledad y le proveería un remanso espiritual. Miramos a Hendrickje desde el punto de vista de Rembrandt, con los ojos del hombre que ya la había poseído, la observa en medio de esta atmósfera de calmo erotismo, la chica se levanta los faldones de la camisa con una dulce sonrisa en los labios, el claroscuro no nos decepciona, sigue como un velo guardando el misterio.

No nos atrevemos a asegurarlo, pero tenemos una fuerte corazonada aquí en la redacción de que Hendrickje también posó para esta obra:

Betsabé en el baño

Rembrandt nunca se casó con Hendrickje, hacerlo lo hubiera privado de la herencia de su fallecida esposa Saskia van Uylenburg, con la que a duras penas aliviaba sus considerables deudas. Cuando en 1654, la criada convertida en amante resultó embarazada, tuvo que comparecer ante el consejo de la Iglesia por “vivir en el pecado” con el pintor. Las palabras con las que Hendrickje respondió a los cargos nos han hecho admirarla y también nos hacen ver que en ella había más facetas que la de la sensual y trémula modelo del artista: “Admito que he cometido los actos de una prostituta con Rembrandt, el pintor”.

Hendrickje tuvo a su hija Cornelia en Octubre de 1654, y cuando el Gremio de pintores de San Lucas le prohibió al maestro vender sus pinturas, ella y Titus (hijo de Rembrandt con su fallecida esposa) se asociaron y comenzaron a reunir las pinturas del maestro.

Hendrickje como Hendrickje, por su amado Rembrandt

Hendrickje murió en 1663 cuando la plaga azotó Amsterdam. Rembrandt la siguió seis años después.


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Caricaturas retro trágicas parte I: El Príncipe Zángano: José Miel

noviembre 8th, 2011 — 10:04am

“His labor is a chant, His idleness a tune; Oh, for a bee’s experience Of clovers and of noon!”
- Del poema “La Abeja” de Emily Dickinson

En el Callejón andamos como muy melancólicas y recordando series de televisión de la infancia. En particular aquellas que nos estrujaron de angustia nuestros tiernitos corazoncitos nueveañeros. Este sábado barría mi casa y me encontré el cadáver reseco de una lagartija a quien incluso bautizé como Bill. Los ojos se me pusieron todos aguados, ya saben, tipo Remi (en otro post hablaremos de ese pobre niño) y me acordé, quién sabe porqué, del desventurado de José Miel.

José Miel fué una serie de anime producida por los Estudios Tatsunoko (gran y excelsa fábrica de tragedias animadas) en los años setenta, llegó a México en los ochenta, se nos metió hasta el tuétano a quienes tuvimos la desgraciada fortuna de verla. Años más tarde, en mi adolescencia otaku, me sorprendí muchísimo cuando supe que el diseñador de los personajes de la serie fué mi ilustrador vivo favorito: Yoshitaka Amano.

Aquí tenemos a José, la vida se ensaña con él de todas las maneras imaginables. Este es su puchero clásico.

La ruta del chico Miel hacia las profundidades de la desesperación comienzan cuando unas malditas avispas destrozan su panal y él se cría con unas abejas silvestres. José crece separado de su madre, -quien era la reina de la colmena- hasta que un malhadado día descubre que es un príncipe y que desea ir a buscar a su madre (hubiera sido más feliz como pelagatos pero bueno, la casta lo llamó por su nombre).

Aquí da su inicio el rosario de desventuras del pobre insecto, quien deberá soportar palizas, frustraciones, ser testigo de las muertes dolorosas de sus amigos, (recuerdo que cuando niña deseaba nunca ser amiga de alguien como José Miel, su amistad era como el beso de la muerte) quienes a cada capítulo entregan su vida para que él continúe con su búsqueda. Y cuando planean el rescate de su madre, José forma un verdadero ejército con sus amigos, los cuales están dispuestos (como siempre) a morir con tal de verlo reunido por fin con ella. Entre los capítulos más espeluznantes de la serie recuerdo un0 en el que salía una terrorífica lámpara mata-insectos, y -oh, mi dios- aquel en el que José se hace amigo de una cigarra que está ya en las últimas y no puede defenderla cuando llegan otros insectos a devorarla. José recibe una paliza y está en el suelo bañado en lágrimas mientras descuartizan viva a su amiga.

Lo peor de todo es que cuando por fin se reúne con su madre, tras una batalla épica con las avispas, ella muere luego de revelarle que tiene una hermanita y que debe llevarla al Valle de las Flores donde establecerán una nueva colmena. Y así continúa la segunda parte de la serie, igual de lacrimosa y desesperante aunque ahora José no viaja solo, sino en compañía de su hermana y de un individuo llamado Catarino quien busca a su papá (¿Todos eran huérfanos o qué?)

Al final de tanta desventura salpicada con algunos buenos momentos, José Miel & Co. llegan al mentado Valle de las Flores donde el karma por fin les paga con felicidad por el resto de sus cortísimas existencias (los insectos viven muy poco).

Aquí les dejo el intro de la serie, salpicado de algunos buenos momentos.  Enjoy!

Intro de José Miel

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La Décima Musa

noviembre 3rd, 2011 — 8:19am

“The Moon has set. And the Pleiades.  Midnight. I lie in bed alone.”

- Safo

Hoy en el callejón les comparto una pintura que recién conocí hace un par de días. Representa a la poetisa griega Safo de una manera tan idealizada e imponente que me hizo pensar que ojalá me pareciera un poquito a ella.

"Safo" de Charles Auguste Mengin

La imagen que conseguí es pequeña, la que yo ví en mi libro nuevo es un poco más grande. Pero las grandes obras tienen su manera de atraparnos aunque sea desde una foto o un sitio web. A lo largo de mis años he visto otras hermosas representaciones de esta moradora de la isla de Lesbos. Como esta, en la que se representa el momento en el que, según la leyenda, Safo se suicidó lanzándose desde la roca de Leúcade a causa de un amor no correspondido.

"En el salto de Leucas" de Antoine Jean Gros

La atmósfera de ambas obras es sombría, todo lo contrario de la obra de la poetisa quien le escribió al amor y a la pasión, y que está considerada entre los Nueve Poetas Líricos griegos. La mayor parte de su obra, que era bien conocida y admirada en la antigüedad se ha perdido, pero su inmensa reputación ha sobrevivido en los fragmentos que quedaron. Incluso, en un epigrama atribuido a Platón, se la llama la Décima Musa:

Algunos dicen que las Musas son nueve, ¡Qué negligentes!

Miren, está Safo de Lesbos también, la décima

No andaba errado.


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